
Esta alianza está enfocada en brindar a niñas, niños y adolescentes las herramientas para aprender y construir un futuro mejor.
En 2001 el Ecuador atravesaba un período de inestabilidad política y económica que afectó el ejercicio de derechos básicos como la educación. La niñez, especialmente en las zonas rurales, enfrentaba barreras para acceder y permanecer en la escuela. Ese año, la tasa neta de asistencia a la educación básica alcanzaba el 83,1 % a nivel nacional, pero descendía al 77,6 % en el área rural. Las brechas eran aún más pronunciadas en el bachillerato. Mientras la tasa neta de asistencia nacional llegaba al 38 %, en el sector rural apenas alcanzaba el 22,9 %. Estos datos reflejaban una realidad preocupante: para muchos niños, niñas y adolescentes, el derecho a aprender seguía fuera de su alcance.
En este complejo escenario nació la alianza entre Diners Club del Ecuador y Unicef, un esfuerzo que cumple veinticinco años impulsando la educación como motor de cambio en el país.


Desde el inicio, ambas instituciones se han comprometido con el acceso a la educación de niños, niñas y adolescentes en las zonas más vulnerables del país. La meta ha sido acompañar a escuelas, docentes y estudiantes para que cuenten con herramientas que mejoren los aprendizajes fundamentales, como la lectura, las matemáticas y las habilidades para la vida. La alianza también se ha enfocado en la educación para la paz, el desarrollo infantil intercultural, la capacitación y la profesionalización de los docentes de las escuelas rurales.
Hitos de este cuarto de siglo
La alianza Diners Club del Ecuador y Unicef es la más antigua de Latinoamérica. Es un ejemplo de trabajo mancomunado entre una organización de cooperación internacional y la empresa privada. Las cifras lo evidencian. En estos veinticinco años, ha beneficiado a cerca de un millón de niños, niñas y adolescentes; ha fortalecido las capacidades de más de 39 000 docentes y ha acompañado a 126 000 madres y padres de familia en procesos educativos.
Desde su creación, la alianza se enfocó en alcanzar un acuerdo social en torno a la educación intercultural bilingüe en zonas rurales. Después de la dolarización, creó el Contrato Social por la Educación, promovido con la sociedad civil. En 2002 Diners Club participó en el desarrollo del Observatorio de la Niñez y Adolescencia, que surgió de la necesidad de contar con información confiable sobre el cumplimiento del derecho a la educación.
La reducción de las brechas educativas ha sido una de sus prioridades. Diners Club y Unicef idearon el Programa de Nivelación y Aceleración Pedagógica para que los niños, niñas y adolescentes que abandonaron el sistema educativo puedan retomar sus estudios. Esta iniciativa fue adoptada por el Ministerio de Educación y se convirtió en una política pública nacional de inclusión educativa.

Durante la pandemia, mientras el mundo se detenía y las escuelas estaban cerradas, se activaron iniciativas como “A-prender la tele” y las “Rondas lectoras” que difundieron contenidos educativos a través de la televisión, la radio e Internet. Simultáneamente, se desarrollaron procesos de acompañamiento pedagógico y acciones de contención socioemocional para estudiantes y docentes.
La educación inclusiva y de calidad también implica que niños, niñas y adolescentes puedan aprender en su propia lengua y cultura. Por eso, la alianza ha dedicado esfuerzos a revalorizar las lenguas indígenas y afroecuatorianas, desarrollando materiales educativos con pertinencia cultural, como los textos escolares gratuitos entregados con el Programa Sílabas (2004) y la Enciclopedia de los saberes afroecuatorianos (2008).
En los últimos años se crearon cuatro metodologías de educación intercultural bilingüe para la primera infancia: “Los saberes del colibrí” junto con el pueblo kayambi, “La chakana yachay” con el pueblo karanki, “Los saberes del ceibo” con el pueblo a’i cofán y la “Casa de los abuelos” que apoya la etnoeducación del pueblo afrodescendiente de Esmeraldas.
Otro hito importante ha sido el impulso a la educación inicial con el apoyo a las profesoras del Servicio de Atención Familiar para la Primera Infancia. Con su mochila al hombro, ellas llegan hasta los hogares de los rincones más alejados para apoyar el aprendizaje de niños y niñas en sus primeros años.

Una generación sin límites
Al cumplir veinticinco años, la alianza renueva su compromiso con el desarrollo del país. En esta nueva etapa los esfuerzos se concentrarán en el Programa “Escuelas sin límites, aprendizajes de calidad”, sin límites de conectividad, tecnología o acceso, y con una educación pertinente, inclusiva y cercana a las realidades de cada comunidad. Porque solo así será posible que cada niño, niña y adolescente tenga las mismas oportunidades de aprender, participar y forjar un futuro mejor.
Grupo de estudiantes en el Programa de Nivelación y Aceleración Pedagógica en Esmeraldas (2025).
María Fernanda Porras, oficial de Educación de Unicef, con dos estudiantes del Programa de Nivelación y Aceleración Pedagógica en Esmeraldas (2025).
Estudiantes de escuela en San Lorenzo, Esmeraldas, 2021.
Durante la pandemia, la alianza Diners-Unicef apoyó la continuidad educativa de estudiantes como Raiza, una niña en Sucumbíos.
La metodología “Saber del colibrí” se desarrolló con el pueblo kayambi para que niños y niñas aprendan en su lengua y cultura desde los primeros años.

