
Más que una novela policial y de suspenso, Un vacío tan lleno, de Juan Manuel Rodríguez es una historia sobre la memoria, sobre el olvido, sobre la culpa y sobre el vacío de la existencia.
Un vacío tan lleno
'Un vacío tan lleno', editado por Dinediciones, cuenta la historia de Samai Masaquiza, un migrante indocumentado en España, quien pierde la memoria luego de una balacera en una redada policial que ocurre en una tienda de mascotas. Y también es la historia de una enfermera, Angélica, que lo atiende en emergencias de un hospital y que se ve envuelta en una investigación policial.
Mientras Masaquiza va recuperando pedazo a pedazo, sus recuerdos, el inspector Zurbarán presionará a la enfermera para que obtenga las respuestas que busca del amnésico paciente: dar con una poderosa red de narcotráfico que opera en dos continentes. Angélica y su mejor amigo, Nando, un simpático bebedor y desocupado recogedor de olvidos, buscarán pistas para armar el rompecabezas de la identidad de Samai y los vínculos con la mafia que lo persigue.
Los pocos y difusos recuerdos del protagonista lo llevaran de vuelta a su tierra natal, Ecuador, a los páramos de su niñez, a las montañas, volcanes y nevados, a la escultura de la Virgen Alada que adorna una ciudad tan larga como triste, a las aulas de la universidad pública, a las pintadas de paredes con consignas revolucionarias, las urgencias de dejar el país andino para buscar un futuro mejor al otro lado del mundo, sueño que no parece fácil alcanzar.
Los personajes de esta historia, Samai, Angélica, Nando, Zurbarán, construidos con el poder de la palabra, nos van narrando parte de la historia actual de un país como Ecuador, que, además de su paisaje maravilloso, está sumido en una compleja realidad que tiene que ver con el desarraigo, el despojo, el narcotráfico y la incertidumbre y también con los políticos ilusionistas y charlatanes que, como vendedores de humo y a nombre de la justicia social, entregan a la plebe “hambre, tristeza y pesares gratuitos”.

Rodríguez y sus historias
Mientras la trama policial tiene en vilo a sus lectores, la trama existencial de esta historia, como ocurre en otras novelas del autor (Jorma, el predicador, El espantapájaros, El pulso de la nada, Camaleón albino, por mencionar algunas), le llevarán a buscar los vacíos de su propia historia, a indagar en sus propios recuerdos y olvidos mientras Angélica, Nando y el inspector Zurbarán, intentan armar las piezas del rompecabezas de la vida de Samai Masaquiza entrando en los laberintos de su pasado.
Una novela que tiene acción, suspenso, momentos de tensión y agonía y que, a la vez, nos conduce a una profunda reflexión sobre la nada que seremos, sobre el vacío que evadimos a diario y que llenamos con vivencias, con recuerdos acumulados, con lecturas, con poemas, con música, con películas, sobre el miedo a olvidarlo todo y a no poder recuperar la memoria.
Maestro del lenguaje y de la metáfora, con una pluma incisiva y con un humor particular, Juan Manuel Rodríguez entrega a los lectores una historia que, además, ocurre en sus dos patrias (España y Ecuador) para alertarnos que la vida consiste en la suma de recuerdos vividos, pero también en borrar aquello que no se quiere recordar porque hace daño y duele. El olvido, dice el autor, jamás será inocente.

