En 2022 se cayó la fachada lateral de la Casa Tola, una vivienda que está por cumplir cien años y que casi la mitad de su vida ha funcionado como el Consulado de Mónaco. Esta es la historia de un petit palais en una calle que alguna vez dividió la geografía de Guayaquil.
“Usted tiene un petit palais”, le dijo el príncipe Rainiero III de Mónaco a Clemencia Tola, cónsul vitalicia de Mónaco, después de la muerte de su padre, Guillermo Tola. En ese pequeño palacio, ubicado en la calle Escobedo y 9 de Octubre, Clemencia recibió al príncipe y a sus hijos Alberto y Carolina en 1977. Allí creció, vio cambiar al centro de una ciudad puerto y, en agosto de 2016, cuando murió, se convirtió en la última persona de su familia en habitar la última casa patrimonial de madera de una de las calles más importantes de Guayaquil, la avenida 9 de Octubre.
En abril del año en que falleció Clemencia hubo un terremoto tan fuerte en el Ecuador, que tuvieron que cambiarla de habitación. “Tembló tanto que parecía que la casa se venía abajo”, cuenta May Márquez, quien durante seis años cuidó de “la niña Clemencia”, como le decían sus empleados porque nunca se casó. En 2022, seis años después de su último suspiro, la fachada lateral, que sostenía la habitación que tuvo que dejar después del terremoto, se desmoronó.
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