Escucha el artículo
Nadie puede atravesar el umbral de la muerte antes de hora. O casi nadie. A lo largo de los siglos, solo nigromantes y médiums han reclamado para sí el privilegio de hablar con los espíritus. Esas artes han sido perseguidas o vilipendiadas, pero nadie logra anularlas.
Entramos al teatro antes de las 20:00. En el vestíbulo ya se encuentra la médium Noelia Pace con un séquito —su equipo de producción—. Sonríe para las fotos, mientras nosotros, el público, caminamos hacia las butacas. A las 20:15, una grabación suya nos invita a hacer ejercicios de respiración. El tiempo pasa y ella, al fin, aparece en el escenario y nos ofrece hablar con nuestros muertos. Hay un estallido de aplausos y gritos, igual que en un concierto de rock.
El espiritismo contemporáneo poco tiene que ver con el que aparece en las películas o en los libros. No hay cuartos lúgubres, mesas voladoras, tablas de la ouija o pitonisas hablando en lenguas muertas. A menudo, se realiza sobre escenarios y ante cámaras de cine. Por ejemplo, Theresa Caputo y Tyler Henry mostraban tanto su vida cotidiana como sus sesiones espiritistas en series de telerrealidad.
Has llegado al límite de artículos gratis para este mes.
Si eres suscriptor de la edición impresa solicita tu acceso.
Si no lo eres, elige tu plan
Revista digital
DESDE- Acceso ilimitado a todo el contenido digital de revistamundodiners.com
Revista impresa + edición digital
DESDE- Revista mensual impresa + acceso ilimitado a todo el contenido de revistamundodiners.com
- Envío incluído

