
El maestro Enrique Tábara nunca se 'casó' con una tendencia o con un movimiento artístico. Lo que sí hizo, al inicio y al final de su carrera, es interesarse por el ancestralismo. De esos períodos son las obras que se exhiben en el Museo de las Américas, en Washington DC.
Convengamos en que esta historia comenzó en 1955, cuando Enrique Tábara (1930-2021) llegó a Barcelona, becado por el Gobierno ecuatoriano. En la escena pictórica de España reinaba el informalismo, esa mezcla de abstracción, improvisación y azar, que poblaba las obras de artistas como Antoni Tápies, Manolo Millares o Antonio Saura.
Durante los siguientes años, como si fuera una esponja, Tábara absorbió todo lo que veía y escuchaba. Lo hizo siempre teniendo en mente que quería plasmar sobre el lienzo una alternativa al informalismo, obras en las que se conjugara su interés por la historia y el arte geométrico de las culturas prehispánicas y lo mejor de las vanguardias europeas.
De esas exploraciones apareció su versión del ancestralismo, movimiento del que también fueron parte Oswaldo Viteri, Estuardo Maldonado y Aníbal Villacís, y cuyo objetivo era acercarse a la visión y a la estética de los antiguos pueblos indígenas americanos, a través de la alusión a los símbolos que plasmaron en sus cerámicas, en sus tejidos y en su arquitectura.

De regreso a Estados Unidos
Ese Tábara que durante algunos años abanderó el ancestralismo, y cuyo trabajo sedujo a surrealistas como Joan Miró y André Bretón, es el mismo que aparece ‘En la era de los dioses. La huella ancestral de Enrique Tábara’, la muestra que se exhibe hasta el 14 de febrero, en el Museo de las Américas, en Washington DC.
En total, son 40 cuadros realizados en las décadas de los sesenta y setenta y otros que fueron producidos a partir de la segunda década del 2000. Se exhiben también apuntes, anotaciones y reflexiones que Tábara empezó a escribir en los años 70, y que revelan las enigmáticas convicciones intelectuales que lo acompañaron a lo largo de su vida.

La primera vez que se exhibieron obras de Tábara en Washington corría el año 1964, Lyndon B. Johnson era presidente de EE.UU. y la Organización de Estados Americanos (OEA) comenzaba su colección de arte moderno y contemporáneo de América Latina y el Caribe. De Tábara adquirió: ‘Superstición’ (1964) y ‘Éxodo indígena’ (1967).
En 1977, la obra de Tábara se exhibió en The Center for Inter-American Relation, de Nueva York, como parte de la muestra ‘Abstract Currents in Ecuadorian Art’, en la que también participaron Araceli Gilbert, Estuardo Maldonado, Manuel Rendón, Aníbal Villacís y Luis Molinari. El catálogo de la exposición incluyó tres de sus obras: ‘Formas entre horizontales’, ‘Negro en ocre y gris’ y ‘Alegoría vegetal’.
El Tábara místico
“El hombre no modela su destino. Este viene trazado con miles de años de anticipación, en tanto que fuimos invadidos por fuerzas celestes, indescifrables por mente alguna”. Así comienza el Manifiesto de Tábara, que escribió en 1961 y que Lalo, su penúltimo hijo, encontró en un archivo privado de Barcelona, donde su padre vivió nueve años.
El documento, que también se exhibe en Washington, muestra -dice Lalo- la afición que desde pequeño tuvo su padre por la vida extraterrestre. A unos pasos del Manifiesto también se exhibe ‘Ovnis’, un cuaderno en el que Tábara hace un homenaje, a través de dibujos, a los avistamientos más importantes de la historia de la ufología.

Lalo añade que cuando su padre investigaba sobre las culturas ancestrales siempre le gustaba ir más atrás en el tiempo, hasta llegar a lo que él llamaba “los conocimientos superiores”. “Gracias al trabajo que comenzamos con Mónica Espinel, estamos descubriendo cómo mi papá fusionaba su obra con su afición por la vida extraterrestre”.
Espinel, encargada de armar el Archivo Documental de Enrique Tábara, explica que los hallazgos sobre la obra y el pensamiento de este artista recién comienzan. “Empezamos con los papeles, carpetas y cuadernos que dejó en su casa de Cuatro Mangas. Encontramos los apuntes sobre la ‘Era de los dioses’ en uno de sus libros”.

