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Y tu mamá también: una educación sentimental

por Rafael Barriga

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Cuando este filme mexicano, dirigido por Alfonso Cuarón, se estrenó en las salas quiteñas, en 2002, hordas de adolescentes se acercaron a las taquillas de los cines, pensando que se encontrarían con una especie de American Pie o Porky’s —es decir, una suerte de película picaresca juvenil— pero a la mexicana.

Y el filme de Cuarón no defraudó esas expectativas. La historia de dos jóvenes hedonistas que reciben algo parecido a una educación sentimental (y sexual) por parte de una mujer mayor que ellos, en un viaje en busca de una playa paradisíaca llamada Boca del Cielo, hablada en jerga chilanga graciosa y espontánea, y adornada con bastantes escenas de desnudos y sexo, era pues, en la epidermis, la versión Generación X de Alfonso Zayas y Héctor Suárez de vacaciones con Sasha Montenegro.

Digo “en la epidermis” porque, si bien Y tu mamá también cumple con esa copiosa tradición picaresca, es una película que dice mucho más de lo que cuenta. Y ese discurso no se emite con palabras, sino sobre todo con imágenes. Así, mientras el trío recorre, en un viejo automóvil, las rutas pequeñas del México profundo, hablando sin parar sobre nimiedades y encuentros sexuales, desde la ventanilla del vehículo alcanzamos a ver procesiones rituales de campesinos, policías capturando delincuentes o coloridos matrimonios de pueblo.

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Acerca de Rafael Barriga

Curador de contenidos, gestor editorial, cineasta y radiodifusor.
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