
En la antigua Europa del Este las historias de vampirismo eran una constante. Mas, es en Polonia donde se halló una tumba que, supuestamente, perteneció a una de estas criaturas. En 2024, los científicos reconstruyeron su rostro...
En 2022, mientras un grupo de arqueólogos de la Universidad Nicolás Copérnico de Torún trabajaban en una necrópolis de Pien, al suroeste de Polonia, encontraron una tumba cuyo ocupante parecía encontrarse allí por culpa del miedo y no de la muerte.
Ese cadáver -una mujer- no era como otros, pues sobre su tráquea pendía una hoz y un dedo de su pie estaba atrapado con un candado triangular, como si las personas que lo enterraron cuatro siglos atrás quisieran asegurarse de que no habría escape de aquella sepultura.
La tumba de 'Zosia'
La identidad de la mujer es un misterio -un cliché indispensable- porque hasta su nombre, ‘Zosia’, solo es el apelativo usado por los locales desde tiempos antiguos. Eso sí, los análisis de antropología forense indicaron que murió máximo a los veinte años, que pudo tener algún tipo de discapacidad y que sus dientes incisivos eran demasiado largos. Dicha característica, entonces como ahora, se considera propia de seres sobrenaturales que viven de una sangre distinta a la suya.
Aparte de los rasgos físicos, la joven debió pertenecer a una familia de clase alta: en la tumba había una gorra de seda, material reservado a la nobleza. Sin embargo, ni la posición de su familia pudo salvarla del destino al que su dentadura la condenó.
En algunas partes de Polonia se han encontrado sepulturas ‘antivampiros’ del siglo XVII y los científicos estiman que en ese período se llegó a masacrar hasta 15 mil mujeres por brujería y con suplicios que iban desde el ahogamiento hasta la incineración.

Reviviendo a un vampiro
Aunque la historia parece de una película hollywoodense, lo cierto es que la arqueología es una disciplina muy diferente de la que se ve en las pantallas: hay poco exotismo y mucho laboratorio.
Así, el equipo que hizo el hallazgo de la tumba recurrió a Oscar Nilsson, escultor especializado en reconstrucciones tridimensionales de rostros, quien usando análisis de ADN, impresoras 3D, resinas y arcilla, trabajó hasta cuatrocientas horas en un proceso tan preciso que fuese capaz de mostrar rasgos concretos como arrugas y cicatrices.
El artista colocó alfileres de tamaños diversos en el modelo del cráneo y calculó el grosor de los tejidos. Luego, con arcilla especial hizo los músculos y, al final, los globos oculares y las capas superiores de la piel. Su esfuerzo por 'revivir' a la muchacha es una paradoja histórica, toda vez que los contemporáneos de ella hicieron hasta lo imposible para evitar que su rostro volviese a la luz...
El resultado se presentó a finales de 2024 y los investigadores aclararon que el objetivo no era alimentar la leyenda que llevó a una muerte temprana, sino arrojar luces sobre un periodo de la historia de Polonia y sobre todo mostrar a 'Zosia' como lo que fue: un humano y no un monstruo.
El niño de Pomerania
Pomerania es una región compartida por Alemania y Polonia, limita al norte con el mar Báltico. Allí, en la localidad de Pnie, arqueólogos de la misma Universidad Nicolás Copérnico descubrieron la tumba de un niño que contenía algunas particularidades: la posición de los huesos y los candados triangulares en los pies.
El cuerpo, también del siglo XVII, no se encontraba de forma natural, sino que los enterradores habían colocado el cráneo entre las piernas. No obstante, los científicos explican que antes debió estar bocabajo -según los rituales de la época para evitar que volviese como vampiro- pero, con el tiempo, alguien retiró la mayoría de los restos.
El cementerio contiene pozos llenos de huesos infantiles, además de sepulturas de adultos con hoces en el cuello. Al parecer, se trataba de una necrópolis para personas rechazadas por la sociedad de entonces.
El terror al vampirismo pudo estar asociado con la propagación de enfermedades del tipo de la tuberculosis, cuyos síntomas -sangrado, palidez y anemia- son muy parecidos a los que el folclore asigna a los miembros de la estirpe de Drácula.

