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EDICIÓN 500

Se requiere un Estado activista y un sector privado innovador

por Carlos Espinosa

—¿Cuánto afecta el racismo y la desigualdad en el desarrollo económico de América Latina?

—En los países con una fuerte racialización de la población, producto de la conquista y el colonialismo, el racismo se puede considerar un factor que ha influido negativamente en el crecimiento económico. La estigmatización, históricamente padecida por las poblaciones indígenas, negras y en menor grado los mestizos no considerados plenamente blancos, ha reforzado las desigualdades. Estas víctimas del racismo, que en muchos países constituyen la mayoría de la población, han enfrentado un menor grado de acceso a la educación formal y a oportunidades laborales, ingresos menores y una movilidad social restringida. Tal discriminación y exclusión han aminorado los incentivos para el esfuerzo y el emprendimiento. A nivel político, el racismo ha fomentado el ejercicio del poder oligárquico y la polarización populista y antipopulista. Se debe buscar la diversidad con igualdad de derechos.

—¿Cómo superar la brecha tecnológica que se arrastra?

—No se puede negar que la división global del trabajo, que históricamente ha promovido actividades económicas con bajo valor agregado en América Latina, ha desalentado la innovación tecnológica. Para superar este legado colonial y neocolonial hacen falta políticas de industrialización, como la promoción de sectores de alta tecnología, fomento de agregación de valor en la producción agrícola, mejoras de educación y políticas de ciencia y tecnología. Hay que combinar la estrategia chilena de agregar valor a actividades primarias con una estrategia asiática más ambiciosa de promover la industrialización para el mercado global. Limitarse al emprendimiento y a la búsqueda de pequeños nichos de mercado solo engendrará un subdesarrollo un poco más dinámico. Se requiere un estado activista y un sector privado innovador.

—¿Cuáles son los principales retos sociales de la región para la próxima década?

—Mejorar la educación y la salud; generar mayor inclusión, innovación tecnológica; afrontar el cambio climático; exigir la legalización global de las drogas ahora ilícitas para mejorar la seguridad.

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Autor

Acerca de Carlos Espinosa

Ph.D en Historia de la Universidad de Chicago (1989); Investigador y Docente en Harvard University (1998-2002); Profesor Visitante en Middlebury College (1990); Profesor Visitante en la École des Hautes Études en Sciences Sociales, París, Francia (2017); en la actualidad Profesor-Investigador de historia y relaciones internacionales de la Universidad San Francisco de Quito.
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