
Ushuaia (un destino melodramático) es la décima novela del autor chileno Alberto Fuguet. Fue presentada hace poco en varios países de Latinoamérica y ya figura entre los títulos más leídos de 2026.
Esta historia es de finales del siglo XX. En Santiago, Chile, aparece en 1990 un libro de cuentos llamado Sobredosis y firmado por un autor veinteañero, Alberto Fuguet. No se trata de un principiante, Fuguet es una firma conocida en el periodismo de su país, sobre todo en los dominios de la cultura pop: mucho cine, mucha música, muchos libros, muchas crónicas urbanas entre lo rockero y lo alternativo. Sobredosis mueve el tablero, cambia el juego; de pronto, una generación encuentra una voz en la que puede confiar, pues suena como ellos.
Un año después, en 1991, apareció Mala onda, su primera novela, y el tablero se cayó de la mesa y todas las piezas rodaron por el piso. Desde entonces, Fuguet se convirtió en tema: el libro, protagonizado por un adolescente, vendió mucho más de lo esperado, salió de su país y fue traducido a varios idiomas. Desde entonces y aún en nuestros días, ser lector (fan) de Fuguet involucra un conflicto con quienes lo acusan de ligero, superficial, pop, en fin, lo acusan de todo menos de ser el gran autor que es. Diez novelas después, cada claro que Fuguet ganó la pelea.

100% escritor
En 2023, Alberto Fuguet dijo que ya no se dedicaría ni al periodismo ni a la producción de películas, sería 100% un escritor entregado a la ficción. Poco después, la editorial Tusquets se propuso reeditar y relanzar toda la obra de ficción del autor desde sus clásicos noventeros hasta sus libros más recientes.
Este año salió Ushuaia (un destino melodramático), una novela que el autor define de la siguiente manera: la historia de una madre intensa con un hijo raro; o lo contrario, la historia de un hijo raro que tiene una madre intensa. ¿No apela acaso este título a ‘gente como uno’ y a todos los demás también? La onda fuguetiana, otra vez, afirmando que es más difícil, más duro, más pesado, estar cerca que lejos de cierta gente.
La madre se llama Leticia, es argentina de nacimiento, pero vive en Chile desde que tuvo a su primer y único hijo, Bruno. Leticia no es lo que se dice una madre abnegada, tampoco una mala madre, incluso está más presente de lo necesario, pero no ha querido intercambiar su individualidad por maternar, y esto, claro, tiene sus implicaciones. Bruno, el chico raro, del que sabemos poco más allá de una hipersensibilidad diagnosticada, es un misterio para su madre tanto como para sí mismo. Bruno es el tipo de personaje en el que se puede ahondar sin que eso derive en una luz esclarecedora ni nada por el estilo.
Una madre y su hijo, entonces, tratan de hacerse un lugar para estar juntos y existir. No siempre se aguantan, no siempre se quieren, no siempre están dispuestos a escucharse, pero lo intentan a su manera y todos sabemos que mientras exista el intento existirá el cariño. Aquí la pregunta es, ¿vale la pena intentarlo?, ¿vale la pena ser la persona más importante en la vida de tu hijo o de tu madre? La nueva novela de Alberto Fuguet se mete con, dicen los analistas y dicen las mamás, el único vínculo posible de amor puro: la relación madre-hijo. Esta pureza, claro, no ofrece garantías.
Hacerlo todo
Cuando lo entrevistan, o lo presentan en algún acto público, no saben muy bien cómo definirlo. Uno de los grandes periodistas de su generación, sí, pero también uno de los grandes novelistas y (creemos sus fans) uno de los grandes cineastas de su generación o de cualquier otra. Fuguet, autor de tomo y lomo, ha hecho un camino de varios senderos que conducen al centro de un mundo propio. Sus personajes, sus tramas, sus obsesiones, saltan de sus novelas a sus películas o, como él mismo dice, ‘son todos amigos, capaz hasta parientes, en todo caso podrían conversar si se conocieran en una fiesta’.
Quizás la mejor manera de decirlo sea que en una historia de Fuguet se encuentra, siempre, ‘gente como uno’. Gente a la que le resulta difícil crear vínculos reales con amigos o familiares, pero que encuentran en el cine y la música la verdad que el mundo real les niega; gente cuyas grandes, grandísimas aventuras, consisten en vencer el miedo y mostrarse tal cual, como son, aunque aquello parezca a veces poco y no asegure el mejor resultado. Así como en el cine se habla de ‘pelis sobre gente’ cuando un director apuesta más por los personajes que por los muebles, así, con toda autoridad, digamos que los de Fuguet son ‘libros sobre gente’.
En 35 años de carrera, Alberto Fuguet ha publicado diez novelas, libros de cuentos (como autor y editor), nueve o diez libros de no ficción (ensayos, memorias, recopilaciones); además, ha dirigido cinco películas que van desde la comedia romántica al porno gay; además ha sido profesor de escritura creativa en la universidad Diego Portales de Chile. Y siempre ha triunfado, queriendo decir que puedes abrir uno de sus libros en la página que sea, o fijarte al azar en la escena de una de sus películas, y sabrás de inmediato a quién le pertenece esa voz que suena tan alto y tan cerca.
