
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP29) es una de las últimas oportunidades para América Latina de financiar el impacto de la variación del clima, entre ellas las sequías.
*Isabel Alarcón desde Bakú
El estadio olímpico de Bakú, Azerbaiyán, en esta ocasión, no es el escenario de una final deportiva. El destino del planeta se juega en esta cancha y el problema es que el partido ya se inició con marcador en contra. Hasta el 22 de noviembre, en esta ciudad, a orillas del Mar Caspio, se decide el destino de la vida en la Tierra, durante la 29 Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP29).
Este evento reúne cada año a los representantes de los 197 países firmantes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC), para detener el avance del desastre climático en el que vivimos.
Cada vez, sus efectos son más evidentes, pero los compromisos aún son insuficientes. El objetivo principal de este evento es evitar que la temperatura del planeta aumente en 1.5C, en comparación con niveles preindustriales, hasta finales de este siglo. Al momento, ya hemos alcanzado alrededor de los 1,2C.
Por eso, en esta ocasión, el tema central son las finanzas. Al final de estas dos semanas, se espera alcanzar un acuerdo en torno al Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado (NCQG por sus siglas en inglés), que permita movilizar los recursos necesarios para que las naciones desarrolladas puedan apoyar a las que están en vías de desarrollo, como Ecuador, a cumplir sus metas.
Esta COP también se lleva a cabo en medio de contradicciones e incertidumbre. Se realiza en un país petrolero- cuando uno de los principales objetivos es promover la transición lejos de los combustibles fósiles- y se celebra con la sombra de la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, el segundo país que más emite gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático.
Una radiografía de la Tierra
Uno de los eventos iniciales de la COP29 fue la presentación del informe de la Organización Metereológica Mundial (OMM) sobre el estado del clima al 2024. Los resultados demuestran que este año está en camino a convertirse en el más caliente de la historia. Además, la década del 2015 al 2024 es la que ha registrado las mayores temperaturas hasta el momento.
“Las inundaciones, los ciclones que se intensifican rápidamente, los calores mortales, las sequías y los incendios que hemos visto en diferentes partes del mundo solo en este año, desafortunadamente, son nuestra nueva realidad y una muestra de nuestro futuro”, dice Celeste Saulo, secretaría general de la OMM.
Sin embargo, la especialista no pierde la esperanza y confía en que las negociaciones de este año tendrán efecto. Simon Steill, secretario Ejecutivo de la UNFCCC, resaltó en su discurso de apertura de la COP29 la utilidad de estas reuniones, a las cuales muchas veces se critica: “si no hubiese sido por las COP, el mundo estaría camino a superar los 5 C hasta finales de siglo”.
El Secretario fue enfático en su mensaje y dio una idea de lo que va a pasar en las próximas dos semanas: “no podemos irnos de Bakú, sin tomar decisiones”.
De los informes a la práctica
“Sin financiamiento, las conversaciones sobre acción climática, se quedaron solo en eso: conversaciones”, dice Teresa Anderson, líder global de Justicia Climática en la organización ActionAid. Para la experta, esta conferencia se resume en buscar un nuevo objetivo financiero para desbloquear la acción climática en el “Sur global”, refiriéndose a los países en vías de desarrollo.
El Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado (NCQG) de financiamiento reemplaza a la promesa incumplida de los países desarrollados de entregar USD 100.000 millones al año a los países en vías de desarrollo. Ahora, esa cantidad ya está obsoleta. Las organizaciones coinciden en que se necesita acordar al menos un billón de dólares anuales.
Melanie Robinson, directora de Economía Global y Finanzas del World Resources Institute (WRI), explica que es indispensable acordar cuánto se necesita para que los países en vías de desarrollo puedan realizar su transición energética y adaptarse a los impactos del cambio climático.
Robinson se refiere a dos de los tres aspectos que son importantes para los países como Ecuador, que no son grandes emisores, pero que son los más vulnerables a los efectos del cambio climático. Por un lado, el fondo debe apuntar a la mitigación, que es lo que se conoce como las acciones para luchar contra el cambio climático.
Sin embargo, para una región como América Latina, lo más importante es el financiamiento destinado a lo que se conoce como “adaptación”. Es decir, preparar a los países para que puedan adaptarse a los cambios de temperatura, que ya no se pueden detener. Actualmente, más del 80% del financiamiento climático va para mitigación y solo entre el 10% y el 20% restante para este punto.
Por último, están las pérdidas y daños, que se refiere a afrontar los impactos ya causados por los eventos climáticos extremos. Por el momento, no se conoce cómo se abordará estos tres aspectos en el fondo.
Anderson resalta que no es justo que los países que han hecho poco para causar este problema, son los que cada año pagan para recuperarse de inundaciones, ciclones y sequías. “La crisis climática los está apretando hacia la muerte y además de esto se espera que también se adapten a futuros impactos y suban sus metas de energía renovable y tecnología verde”, dice.
Más helados, menos financiamiento
Esta COP se posiciona como un paso vital para América Latina donde en países como Ecuador, con cortes de luz de más de 12 horas al día, los eventos climáticos extremos ya afectan la vida diaria de todos.
Para dar una idea de la importancia que se le ha dado al financiamiento climático, Anderson explicó que en 2022 los países desarrollados aportaron entre USD 28.000 millones y USD 35.000 millones en subvenciones para el Sur global. Para hacer una comparación, el mundo gasta el doble en comprar helados cada año.
Esta semana se espera la llegada de los presidentes y ministros, que serán parte de los eventos de Alto NIvel. Ecuador no contará con un representante en estos discursos.
Durante la siguiente semana se seguirá discutiendo la creación y alcance del fondo y, con suerte, se espera llegar a un acuerdo hasta el 22. Mientras los países aún no llegan a consensos, el cambio climático no negocia su avance.

