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El templo de la relajación

por Revista Mundo Diners

jacuzzi
Fotografía: Sutterstock.

La necesidad de sanación llevó a una familia italiana a inventar el jacuzzi, una tina para la terapia y el placer que reina en traspatios, spas, yates, hoteles y resorts.

La definición legítima de los chorros de agua a presión que burbujean en una bañera sería hidromasaje, pero universalmente se le conoce como jacuzzi, que es el nombre de una marca comercial que proviene de un apellido italiano.

Redondos, cuadrados u ovalados, fijos o portátiles, bajo techo o al aire libre son algunas características de estos templos de la relajación, que en sus versiones de alta gama ofrecen asientos ergonómicos, sensores de drenaje, conexión Bluetooth y controles desde una app.

Jacuzzi banera
Cándido Jacuzzi con su hijo Kenneth.

Pero mucho antes de que la tina de hidromasajes tuviera funciones tan inteligentes, Cándido Jacuzzi se propuso aliviar la artritis reumatoide de su hijo Kenneth.

La historia comenzó a principios del siglo XX, cuando su familia emigró de Italia a Estados Unidos. Eran trece hermanos y algunos con formación en ingeniería mecánica tuvieron éxito en la industria aeronáutica.

La muerte de uno de ellos en un accidente aéreo acabó con ese negocio y los Jacuzzi, ya establecidos en California, se dedicaron a fabricar bombas inyectoras para pozos profundos.

En 1943 Kenneth, con algo más de un año de edad, recibió tratamiento en “un receptáculo de forma ovalada con un banco de madera, a través del cual el agua se arremolinaba y golpeaba el cuerpo del paciente para aliviar la rigidez y mejorar la flexibilidad”, precisa un reportaje en The New York Times.

Ese embalse inspiró a Cándido a crear la bomba J-300: una unidad patentada para bañeras que se comercializó a partir de 1956. La publicidad del bienestar y del estatus social acompañó el boom de un nuevo artefacto doméstico que hacia los años ochenta era conocido en todo el mundo.

Según el The New York Times, “anuncios mostraban a hombres y mujeres explayados en receptáculos burbujeantes. Ofrecían diversión saludable para la familia, un lugar para enfurruñarse como un adolescente incomprendido o un mundo sensual en sí mismo”.

No es una máquina

Desacuerdos familiares pusieron fin a la continuidad del clan Jacuzzi en un único bastión del negocio. En 1979 un conglomerado compró la empresa y el nombre de la marca.

En los años ochenta Remo, sobrino de Cándido, decidió “retomar los valores y la filosofía de la compañía familiar original” y fundó Jason Hydrotherapy, que hasta ahora desarrolla productos que van “desde un baño profundo y satisfactorio hasta un hidromasaje completo”.

Imposibilitado de conservar su apellido como marca comercial, tuvo la ocurrencia de usar la contracción de “Jacuzzi” y “son” (hijo en español) para crear Jason.

“Para mí, un jacuzzi no es una máquina. Es una persona, un miembro de mi familia”, dijo Remo, fiel a su estirpe y recopilador de su historia familiar en el libro Spirit, Wind and Water: The Untold Story of the Jacuzzi Family.

Hidromasaje cinematográfico

No son pocas las ocasiones en que un jacuzzi motiva un guion o se roba la escena en una película como en Hot Tub Time Machine (en Hispanoamérica Jacuzzi al pasado o Un loco viaje al pasado) y A todos los chicos de los que me enamoré.

Estrellas como Al Pacino (Caracortada), Tom Hanks (La guerra de Charlie Wilson) y Jack Nicholson y Kathy Bates (Las confesiones del Sr. Schmidt) han aparecido en una bañera burbujeante o relajante.

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