Robin de los bosques.
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Robin de los bosques.

Por Jorge Ortiz.

Edición 448 – septiembre 2019.

En este óleo de Daniel Maclise se representa el momento en que Robin Hood y sus hombres agasajan a Ricardo Corazón de León a su vuelta de la cruzada.
En este óleo de Daniel Maclise se representa el momento en que Robin Hood y sus hombres agasajan a Ricardo Corazón de León a su vuelta de la cruzada.

Eran tiempos difíciles en la Inglaterra medieval: el rey Ricardo I, ‘Corazón de León’, había partido hacia las cruzadas y, en su ausencia, su hermano Juan había usurpado el trono y estaba recargando de impuestos a sus súbditos, restringiendo los derechos de la gente, aplicando castigos crueles a los disconformes y abusando del poder. El pueblo añoraba a su rey. Pero Ricardo había emprendido en 1189 su camino hacia Tierra Santa, para tratar de recuperarla para la cristiandad, arrebatándosela a los musulmanes, y su alejamiento duraría varios años.

En efecto, la Tercera Cruzada (‘la de los reyes’) se complicó bastante más de lo previsto: Saladino, el gran príncipe kurdo, sultán de Egipto y Siria, venció en una batalla tras otra a las fuerzas cristianas, las debandó y capturó a los reyes, a quienes trató con consideración y respeto, y después los liberó sin condiciones. Volviendo a su país,

‘Corazón de León’ fue apresado por el rey de Austria, Leopoldo, y mantenido en cautiverio un año y medio. Recién pudo volver a Inglaterra en 1194.

En los cinco años del alejamiento de Ricardo, Juan había suprimido —entre otros excesos que cometió— los derechos históricos de caza de la gente, por lo que quien matara un ciervo, un jabalí o una liebre se convertía en un proscrito. Que fue, ni más ni menos, lo que le ocurrió a un joven hidalgo de linaje menor del burgo de Loxley, en el norte inglés, acusado de cazar venados en un coto de propiedad real. Juan, que era conocido como ‘Sin Tierra’ porque había recibido una herencia magra de sus padres, Enrique II y Leonor de Aquitania, ordenó al sheriff de Nottingham que lo capturara sin demora.

Inglaterra, que por entonces —finales del siglo XII— tenía menos de tres millones de habitantes, era un país lleno de bosques, en los que encontraban refugio y modos de vida los perseguidos por la ley. Y allí, en los bosques de los montes de Sherwood, el joven hidalgo, que era célebre en la comarca por su destreza con el arco y las flechas, se ocultó y, con el pasar de las semanas, formó una pequeña banda (Lady Marian, Friar Tuck, Little John, Will Scarlett y Allan A’Dayle), con la que se dedicó a robar a los viajeros de riquezas mal habidas y distribuir su botín entre los pobres. Y así, perseguido por los soldados de Juan sin Tierra pero admirado por la gente humilde, a la que tanto ayudó, esperó el regreso de su rey, Ricardo Corazón de León.

¿Existió Robin Hood o fue nada más que una leyenda cautivadora ubicada en los tiempos tormentosos de la disputa por el trono de Inglaterra entre Ricardo y Juan, con el telón de fondo de las cruzadas, las conquistas de Gengis Khan y las invasiones normandas del norte de Europa? No hay en la historia ninguna mención concreta a Robin Hood. Hay, sí, referencias a una serie de proscritos de la justicia llamados Robin Hood, nombre que se habría convertido en una especie de apelativo genérico para los bandidos y fugitivos de esos años. Hay, incluso, un prófugo llamado Robert Hod que en 1226 era perseguido por el sheriff de Nottingham. Tal vez fue él. Quién sabe.

Lo cierto es que, tras volver a su país, Corazón de León recuperó su trono y gobernó con prudencia hasta su muerte en 1199. Le sucedió su hermano Juan, quien en 1203 perdió los enormes territorios que Inglaterra tenía en Francia, el ducado de Normandía. Con las arcas fiscales en ruinas, Juan sin Tierra se apropió de riquezas de la Iglesia Católica (lo que derivó en una interdicción papal que impidió por cinco años que se celebraran misas o ceremonias religiosas en suelo inglés) y, después, impuso tributos elevados a la nobleza (lo que desencadenó la rebelión que concluyó en 1215 con la firma de la Carta Magna). En algún momento del reinado de Juan I, que terminó con su muerte en 1216, Robin Hood también habría muerto, traicionado por una abadesa amiga del sheriff de Nottingham. Y aunque nadie sabe con certeza si Robin Hood en verdad existió, su leyenda está viva, cabalgando por los bosques y robándoles a los ricos para ayudar a los pobres.

Comparte este artículo
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Más artículos de la edición actual

Columnistas

La marcha

Por Salvador Izquierdo. Edición 458 – julio 2020. Ilustración: Diego Corrales. Muchas personas se acogieron a las medidas de encierro determinadas por la pandemia, otros

En este mes

¿Fue sólo una protesta contra el racismo?

Por Jorge Ortiz. Fotografías: Shutterstock. Edición 458 – julio 2020. Cientos de miles de personas reaccionaron en los Estados Unidos por un asesinato… El martes

Entrevistas

Carlitos, doctor en populismo

Por Pablo Cuvi. Fotografías: archivo de Carlos de la Torre. Edición 458 – julio 2020. Experto en populismo, el quiteño Carlos de la Torre Espinosa

En este mes

Lo inacabado

Por Carlos Vásconez. Edición 458 – julio 2020. El escritor estadounidense Richard Ford, ganador, entre muchos otros, del Premio Pulitzer (1996) y el Premio Príncipe

Columnistas

Nueve reinas o la cueva de los ladrones

Por Gonzalo Maldonado Albán Fotografía: Shutterstock Edición 458-Julio 2020 Tiene las hechuras de una película light: un villano bueno, un héroe bisoño y una mujer

En este mes

Madagascar

Edición 458-Julio 2020 Fotografías: Shutterstock Playas de aguas cristalinas, arrecifes de coral, bosques arcaicos y una fauna excepcional dan vida a la cuarta isla más

También te puede interesar

Crónica

Todos vienen acá, es una locura

Por Vladimir Stoitchkov Fotografía: Soledad Mora  El Ecuador de Recoleta y otras sorpresas en el mapa Doce y tanto de la madrugada. En el local

Historia

Buscadores del arca perdida.

Por Jorge Ortiz. Edición 436 – septiembre 2018. El hombre era curioso, inquieto y jamás se daba por vencido. En cada acto de su vida

Arte

La magia de Martín Chambi.

Por Daniela Merino Traversari. Fotografías: piezas de la colección Jan Mulder. Edición 439 – diciembre 2018. El acto de fotografiar equivale a participar en la

Historia

TAO los tigres de la aviación.

Por Fernando Hidalgo Nistri. Edición 439 – diciembre 2018.   La historia de la aviación comercial ecuatoriana arrancó a finales de la década de los