
Hoy 17 de julio es el Día de los Emojis: esas caras que usted usa para expresar alegría o tristeza en sus mensajes, pero ¿sabe qué significa aquella palabra y dónde se originó? Le contamos esos y otros secretos.
La palabra ‘emoji’ proviene del japonés y combina ‘e’ (絵), ‘imagen’, con mōji(字), carácter. Su año de nacimiento fue 1999 cuando el diseñador de interfaces Shigetaka Kurita preparó un paquete de 176 imágenes de 12 x 12 píxeles que solo funcionaba en la plataforma ‘i-mode’ de la compañía telefónica japonesa NTT Docomo. Aquella colección se parece muy poco a la que conocemos hoy, sin embargo, inspiró a otras empresas a crear las suyas.
Desde entonces, Microsoft, Apple y Google empezaron a incorporar sus propias versiones, de modo que 2009 la dueña del navegador solicitó la estandarización de un sistema de emojis al Consorcio Unicode para que fuera compatible con todos los dispositivos. Un año después, se aprobaron 625 imágenes y, cada año, se amplía con las propuestas de los diseñadores de distintas partes del mundo. Hoy, existen 3790 pictogramas.
Y es que su capacidad comunicativa es tan amplia que se han convertido en un elemento de la cultura, entre cuyos usuarios se cuentan desde artistas hasta políticos -la Casa Blanca no duda en usarlos en redes sociales-. Tal vez por esa popularidad, hace doce años se instauró al 17 julio como el Día del Emoji.
El día del emoji
Jeremy Burge es el creador de la Emojipedia, además es quien eligió esa fecha porque aparece en el emoji del calendario en los dispositivos de Apple.
La celebración incluye el ‘World Emoji Award’ donde se premia, por ejemplo, al pictograma más popular de cada año o al que tiene una gran ‘trayectoria de vida’ y logró trascender los tiempos de forma notable.
Durante la celebración también suelen estrenarse operas cuyos protagonistas tienen forma de emoji como lo hizo la Royal Opera House de Londres en 2017 o anunciarse filmes al estilo de ‘Emoji: la película’ de Sony Pictures Animation. Justamente, con motivo de su estreno, los productores organizaron la mayor reunión de personas disfrazadas de aquellos ideogramas el 17 de julio de 2017 para romper el récord Guinness.
Además, Emojipedia propone responder correos solo con esas imágenes, hornear pasteles o disfrazarse de ellas, compartiendo los resultados en redes sociales con la etiqueta #WorldEmojiDay, mientras se canta su himno…
Las curiosidades de los emojis
A continuación, le ofrecemos algunos detalles que quizá nunca escuchó sobre esas imágenes:
- El precursor del emoji es el emoticono, dibujo que se hace con signos de puntuación. Su creación corresponde al informático Scott Fahlman, quien en 1982 hizo un par: :-) y :-(
- La fecha en que se envían más emojis es la víspera de Año Nuevo.
- Los emojis favoritos y que se repiten, aunque variando de posición, según las estadísticas de Facemoji Keyboard son: 😂, 😍, 😘, ❤️, 😭.
- Los monos tapándose los ojos, la boca y las orejas responden al proverbio japonés que dice: ‘no ver el mal, no oír el mal, no hablar mal’. Y cada uno tiene un nombre: Mizaru (🙈), Kikazaru (🙉), Iwazaru (🙊).
- En 2015, el Diccionario Oxford escogió como ‘Palabra del Año’ a un emoji. En concreto, el pictograma que representa un rostro derramando lágrimas de alegría (😂), un contraste significativo con 2024 cuando se optó por la expresión ‘brain rot’, es decir, ‘podredumbre cerebral’.
- En 2017, investigadores del campo médico decidieron usar el emoji del mosquito para representar enfermedades como el zika y la malaria. Fue un método para ayudar a comunicar el riesgo más allá de las barreras del lenguaje y del nivel educativo
- Si las Academias de la Lengua Española tienen su famoso diccionario, los emojis tienen la ‘Emojipedia’. Creada por Jeremy Burge, es el sitio de referencia para encontrar significados, eventos e imágenes nuevas.
- Solo en productos Apple, el emoji del libro (📖) contiene palabras reales y reproduce el mensaje principal de la campaña ‘Think Different’ en los años 90: ‘Esto es para los locos, los inadaptados, los rebeldes, los problemáticos. Los que no encajan en ningún sitio, los que ven las cosas de otra manera, los que no siguen las reglas y no tienen ningún respeto por lo establecido. Puedes alabarlos, puedes no estar de acuerdo con ellos, puedes citarlos, puedes no creer en ellos, puedes glorificarlos o vilipendiarlos’.
De Egipto a los celulares

Sopla un viento tan poderoso que los propios dioses parecen haberlo enviado desde el Nilo. La arena se levanta y choca contra una de las paredes del Templo de Karnak. Allí, una serie de dibujos muestran al faraón derrotando a los enemigos, pero no solo eso: alrededor cientos de jeroglíficos transforman la vida de los egipcios en dibujo. Ahora, cuatro mil años después y en plena era de la informática, seguimos esforzándonos por dar un sentido a nuestros textos que vaya más allá de la palabra y por eso quizá hemos creado los emojis.
La comparación entre estas figuras y los jeroglíficos no es arbitraria: en 2019, la egiptóloga Shirly Ben Dor Evian propuso en el Museo de Israel en Jerusalén la exposición ‘Emoglifos: la escritura ideográfica desde los jeroglíficos hasta los emojis’.
Para la investigadora, aun cuando los dos sistemas están separados por milenios y diferencias culturales -por ejemplo: el emoji es público y sin un significado unívoco y el jeroglífico era escritura religiosa y de la élite-, demuestran que los humanos utilizamos ideogramas porque otorgan fuerza a las ideas que necesitamos transmitir.
Y es que en el lenguaje escrito los interlocutores no se encuentran cara a cara, haciendo imposible interpretar la expresión del rostro o escuchar la entonación. Entonces, la imagen se vuelve útil.
Según un artículo de la Sociedad Americana de Psicología, cuando el emoji acompaña al texto determina su efecto emocional. Así, una cara triste refuerza la idea de que el autor se siente mal y genera ese mismo sentimiento o al menos empatía.
En cualquier caso, el hechizo de los dibujos se mantiene vigente pese al transcurso del tiempo. Así, los faraones llenaban sus tumbas de pictogramas seguros de que podían desatar una maldición para protegerlos de un saqueo. Milenios después, en el año 2016, Apple decidió reemplazar el emoji de un revólver por una pistola de agua, convencidos de que, en efecto, las imágenes impactan y hasta pueden derivar en violencia.

