Y nos molieron a palos…
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Y nos molieron a palos…

Por Jorge Ortiz.

Edición 462 – noviembre 2020.

En el año 711, un ejército bereber cruzó el estrecho de Gibraltar y libró una batalla decisiva contra el rey visigodo,
Rodrigo. La traición de parte de la nobleza goda dio la victoria a las tropas islámicas.

Los godos (más tarde llamados visigodos, es decir ‘godos del oeste’ o, en alemán, su lengua madre, ‘Westgoten’) eran un pueblo germánico oriental que ya a finales del siglo III habían empezado sus incursiones, cada vez más frecuentes y sangrientas, contra el Imperio Romano: entraron en Grecia, sitiaron Constantinopla, saquearon Roma y, al final, se asentaron en las provincias más occidentales aprovechando que allí, en Hispania, no había quiénes les opusieran una resistencia consistente. Sus adversarios más temibles eran ellos mismos. Por eso se decía que eran gentes sin desbravar, que no sabían vivir en paz.

Habían llegado de tierras lejanas, a orillas del río Danubio, a principios del siglo V, cuando el Imperio Romano de Occidente se hundía en su decadencia, y decidieron no proseguir con su andar errante sino fundar un reino que les diera el sosiego que no habían tenido durante más de un siglo de guerras y padecimientos. Y, en efecto, ocuparon todas las provincias romanas de Hispania y fijaron su capital en Toledo. A Ataúlfo, su primer rey, coronado en el año 415, le siguieron treinta y dos reyes más, todos ellos guerreros ásperos y turbulentos que gobernaron a punta de espada.

Puedes leer este contenido gratuito iniciando sesión o creando una cuenta por única vez. Por favor, inicia sesión o crea una cuenta para seguir leyendo.

Comparte este artículo
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Más artículos de la edición actual

Recibe contenido exclusivo de Revista Mundo Diners en tu correo