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Mundo Diners al día

Los frailejones de Marcela Fernández

por Isabel Alarcón

Ambiente
Marcela Fernández en uno de los páramos de El Carchi.

La protección de los glaciares y páramos llevó a la colombiana Marcela Fernández a ser una de las 100 mujeres más influyentes del mundo, según la BBC. Ahora, concentra su lucha en la protección de los frailejones ecuatorianos. 

Una mancha negra de más de mil hectáreas en medio de la montaña da la bienvenida a Marcela Fernández a los páramos de Carchi. Frailejones centenarios y también recién nacidos rodean a otros de su misma especie que ya han caído al suelo o que luchan por mantenerse aún en pie, a pesar de las quemaduras. Este no es el paisaje que tiene en mente la activista colombiana al pensar en los páramos o sus emblemáticos frailejones, pero es parte de las imágenes que la motivan a seguir con su lucha para proteger estos ecosistemas. 

“Es la vida y la muerte como espejo”, dice Fernández, al acariciar los vellos de las hojas de los frailejones bebés y al tratar de abrazar los troncos centenarios. A su lado, observa a las plantas quemadas, separadas solo por una línea que parece trazada intencionalmente. La mujer de 33 años advierte a sus acompañantes que no pisen esa tierra. Deben pasar al menos unos 10 años para que los frailejones se recuperen por sí solos y, durante su visita a Carchi, recién se habían cumplido dos meses del incendio que afectó a esta zona.

El recorrido por los páramos de El Ángel, que se quemaron en enero del 2024, fue parte de la agenda de su visita a Ecuador. Fernández, oriunda de Medellín, llegó al país a finales de marzo para difundir la importancia de cuidar los frailejones, también conocidos como “las fábricas de agua”. El compromiso que tiene con los páramos y los glaciares la llevó en 2023 a ser declarada una de las 100 mujeres más influyentes del mundo, según la BBC. 

Gracias a su iniciativa Cumbres Blancas ha creado programas para la conservación de las montañas en seis países, incluido Ecuador, y ha recorrido más de 12 para contagiar su amor por la naturaleza. Además, bajo este proyecto, se han creado los primeros viveros para la reproducción de frailejones in vitro en Ecuador. Las plantas son una esperanza para evitar que la especie ecuatoriana Espeletia pycnophylla subsp angelesis desaparezca de los páramos. 

frailejones
Frailejones del páramo de El Ángel.

Todo empezó con los glaciares 

Hace seis años, un paisaje similar al que se enfrentó en Carchi marcó su camino en la defensa de los glaciares, páramos y frailejones. Fernández no recuerda haber tenido una conexión especial con el ambiente o la conservación durante su infancia, pero a sus 27, encontró un artículo en un periódico local que advertía que en 30 años los glaciares tropicales de Colombia iban a desaparecer. 

En ese momento no se dedicaba al montañismo ni a la ciencia. Trabajaba para una cadena hotelera en campañas dirigidas a los nómadas digitales. Tampoco tenía claro qué era un glaciar, pero sintió “ese llamado” de que debía actuar. Su primera expedición fue al Santa Isabel. “Fue un choque muy fuerte ver las rocas negras, llenas de estrías y entender que alguna vez estuvieron cubiertas de blanco”, relata aún con nostalgia, sobre todo porque una parte de este glaciar ya se extinguió en 2023. 

Fernández reunió a un equipo de científicos, activistas y amantes de la naturaleza para emprender una carrera contra el retroceso del hielo. Como parte de su proyecto, juntó a 55 expertos de alta montaña y así nació el libro 'Cumbres Blancas Colombia', para recoger imágenes e información de los gigantes blancos. En el futuro, cuando el hielo se derrita, este libro servirá para que las nuevas generaciones conozcan lo que era un glaciar.  

El proyecto la llevó a otros ecosistemas amenazados: los páramos. “Nos dimos cuenta que este ecosistema es un patrimonio que solo lo tienen seis países del mundo, mientras que los frailejones solo habitan en tres: Colombia, Ecuador y Venezuela”, explica. Al empezar a indagar sobre los páramos, comprendió que los frailejones son la fuente de agua de las comunidades y ciudades a sus alrededores. A través de los pelos de sus hojas, que son como esponjas, recogen la humedad y la transforman en líquido, que alimenta a las fuentes hídricas. Cada frailejón es capaz de retener hasta 25 veces su peso en agua. 

“Son emblemáticos, icónicos, bellos.  Cuando estás a su lado, sientes esa necesidad de contemplarlos. Son el origen de la vida, junto con los glaciares”, dice Fernández, mientras contempla unas marcas negras que aún conservan los páramos de Carchi y que son una evidencia de que hace millones de años también estuvieron cubiertos de hielo. 

Fernández también encontró el vínculo entre estas plantas y sus amados glaciares. “El alimento del glaciar es la nieve y la nieve se crea a través de la neblina. Entonces, si el abuelo frailejón es capaz de generar esa neblina, podríamos pensar que servirían para alimentar a los glaciares”, cuenta emocionada.

La expansión de los cultivos, el cambio climático y los incendios son amenazas frecuentes para el hogar de estas plantas. Por eso, a Fernández y a su equipo se les ocurrió involucrar a las personas en el cuidado de los páramos a través de la adopción de un frailejón. La campaña se inició hace cinco años en Colombia. Han sembrado más de 5 000 frailejones y han creado una red nacional de viveros. 

Adoptar frailejones en Ecuador

Después de recorrer el páramo de Carchi, Fernández conoció los primeros frailejones nacidos de forma in vitro en el país, en el vivero del Polylepis Lodge

A pesar de que era la más pequeña en el cuarto, su energía y su voz llenaban el lugar. “Acaba de haber un incendio de más de 1 500 hectáreas. Necesitamos restaurar esto lo antes posible”, decía frente a más de 20 personas que la escuchaban atentamente. 

Con su visita se inició la campaña Adopta un Frailejón en Ecuador. Los nuevos “padres y madres” de estas plantas deben aportar con USD10 para asegurar el cuidado y monitoreo de los frailejones. A cambio, pueden darles  un nombre y observar todo el proceso, desde que son una semilla hasta que se siembren en el páramo. 

“Queremos integrar estos temas en las conversaciones diarias porque ahí entra el amor por el páramo y los glaciares”, dice sobre el propósito de estas iniciativas que la llevaron al reconocimiento de la BBC. 

Su inclusión en la lista de las 100 mujeres más influyentes del mundo llegó en un momento en que se enfrentaba a varias pérdidas. No solo de uno de los glaciares por los que luchó y de miles de hectáreas de páramo quemadas en los incendios de 2023 en Colombia, sino también de su madre, que murió de forma repentina a los 60 años. 

A pesar del “revolcón emocional”, el reconocimiento llegó para reforzar su misión. “Aunque nunca estamos preparados para las pérdidas, ahora lo entiendo como una transformación, una transición y un recordatorio de que este es mi legado”, explica con su voz cálida, y al mismo tiempo firme, con la que logra que quien la escuche comprenda que el páramo no solo es esencial para su vida, sino también para la del planeta.

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Acerca de Isabel Alarcón

Periodista especializada en medioambiente. Trabajó en Diario El Comercio. Becaria de International Center For Journalist (ICFJ), Earth Journalism Network, Fundación Gabo y Pulitzer Center. Finalista del Premio Nacional de Periodismo Jorge Mantilla Ortega 2022.
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