
La primera estrella
El 18 de diciembre de 2025 quedó grabado para siempre en la memoria del fútbol ecuatoriano y, sobre todo, en el corazón de la familia camaratta. Universidad Católica alcanzó su primer título nacional al coronarse campeón de la Copa Ecuador, un logro excepcional que llegó tras 62 años de historia, esfuerzo y convicción. No fue solo una copa levantada al cielo: fue la confirmación de un proyecto serio, de una identidad construida con trabajo y de una institución que supo esperar su momento.
Este campeonato no se explica desde un solo lugar. Es el resultado de una labor colectiva, de una estructura sólida y de personas que, desde diferentes áreas, aportaron con profesionalismo para alcanzar un objetivo común. Un título que honra el pasado, dignifica el presente y proyecta el futuro.
Un cuerpo técnico que planificó el sueño
Al frente de este camino estuvo el técnico Diego Martínez, conductor de un grupo humano que entendió el fútbol como un trabajo integral y junto a él estuvo su asistente técnico, Fernando López. El cuerpo técnico dedicó horas incesantes a la planificación, al análisis minucioso de los rivales y a la preparación estratégica de cada partido.
El trabajo de los video analistas, Darío Sevillano y Byron Méndez fue clave: edición detallada de partidos, estudios tácticos y charlas específicas con los jugadores, que permitieron llegar a cada compromiso con información clara y mensajes precisos. En paralelo, el preparador de arqueros Robinson Sánchez profundizó en el estudio de penales y comportamientos rivales, trabajando de forma personalizada con los guardametas, afinando detalles que terminaron siendo decisivos.
La preparación física, a cargo de Abiguey Vásquez y Darwin Veloz, sostuvo al equipo en una competencia exigente, con cargas controladas y un enfoque moderno que permitió rendir al máximo en los momentos clave. Todo esto bajo el liderazgo de un DT que no solo destacó por su conocimiento táctico, sino por su capacidad para manejar un camerino complejo, con personalidad, carácter y un mensaje sólido que conectó con jugadores y colaboradores.
La ciencia al servicio del rendimiento
Detrás del rendimiento deportivo, el Departamento Médico cumplió un rol indispensable. Los doctores Carlos Acosta y Francisco Naranjo, junto a los fisioterapeutas David Maldonado y Marco Cabrera, y la nutricionista María José Carmona, consolidaron un trabajo sostenido durante años, que se reflejó en la disminución estadística de lesiones, recuperaciones eficientes y un control riguroso de las cargas físicas.
El equilibrio antropométrico y el cuidado nutricional individual de cada jugador fueron pilares silenciosos de esta campaña histórica, permitiendo que el plantel llegue sano y competitivo a la recta final del torneo.
Los detalles que también ganan campeonatos
La utilería, comandada por Patricio Ácaro y Oswaldo Albuja, con una amplia trayectoria en el club, consolidó una estructura organizada y confiable. Cada entrenamiento, cada concentración y cada partido contó con todo lo necesario, generando una red de confianza fundamental entre jugadores y cuerpo técnico.
Asimismo, hubo un equipo no siempre visible, pero fundamental: el staff técnico y administrativo. Roberto Perrazo, Coordinador General de Logística; Marlon Guerra, Asistente Administrativo de Coordinación Logística; Emilio Aguilar, Coordinador del Departamento de Marketing; y Michelle Corella, Jefa de Prensa, aportaron desde sus áreas para que el proyecto funcione de manera ordenada y profesional.
A ellos se suma un sinnúmero de personas del área administrativa que velan por el cumplimiento de las normas institucionales y sostienen el día a día del club.




Un reconocimiento justo
Aunque no estuvo hasta el final del camino, gran parte de este mérito pertenece a Francisco “Paquico” Correa, quien ocupó el cargo de Gerente Deportivo hasta noviembre de 2025. Tras seis años de gestión, su aporte al desarrollo integral del primer equipo y de las categorías formativas fue determinante.
“El poder tener un grupo de jugadores profesional y sano. Eso es clave y es gracias al trabajo que hizo Francisco Correa al inicio de año, entonces este triunfo también es de él”, expresó Diego Martínez en la conferencia de prensa posterior a la final.
Los verdaderos protagonistas
En el centro de todo estuvieron los jugadores. Por su compromiso, entrega y disciplina, la idea de juego se entendió, se creyó y se ejecutó. El DT fue líder, compañero y amigo, y el grupo respondió con profesionalismo y convicción. Ellos fueron los protagonistas que trabajaron incansablemente para conquistar la primera estrella del club.
Las redes sociales se llenaron de emociones genuinas: fotos con familiares, amigos y seres queridos, acompañadas de palabras que reflejan el sentimiento del logro. Facundo Martínez escribió: “Agradecer a todos los que nos acompañaron y apoyaron en esta temporada. Feliz y orgulloso de haber defendido un año más estos colores”.
Mauricio Alonso resumió el sentir colectivo: “Gracias, simplemente gracias a todos los que formamos parte de este hermoso club. Hicimos historia. Somos campeones”.
Y Gregori Anangonó emocionó con su mensaje: “Hoy quiero decirle al mundo que lo logré, este grupo se lo merece, gracias padre amado por tanto”.
El futuro ya comenzó
Este título no es un punto de llegada, sino el inicio de una nueva etapa. El proyecto de Universidad Católica sigue creciendo, fortaleciéndose desde sus bases formativas, con hambre de gloria y ambición de más triunfos. La primera estrella ya brilla, pero el objetivo es claro: consolidarse como uno de los equipos protagonistas del Ecuador.
Porque cuando el trabajo es colectivo, la historia termina encontrando su recompensa. Y el 18 de diciembre de 2025, la Universidad Católica escribió la suya.

