En Último trago en Salango, Jaime Marchán construye una novela en la que la literatura es un puente entre la memoria y la ficción. La voz del poeta y dramaturgo ecuatoriano Francisco Tobar García se torna protagonista y es el hilo conductor.
Fotografías Christoph Hirtz
En la casa de Jaime Marchán todo está dispuesto para una conversación entre épocas. Sobre las paredes, las formas de los pata-pata de Enrique Tábara conviven con la solidez de una escultura de Homero que domina el escritorio como si vigilara el oficio del escritor.
Has llegado al límite de artículos gratis para este mes.
Si eres suscriptor de la edición impresa solicita tu acceso.
Si no lo eres, elige tu plan
Revista digital
DESDE- Acceso ilimitado a todo el contenido digital de revistamundodiners.com
Revista impresa + edición digital
DESDE- Revista mensual impresa + acceso ilimitado a todo el contenido de revistamundodiners.com
- Envío incluído

