
Este 2025 le pasaron dos cosas al Ministerio de Cultura: cumplió su mayoría de edad, 18 años desde su creación, y, lo más reciente, volverá a ser parte del Ministerio de Educación.
‘El bueno, el malo y el feo’ es el nombre de un spaghetti western que dirigió el italiano Sergio Leone y que se estrenó en 1966. Mundo Diners conversó con dos exministros y exviceministros del Ministerio de Cultura y Patrimonio y les propuso contar de manera lúdica, antes de que se concrete su fusión, lo que para ellos fue lo bueno, lo malo y lo feo de esta Cartera de Estado en sus 18 años de vida ¡Te amamos, Clint Eastwood!
Juan Fernando Velasco, exministro
Lo bueno
- La creación del Ministerio de Cultura permitió que el sector tuviera una voz relevante dentro del Estado. Contar con un ministro que fuera visto como par por sus homólogos de Economía, Industrias o Gobierno (…) hizo posible que temas fundamentales para el arte y la cultura fueran tratados al más alto nivel.
- De no haber sido así, no se habría podido lograr la eliminación del IVA para los servicios artísticos y culturales, la incorporación de incentivos tributarios en la ley, la revisión de tarifas arancelarias para instrumentos y equipos musicales.
Lo malo
- La preservación y el cuidado del patrimonio y la memoria -competencias tradicionalmente lideradas por el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) bajo la rectoría del Ministerio- se habrían entendido mejor desde una lógica vinculada a lo social.
- La formulación de políticas públicas orientadas al desarrollo de las industrias culturales y creativas requería una ubicación más cercana al frente económico: el Ministerio de Economía, el Servicio de Rentas Internas, el Ministerio de Producción, entre otros.
Lo feo
- La relación clientelar que durante años se ha consolidado entre representantes del Gobierno de turno y ciertos proyectos, iniciativas, asesores, expertos, artistas y gestores.
- La gran cantidad de funcionarios con bajo nivel académico y escaso compromiso con la función pública, protegidos por contratos que los vuelven prácticamente inamovibles.
Juan Martín Cueva, exviceministro
Lo bueno
- El reconocimiento del Estado de que un país tiene responsabilidades en relación con su cultura y patrimonio y que esas responsabilidades no son las mismas en el siglo XXI que las que se tenían en la década de 1940, cuando se creó la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE).
- Para asumir esas responsabilidades se requiere de varias cosas, que la Ley Orgánica de Cultura trató de organizar (el Ministerio era la institución encargada de dictar la política cultural a partir de dicha ley).
Lo malo
- El funcionamiento del Ministerio era necesario, pero no suficiente: había que seguir estructurando el Sistema Nacional de Cultura, implementando el Sistema Integral de Información Cultural, el Régimen Integral de Educación y Formación, articular el trabajo con gobiernos locales… entre otras cosas.
- Lo malo es que esto no se logró por falta de voluntad política de los sucesivos ministros de cultura.
Lo feo
- Que se pretenda borrar de un plumazo una institución necesaria, que fue producto de un proceso social y político (…) y que, aunque haya tenido fallas, ha sido la piedra angular de una institucionalidad pública para el desarrollo de las artes y la cultura.
Todos los ministros de cultura, todos
- Antonio Preciado
- Galo Mora
- Ramiro Noriega
- Erika Sylva
- Francisco Velasco
- Francisco Borja
- Guillaume Long
- Raúl Vallejo
- Raúl Pérez Torres
- Juan Fernando Velasco
- Julio Bueno
- María Elena Machuca
- Romina Muñoz
Raúl Vallejo, exministro
Lo bueno
- Se creó el Instituto de Fomento a la Creatividad y la Innovación, se fortaleció el Instituto de Cine y Creación Audiovisual y se sentaron las bases del sistema de fondos concursables.
- Se incluyó al sector cultural y artístico en la planificación del desarrollo económico y social, a lo que ha contribuido la Cuenta Satélite de Cultura y el Registro Único de Artistas y Gestores Culturales.
Lo malo
- La merma constante del presupuesto para el fomento de actividades artísticas y para la inversión en la conservación del patrimonio.
- La incapacidad institucional para desarrollar una política pública que aborde y corrija el problema de la precariedad en la que trabaja la gente del arte.
Lo feo
- Demasiados ministros durante la existencia del Ministerio y la discontinuidad de varios programas.
- La falta de articulación entre los ministerios de Cultura y de Educación para implementar una política nacional del libro y la lectura, que implique la ampliación del Sistema Nacional de Bibliotecas y Archivos.
Ana Rodríguez, exviceministra
Lo bueno
- Entre 2007 y 2016 se invirtió en el sector cultural un total aproximado de 613,5 millones de dólares; un promedio de 68,16 millones de dólares por año.
- La implementación continua del Sistema Nacional de Cultura, el fortalecimiento de la Compañía Nacional de Danza y de las Sinfónicas; investigación y recuperación de patrimonio y de infraestructura cultural como el Teatro de Loja
Lo malo
- La obligación de garantizar el cumplimiento mínimo de un derecho se puso en pausa por la falta de planificación de las finanzas del Estado.
- Actualmente, el Ministerio tiene para inversión menos de la tercera parte de lo que tenía hace 10 años. La cultura no debería ser lo último, sí lo primero.
Lo feo
- Que políticos de distintas bancadas creyeron que las instituciones rectoras de la cultura son unidades de eventos o proveedores de piezas folclóricas que reavivan el espectáculo.
- Se puede mejorar lo que existe, no lo que se diluye. Un modelo de desarrollo económico basado en ampliar derechos culturales y de la naturaleza es un sueño y una necesidad histórica.

