
Llegó la Navidad y, con ella, Papá Noel. Pero ¿cómo podemos contactarlo, dónde vive? En definitiva, ¿quién es? Le contamos un par de historias. Recomendación: acompáñelas con chocolate caliente.
Estamos a un paso de sumergirnos en la Navidad. Los escaparates de las tiendas y las ventanas de cada hogar de Occidente están llenos de focos multicolores y muérdago, pero entre toda esa decoración siempre destaca un hombre vestido de rojo: Papá Noel.
Este personaje tiene tantas denominaciones como anécdotas, sin embargo, lo importante es que su figura, desde su origen hasta hoy, representa el desprendimiento y el amor desinteresado por la humanidad. Las anécdotas que le contamos a continuación, de un modo u otro, son la prueba.
El Comando de Defensa Aeroespacial

La Nochebuena del año 1955, el coronel Shoup estaba a punto de dormirse sobre su escritorio en el Comando Norteamericano de Defensa Aeroespacial, pero el timbre del teléfono lo salvó de esa caída. Buscó entonces una amenaza terrestre o alienígena en las pantallas. No había nada.
-Hola -le dijo una voz de niño en el auricular-, quería saber dónde está Papá Noel…
El coronel colgó desbordándose en juramentos. No obstante, un par de minutos después, el aparato volvió a sonar y la consulta era la misma. Las llamadas continuaron implacables hasta que Shoup tuvo que pedirle al personal disponible que le ayudase a contestar.
-Pero ¿qué les decimos?
-Fácil: ¡la ubicación exacta de Papá Noel!
Al principio, los subalternos del coronel pensaron que bromeaba, luego que había consumido rompope a escondidas y, al final, que la víspera de Navidad lo deprimía hasta el punto de hacerle perder la conexión con el mundo real. Sin embargo, él estaba muy consciente y asumió que aquello no podía tratarse de una conspiración infantil. Fue cierto.
La cadena de tiendas Sears era la verdadera culpable, pues publicó en la prensa un anuncio invitando a los niños a conversar con Papá Noel por teléfono, mas, el texto contenía una gran errata: el número que no derivaba en un call center de la empresa, sino al Comando Norteamericano de Defensa Aeroespacial.
Lejos de enloquecer, Shoup convirtió esa casualidad en costumbre y, desde entonces, cada Nochebuena voluntarios de distintas bases militares se trasladan a la oficina para contestar correos y llamadas de niños que buscan a Papá Noel.
Con el paso de los años y el avance de la tecnología, los teléfonos se sumaron al internet y en 1997 Norad lanzó una web navideña. Al principio, el método era muy simple -un mapa mundial con chinchetas en las ciudades visitadas por el trineo-, pero luego incluyó animaciones, música y hasta visitas al Polo Norte.
Desde 2011, se puede hacer el seguimiento con un celular en la aplicación ‘NORAD tracks Santa Claus’. Allí, aparte del recorrido de Papá Noel por el planeta, es posible mirarlo a los ojos a través de la ‘Cámara de Santa’, conocer curiosidades de algunas de las zonas en las que aterrizó y hasta oír sus carcajadas y comentarios entre el 24 y el 25 de diciembre.
La iniciativa de Shoup es una tradición con seguidores tan famosos como Michelle Obama -de 2009 a 2015 era una de las voluntarias a cargo de las llamadas-, Ringo Starr -que prestó su voz para algunos videos en 2003- o el famoso locutor británico de la BBC Jonathan Ross.
Hoy, Norad no cuenta con la exclusividad de los pasos de Papá Noel: Google y varios desarrolladores independientes tienen sus propias versiones de la aplicación. Mas, la popularidad de la primera no ha bajado y tiene alrededor de tres millones de seguidores en el mundo por distintas redes sociales.
Una casa en Finlandia

En 1950 una descomunal Eleonor Roosevelt -medía 180 centímetros que en esa época eran dignos de tal adjetivo- se presentó en la ciudad finlandesa de Rovaniemi, en el Círculo Polar Ártico para visitar a Papá Noel.
La mujer, comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y viuda del presidente estadounidense cuya visión salvó al mundo de Hitler, tenía como objeto canalizar los recursos para la reconstrucción de Finlandia tras la Segunda Guerra Mundial. Como aquel país había sido uno de los aliados de Alemania, el dinero no podía llegar directamente desde Estados Unidos, entonces la ONU era el camino.
Antes de su llegada y sabiendo que la señora Roosevelt era un témpano de hielo que solo se derretía por Papá Noel, los finlandeses enviaron artesanos para construir la sede oficial de la Navidad en Rovaniemi, una de las ciudades más cercanas al polo Norte. Trabajaron deprisa y en cuestión de semanas la casa quedó lista.
El día de la visita, varios dignatarios recibieron a la invitada, pero Papá Noel no estaba entre ellos, pues prefirió esperarla en su despacho. Ella, seguida de periodistas y una comitiva, fue hasta el bungaló del rey de la Nochebuena y golpeó lo puerta.
-¡Jo, jo, jo! -fue la única respuesta.
El encuentro no duró demasiado y no se sabe con exactitud los temas que despacharon; eso sí, la ayuda llegó pronto a esa ciudad que los nazis habían dejado en ruinas y en la miseria luego de replegarse hacia Alemania perseguidos por el ejército soviético cinco años atrás.
La ciudad de Papá Noel ahora es mucho más grande y él se ha mudado a una propiedad espaciosa, sin embargo, la casita de la reunión con la señora Roosevelt sigue en pie -es la oficina de correos- y hasta lleva su nombre.
El resto de la villa contiene tiendas, alojamientos y restaurantes desde donde se puede ver, aparte de renos y cajas de regalos, el morado y verde de la aurora boreal. Lejos ha quedado el desastre de la Segunda Guerra Mundial.
Los otros nombres de Papá Noel
El anciano que viaja a bordo de un trineo repartiendo regalos por el mundo no tiene un solo nombre: dependiendo de la latitud, algunos lo llaman Santa Claus otros Papá Noel, Colacho o Viejito Pascuero.
Sobre este último nombre, propio de Chile, surgió en una juguetería donde, en la Navidad de 1905, se exhibía una figura del personaje; la gente, al verlo, se puso a usar dicho apelativo a modo de chanza toda vez que se trata de un anciano y su fiesta es la Navidad, que en aquel país se conoce como Pascua.
En Costa Rica, por otra parte, prefieren Colacho, una derivación de ‘Nicolacho’, forma coloquial de referirse a San Nicolás, el santo que inspiró al personaje de Papá Noel. Y justamente esta última denominación surge en Francia; allí, el santo se transformó en ‘Pere Noël’, el ‘Padre de la Navidad’.
Como quiera que sea, San Nicolás, el primero, fue un obispo nacido en la actual Turquía durante el Imperio romano, quien estaba dispuesto incluso a regalar sus posesiones para salvar la vida de las niñas. Y lejos de caer en el dispendio, lo ideal es mirarse en ese espejo, uno de generosidad y desprendimiento, cualidades que resumen a la Navidad.

