El secador de pelo

Poco han cambiado su funcionamiento técnico y su utilidad para eliminar la humedad del pelo, aunque sí se han perfeccionado las funcionalidades para un secado y alisado perfectos.

¿Quién inventó el secador de pelo? Pues en 1888 el peluquero francés Alexandre-Ferdinand Godefroy patentó el antepasado más antiguo del artilugio que ingresó con éxito a los salones de belleza y, a través del tiempo, se estilizó para ser manejado en los hogares.

Godefroy creó un enorme secador que se conectaba a una fuente de calor para enviar aire caliente por un tubo a una especie de campana que rodeaba la cabeza. Una válvula dejaba salir el vapor y evitaba quemaduras.

Antes de que la inventiva funcionara “lo que se solía hacer era sentarse frente a una fuente de calor, al sol o al aire libre y peinar o cepillar el cabello hasta que se secara… Tener el cabello limpio, brillante y suave es algo del siglo XX”, explicó la investigadora Rachel Maines en un artículo del The New York Times.

El verdadero boom llegó en las décadas de 1920 y 1930. Un hito fueron los secadores portátiles eléctricos con calefactor y ventilador articulados en una pistola manuable y apta para el uso doméstico que muy poco ha variado en su diseño.

El secador de pelo no solo facilitó la labor de los peluqueros y la higiene con mayor regularidad, sino que también influyó en peinados nuevos y más simples, y hasta fueron utilizados para combatir los piojos. 

¿Qué cambió?

“Los primeros secadores de pelo portátiles eran pesados, se construyeron con acero y zinc, y emanaban poca corriente, lo que implicaba que se necesitara mucho tiempo para el secado. Eran, además, peligrosos por el riesgo de electrocución al entrar en contacto con el agua”, señala el portal web The History of the World of Hair. 

Esos tiempos han quedado atrás y los dispositivos son muy potentes y se basan en tecnologías de avanzada. 

La mayoría de los secadores actuales se basan en tecnología iónica (evita el encrespamiento y acelera el tiempo de secado), placas de cerámica (provee calor uniformemente) y turmalina (emite iones negativos que benefician la suavidad del pelo), precisa el portal de información tecnológica.

He aquí algunos ejemplos:

  1. Remington D3190: secador con tecnología iónica y revestimiento de cerámica y turmalina que garantiza “tres veces más protección del cabello”. 
  2. Dyson Supersonic: evita daños por sobrecalentamiento gracias a “un control de calor inteligente que regula y mide la temperatura del aire cuarenta veces por segundo”.
  3. DevaCurl: además de tecnología iónica para dominar el frizz, su difusor patentado en forma de mano define los rizos “con un flujo de aire que llega directamente a las raíces”.

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