Escucha el artículo
El oficio de relojero es heredero del fervor humano por controlar el tiempo, que se ha ido perfeccionando con el pasar de los siglos. Ha mirado de cerca el avance de la tecnología, el acceso de las masas a las innovaciones.
La especie humana ha tratado, con obsesión, de medir el tiempo. Lo hicieron distintas civilizaciones de la Antigüedad a partir de elementos de la naturaleza. Luego, en la Edad Media, siglo XIV, monjes alemanes e italianos concibieron gigantescos relojes mecánicos que se encontraban, básicamente, en iglesias. Pasaron centurias hasta que, en 1770, el suizo Abraham-Louis Perrelet desarrolló la primera máquina individual.
A Perrelet le tomó la posta, años después, su tocayo Breguet, también helvético, quien perfeccionó el invento del llamado reloj automático de bolsillo. Transcurría el siglo XIX y el acceso a este tipo de aparatos, absolutamente tecnológicos para la época, era restringido. Fue la Primera Guerra Mundial (1914-1918) la que catapultó la producción en masa de relojes automáticos.
Has llegado al límite de artículos gratis para este mes.
Si eres suscriptor de la edición impresa solicita tu acceso.
Si no lo eres, elige tu plan
Revista digital
DESDE- Acceso ilimitado a todo el contenido digital de revistamundodiners.com
Revista impresa + edición digital
DESDE- Revista mensual impresa + acceso ilimitado a todo el contenido de revistamundodiners.com
- Envío incluído


