“Lea, sea curiosa”.
Vendedor de libros a cajera de farmacia.
1
Tengo la sensación de haber crecido con la revista Mundo Diners. Mucho antes de conocer sus interiores, antes incluso de leerla o pensar siquiera en dedicarme a escribir, veía la revista en casa de mis abuelos, en casa de mis padres, en casa de mis amigos. Brillaba como la señalización vial en la noche. Un letrero colgado a la entrada del hogar, en el techo, con una flecha indicando por dónde se entra y dónde se está entrando. Acá, diría el letrero, vive gente con ganas de comprobar el tamaño del mundo, gente que quiere cosas que aún no ha visto.
Creo que, entre las publicaciones privadas del Ecuador, ninguna le ha dedicado tanto tiempo y páginas a la creación. Llegando al número 500, iniciando aquí y ahora el camino hacia 500 más, capto que la revista funciona también como un archivo continuo. Si un extraterrestre llegara hoy a nuestro país, le pediría dar una vuelta en su nave, a cambio, le cruzaría el link a la Diners para que estuviera un poco enterado de lo que nos ha parecido justo poner en libros, cuadros, películas, platos; de la gente y los sitios que quisimos mostrar. Un solo ejemplar en la superficie del apocalipsis sería el rastro de nuestro paso por la Tierra.
Has llegado al límite de artículos gratis para este mes.
Si eres suscriptor de la edición impresa solicita tu acceso.
Si no lo eres, elige tu plan
Revista digital
DESDE- Acceso ilimitado a todo el contenido digital de revistamundodiners.com
Revista impresa + edición digital
DESDE- Revista mensual impresa + acceso ilimitado a todo el contenido de revistamundodiners.com
- Envío incluído
