
El 11 de septiembre de 2001, hace 25 años, millones de personas vieron caer las Torres Gemelas desde un país que ya no existe: un Ecuador recién dolarizado, marcado por la migración y a dos meses de clasificar a su primer Mundial de Fútbol.
Hay días que parten el calendario en dos. El martes 11 de septiembre de 2001 fue uno de ellos. El mundo estaba pegado al televisor viendo el peor ataque que Estados Unidos ha vivido en su territorio continental y Ecuador también lo hacía.
Pero no era esta nación que ahora conocemos, llena de IA, smartphones y autos eléctricos ¿Qué país era ese que miraba? Nosotros le proponemos un viaje en el tiempo. Estas son seis fotografías tomadas con una cámara analógica de Ecuador en septiembre del 2001.

Un presidente que nadie eligió
En septiembre de 2001, el presidente de Ecuador era Gustavo Noboa Bejarano, quien había llegado al Palacio de Carondelet el 22 de enero de 2000 tras la caída de Jamil Mahuad, en aquel golpe cívico-militar-indígena que dejó al país con tres presidentes en un solo día.
Noboa gobernaba un país que todavía olía a llantas quemadas y gases lacrimógenos. Ese mismo año, entre mediados de enero y el 7 de febrero de 2001, la CONAIE de Antonio Vargas volvió a levantar al país contra el alza de combustibles y del IVA, con carreteras tomadas y una consigna que quedó grabada: "Nada solo para los indios".
Estrenando moneda
Hacía apenas veinte meses que el sucre había muerto oficialmente. ¿Recuerda aquel día en el que entregó varios billetes que sumaban 25 000 sucres en el banco y a cambio le dieron dos monedas de cincuenta centavos? En 2001, todavía había gente haciendo cuentas en voz alta en la tienda de la esquina, convirtiendo mentalmente lo que costaba el pan.
Y con razón: en 1999 el salario mínimo se había desplomado de 134 dólares mensuales a unos 50 en diciembre, según informaba el Banco Central. La inflación era tan alta que el país tuvo que imprimir un billete de 50 000. En 2001 apenas empezábamos a entender cuánto valía realmente un dólar en nuestras manos.
Seis días antes la 'Tri' jugó en Bogotá
El 5 de septiembre de 2001, seis días antes del atentado, Ecuador empataba 0-0 con Colombia en ‘El Campín’ de Bogotá y se acomodaba tercero en la tabla de las eliminatorias, dentro de la zona de clasificación. El ‘Bolillo’ Gómez tenía a Agustín Delgado, Álex Aguinaga, Iván Hurtado, Ulises De la Cruz y José Francisco Cevallos convencidos de que esta vez sí se podía.
Y sí: el 7 de noviembre de 2001, con el Atahualpa a reventar, Kaviedes empujó de cabeza el centro de Aguinaga para el 1-1 ante Uruguay y clasificamos al primer Mundial de nuestra historia, el de Corea-Japón 2002. Terminamos las Eliminatorias segundos, con 31 puntos, encima de Brasil, Paraguay y Uruguay.
Pop, tecnocumbia y una tele que era de todos
El país sonaba a pop, baladas y tecnocumbia. Las emisoras de radio nacionales no dejaban de reproducir éxitos románticos de artistas nacionales: En la inmensidad de Verde 70; Chao Lola de Juan Fernando Velasco; o Lo que venga de Cruks en Karnak. Y las fiestas de barrio se musicalizaban con canciones de Widinson, Hipatia Balseca y Jaime Enrique Aymara.
En 2001, Ecuavisa estrenó ‘Vivos’, que permanecería al aire hasta 2008 como uno de los programas humorísticos más famosos y controversiales del país. En ese mismo año, los ecuatorianos estaban enganchados a las telenovelas: Pedro el escamoso, Aventuras en el tiempo y Abrázame muy fuerte dominaban la pantalla. Los partidos de la Tri iban por señal abierta, gratis, con las voces de Fabian Gallardo y Roberto Omar Machado.
Cibercafés, cabinas y la voz de los que se fueron
En 2001 el internet en Ecuador era todavía un lujo compartido: se navegaba en cibercafés, que nacían en cada esquina de barrio como negocio familiar. El celular apenas despegaba —los usuarios de telefonía móvil en 2001 eran 859 152, según la Superintendencia de Telecomunicaciones — y la manera de hablar con el hermano que se había ido a España o a Nueva York era la cabina telefónica, con tarjetas de las que había que aprovechar hasta el último centavo.
Los ecuatorianos en el atentado
Quince ecuatorianos murieron en el atentado al World Trade Center, según información de la Secretaría de Comunicación de la Presidencia. No eran ejecutivos de traje: trabajaban en la cafetería Windows on the World de los pisos 106 y 107, limpiaban ventanas para ABM Industries, atendían el Top of the World Café.
El cuencano Luis Alfonso Chimbo había entrado tempranísimo a Windows on the World; Luis Jiménez, guayaquileño criado en Corona, Queens, era contador en Marsh & McLennan: uno de los 295 empleados de esa firma que no salieron; y Blanca Morocho prestó su teléfono -con él se hizo una de las primeras llamadas al 911 esa mañana-.
Así era el Ecuador que vio caer las Torres Gemelas: caótico, migrante, esperanzado y futbolero. Un país que ese día entendió, quizás por primera vez con claridad, que su historia ya no se escribía solo entre Quito y Guayaquil, sino también en las cocinas, oficinas y rascacielos de Manhattan.

