Turismo orbital
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Turismo orbital

Ir de vacaciones en plan de astronauta no está tan lejos de ser un itinerario habitual.

VSS Inspire, tercera generación de naves espaciales de Virgin Galactic.

Hace veinte años, el magnate estadounidense Dennis Tito pagó veinte millones de dólares y disfrutó del universo durante una semana en la Estación Espacial Internacional (EEI). Fue el inicio de una aventura que no se detiene y varios proyectos buscan que los viajes comerciales tengan un antes y un después a bordo de una nave espacial.

Virgin Galactic, Blue Origin y SpaceX son las compañías más visibles en esa quimera con iniciativas concebidas para turistas, que, claro, con los recursos a mano, puedan acceder a ese exclusivo privilegio.

“Estamos a la vanguardia de una nueva industria decidida a ser pionera con naves espaciales del siglo XXI, que cambiarán el mundo para siempre”, son palabras del multimillonario Richard Branson, fundador de la compañía aeroespacial Virgin Galactic.

Su nave SpaceShipTwo fue noticia en 2018 al lograr una altura de 82,7 km (se consideró el primer vuelo comercial tripulado) y hace muy poco presentó el VSS Imagine, un vehículo de tercera generación con “un diseño innovador que refleja el entorno circundante en la medida que viaja de la Tierra al espacio”, y, según precisó en un comunicado, será probado este verano.

Estación Voyager, un hotel de lujo previsto para 2027.

Virgin Galactic pretende ser “la primera línea espacial comercial del mundo” y las reservas de asientos, por 250 mil dólares, no se hicieron esperar con el registro de unos seiscientos clientes hasta hace dos años. No más allá de 2021 espera materializar el primer paseo comercial suborbital con turistas. Su programa prevé tres días de entrenamiento de los pasajeros en la base Spaceport America (Nuevo México, Estados Unidos), el punto de partida y retorno de un viaje de algo más de una hora en el que se experimenta la ingravidez durante unos minutos.

Ahora bien, Jeff Bezos, más conocido por fundar el emporio Amazon.com, también tiene planes parecidos con su empresa Blue Origin, que lleva algunos años perfeccionando vehículos de transporte aeroespacial con fines científicos y comerciales. Con reservaciones abiertas en su portal web promete un vuelo inolvidable de once minutos con “vistas incomparables de la Tierra desde el espacio”.

Sus insignias son el New Shepard, un cohete de despegue y aterrizaje vertical que “llevará a una nueva generación de exploradores y aventureros”, New Glenn, un vehículo configurado para transportar personas y cargas útiles, y Blue Moon, un sistema de aterrizaje lunar.

New Shepard, la cápsula de Blue Origin para viajes turísticos espaciales.

SpaceX con el liderazgo del magnate tecnológico Elon Musk está a la vanguardia y fue acreditada por la NASA para utilizar sus vehículos en misiones espaciales, tras el éxito de la misión Crew-1 (con la cápsula Crew Dragon y el cohete Falcon 9) que llevó cuatro astronautas a la EEI.

SpaceX tiene la meta de marcar otro hito en el último cuatrimestre de este año con Inspiration4, una misión de cuatro astronautas civiles, es decir, del público en general, comandada por Jared Isaacman, piloto y fundador de la plataforma Shift4 Payments.

También se asoció con Space Adventures para organizar vuelos espaciales privados, sin olvidar el viaje a la luna encabezado por el multimillonario japonés Yusaku Maezawa planeado para 2023, aunque han fallado pruebas con el prototipo del cohete Starship de SpaceX que haría ese periplo.

Para coquetear aún más con la gravedad, la estación Voyager, de Orbital Assembly Corporation, parece la posibilidad más cercana de vacacionar en un hotel de lujo en pleno espacio.

Crew Dragon, primer vehículo comercial en cumplir una misión espacial.

El año 2027 es el plazo previsto para el funcionamiento del recinto hotelero que “aprovechará las tecnologías espaciales y las comodidades de la Tierra para una experiencia única, sin precedentes en la historia”. La estación, con capacidad para cuatrocientas personas, ha sido concebida con veinticuatro módulos habitacionales insertados en una especie de anillo giratorio, un movimiento que permitirá producir diferentes niveles de gravedad artificial aumentando o disminuyendo la velocidad de rotación.

El complejo, también diseñado para labores de investigación, constará de habitaciones, suites, gimnasio, áreas de ocio y entretenimiento, cocina, restaurante y bar. Gracias a la gravedad simulada, las comodidades, por ejemplo, en los baños, serán similares a las terrenales, asegura Orbital Assembly Corporation.

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