Basura espacial

Punto crítico: limpiar el espacio de toneladas de desechos que ponen en peligro las misiones y a los propios astronautas.

Fuentes: ESA y NASA.

Primera limpieza 

La Agencia Espacial Europea (ESA, por su sigla en inglés) lidera ClearSpace-1, la primera misión de remoción de escombros prevista para 2025. 

Se utilizará un robot con cuatro brazos articulados que permitirá eliminar y capturar los desechos de manera segura. El primer intento se hará con un adaptador de carga útil (llamado Vespa) del cohete Vega, abandonado en 2013 y de tamaño similar a un satélite pequeño.

La ESA estima que, si no se toman medidas urgentes, “las colisiones entre desechos espaciales y satélites en funcionamiento podrían convertirse en la fuente principal de generación de residuos”.

“Explosiones accidentales causadas por restos de combustible de satélites y cohetes causan la mayor cantidad de escombros, pero en segundo lugar están los eventos de desintegración deliberada”. (ESA)

Los fragmentos de desechos viajan a tan altas velocidades que pueden causar grandes colisiones. Por ejemplo, una partícula de un centímetro equivale “a la misma cantidad de energía destructiva de un automóvil pequeño que choca a 40 km/h”.

A mayor altitud, más tiempo permanecen los desechos en la órbita terrestre. Por debajo de los 600 km suelen regresar a la Tierra en varios años y por encima de 800 km tardan siglos en desintegrarse.

Las agencias espaciales monitorean posibles peligros de choques con desechos. La propia Estación Espacial Internacional sufrió en 2021 el impacto de un fragmento y en los últimos veinte años realizó unas 30 maniobras para evadir escombros.

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