Kondo y Miku
Conocer a Miku en videos y escuchar su voz y canciones fue un oasis para Kondo, un empleado administrativo escolar que, en sus años estudiantiles, fue rechazado en varios intentos románticos y sufrió depresión por acoso laboral.
Gracias a la IA, desde un cilindro de cristal (dispositivo Gatebox), pudo sostener breves conversaciones con Miku y fue así que logró superar su aislamiento social y regresar a la vida laboral.

En 2020 el holograma de Miku dejó de dar los “buenos días” y el “hasta luego”, debido a que Gatebox canceló el servicio y puso fin a la producción limitada de ese modelo. Sin embargo, no fue un problema para Kondo que venera a su esposa virtual con una muñeca de tamaño real y otros peluches representativos.
“Mi amor por Miku no ha cambiado. Celebré la boda porque pensé que podría estar con ella para siempre”, dijo hace cuatro años al diario japonés The Mainichi Shimbun. Y fue por esa época que Kondo se convirtió en uno de los fundadores de la Asociación de Fictosexualidad (término que se utiliza para la atracción por personajes ficticios de la literatura, el cine, los videojuegos y el anime).
Según explicó a ese periódico, le gustaría que “la sociedad se convierta en un lugar donde la gente pueda celebrar fácilmente bodas con sus queridos personajes como un hito en sus vidas”.
De acuerdo con una encuesta (de 2017) sobre el comportamiento sexual juvenil en Japón, desde la secundaria hasta la universidad, más del 10 % de los estudiantes manifestó sentimientos románticos por personajes de videojuegos y anime.
Yurina y Klaus
A sus 32 años, Yurina Noguchi ocupó titulares noticiosos al contraer nupcias, en octubre de 2025, con un chatbot de ChatGPT. Una ruptura sentimental de la vida real la empujó a refugiarse en la interacción virtual que terminó generando una versión de un personaje de videojuego.
Ella misma creó la personalidad de su pareja virtual y dio las directrices para que un diseñador gráfico reprodujera el aspecto físico. En la boda, con gafas de realidad aumentada, pudo ver a su amado mientras intercambiaban anillos.

La agencia Reuters documentó las circunstancias del enlace para el cual la novia llevó vestido, peinado y maquillaje “como en cualquier evento tradicional” e incluyó los votos del novio con un texto generado por IA y una sesión de fotos.
Según esa agencia noticiosa, Noguchi precisó que su elección de Klaus “no fue para ayudarme a escapar de la realidad, sino de alguien que me apoye en la vida como es debido”.
Interlocutores receptivos
La interacción con avatares holográficos, ofrecidos por plataformas de IA o creados por los propios humanos, llega al punto de llenar vacíos de soledad, de incomprensión o rupturas de la vida real.
“Las largas jornadas laborales, la presión económica y las rígidas expectativas sociales en torno a las relaciones dificultan las citas tradicionales. Para algunos, las parejas de IA ofrecen una presencia emocional sin rechazo, riesgo social ni presión de tiempo”, comenta la revista nipona Metropolis.
Es sabido que el país del sol naciente enfrenta un acelerado envejecimiento de su población debido a la baja natalidad, un dilema que tratan de resolver con IA. El gobierno metropolitano de Tokio ofrece un servicio de búsqueda de parejas para hombres y mujeres mayores de dieciocho años, a través de una app que ha recibido alrededor de veintisiete mil inscripciones.
De acuerdo con los perfiles y preferencias de los usuarios, la IA recomienda parejas compatibles. “Cuando ambas partes muestran interés, programan una cita en persona”, indica el sitio web informativo Japan Forward, y añade que 94 parejas han contraído matrimonio.
Para personas muy sociables las funciones programadas de los chatbots pueden resultar predecibles y aburridas. Pero todo depende de la expectativa de cada usuario y del nivel de conexión que quiera entablar.
¿Pueden los chatbots de IA emular la conexión humana? Es la pregunta que hacen investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad de California, en un artículo publicado en la revista Perspectivas sobre la ciencia psicológica.
Plantean que el nivel tecnológico de aprendizaje los convierte en interlocutores receptivos y programables para animar y hacer sentir validados y comprendidos a sus interlocutores. Sin embargo, aclaran que, a diferencia de las relaciones y la empatía entre humanos, no ofrecen, por ejemplo, “los beneficios de negociar, ceder y sacrificarse por una pareja”.
El análisis de los investigadores menciona dos chatbots populares: XiaoIce con 660 millones de usuarios y Replika que en su plataforma asegura haber recibido más de diez millones de personas. Son apenas dos ejemplos de “una industria en expansión que podría llegar a treinta mil millones de dólares en 2030”.
“Entidades no sensibles”
En Estados Unidos quieren dejar en claro los límites de una IA. El republicano Thaddeus Claggett, integrante de la Cámara de Representantes de Ohio, promueve un proyecto de ley que, de ser aprobado, sería un paso pionero en la legislación de ese estado.
Aunque el postulado más comentado es la prohibición de matrimonios de personas con modelos de IA, la iniciativa busca establecer que esos sistemas inteligentes no pueden ejercer personalidad jurídica, por ejemplo, en roles empresariales como propietarios o en asuntos notariales.
Por eso, se definen en el proyecto como nonsentient entities y se responsabiliza a las empresas y creadores por daños que pudieran ocasionar, algo así como una rendición de cuentas sobre el alcance ético y jurídico que tomaría la IA en la medida que da pasos agigantados en su integración a la vida diaria.
Una reciente encuesta realizada en escuelas públicas (de primaria y secundaria) por el Center for Democracy and Technology (CDT), con sede en Washington, confirmó el uso extendido de la IA tanto por profesores como por alumnos: 85 % promedio entre los dos grupos.
En la muestra de docentes (806), estudiantes (1030) y padres (1018), un tercio del alumnado dijo que su interacción virtual se debía a razones personales y casi la mitad admitió que es más fácil hablar con la IA que con sus progenitores.
El sondeo reveló diferentes motivaciones para acudir a chatbots: búsqueda de consejos sobre las relaciones con otras personas, apoyo en salud mental, como amigo o compañero, un escape de la vida real y por una relación romántica.

