Un presente violento
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Un presente violento

Por Fausto Rivera Yánez

Edición 459 – agosto 2020.
Fotografía: Shutterstock

Las estadísticas nos dicen cómo estamos, pero no reflejan una realidad completa. En un país como el nuestro, en el que los índices de pobreza rodean el 30 %, no hay tanta cabida para pensar en el futuro ni para repasar bien el pasado. Todo es incertidumbre.

Vivo en el presente, como un buey. La posibilidad
de recordar el pasado o el futuro es un don inmenso.
J. M. Coetzee

Reviso cifras todos los días.

La vida de las personas se reduce a escalas numéricas.

Intuyo sus rostros ante las estadísticas, ante las infografías que nos dicen cómo nos movemos, cómo marcha la realidad. Un riguroso oráculo que no soporto.

Líneas, cuadros, mapas, proyecciones, dibujos; números que crecen exponencialmente para luego desaparecer nos indican cómo acontece la vida: fría y sistemática. ¿Predecible? No lo creo. Trato de dar forma a esos números imaginando historias, secretos que los datos minimizan hasta anularlos por completo.

Pienso en esto mientras una amiga que da clases en una universidad pública me dice que dos de sus alumnos, de diecinueve y veintiún años, deben retirarse porque su padre ha muerto y ellos deben sostener el hogar, ahora constituido por dos hermanos más pequeños y una madre que está muy mayor para trabajar. Su padre, me dice mi amiga, ahora forma parte de las gráficas diarias que dan cuenta de los muertos por el coronavirus, pero lo que aparece en esos cuadros no es su padre sino un indicador que se repite sin más. Un número que se actualiza cuando alguien, ágilmente, presiona una tecla de su computador.

Sospecho mucho. Trevor Hastie, quien fue director del departamento de Estadística de la Universidad de Stanford, en California, dijo en una entrevista a El País de España que hay que ser prudentes con los resultados de las estadísticas, pues siempre habrá maneras de hacer trampas. “Ahora se puede ver con facilidad si esto ocurre, pero no deja de existir la amenaza, especialmente en las ciencias médicas. Hay investigadores que sobre-interpretan los resultados para poder publicar sus trabajos. A medida que crece el uso de las estadísticas en las ciencias médicas y biológicas, aumenta también su abuso”. Y esto lo dijo hace más de diez años. Abusan y reducen la experiencia de vida, agrego yo ahora.

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