
Papá Noel y la Navidad son inseparables. Pocos tienen dudas de que él vive en el Polo Norte y de que su transporte es un trineo. Sin embargo, la figura que lo inspiró no tiene mucho que ver con las nieves nórdicas y sí con el Imperio romano.
La idea que tenemos de Papá Noel es la de un hombre con aspecto amable, barba blanca, traje y mejillas coloradas. Este ‘look’ se lo debemos en gran medida a Coca Cola. La empresa contrató en 1931 al ilustrador Haddon Sundblom para crear un personaje amable que el público pudiera relacionar con la marca y la Navidad.
Y, desde entonces, la ilustración surge una y otra vez durante las festividades de diciembre. El dibujante se inspiró en un santo había caminado por las arenas de Turquía, marcándolas con su generosidad. Era San Nicolás de Bari.
El primer Papá Noel

San Nicolás -el futuro Papá Noel- nació en el siglo IV, cuando los cristianos empezaban a ser aceptados en la Roma Imperial. Era un hombre rico que tenía pensado regalar su fortuna para convertirse en sacerdote.
Un día, mientras caminaba por la ciudad de Mira, al noreste del mar Mediterráneo, se enteró de que un individuo empobrecido no lograba cubrir la dote para los matrimonios de sus tres hijas. Esa misma noche, fue a la casa del aquel padre y trepó hasta la chimenea soltando por allí un monedero repleto de oro. El regalo cayó dentro de un calcetín que estaba secándose al calor del fuego.
A la mañana siguiente la hermana mayor despertó y, al descubrir ese tesoro, fue donde su papá gritando por la felicidad. “Al menos ella se salvará de la miseria”, pensó esta mientras calculaba que las monedas le permitirían cubrir una sola dote. Arregló el matrimonio de inmediato.
La noche siguiente al casamiento, Nicolás fue, otra vez, hasta la casa de las muchachas e hizo lo mismo que en la ocasión anterior. El calcetín afortunado era de la segunda hija.
El padre quería averiguar el nombre del benefactor, pero solo lo consiguió después del segundo matrimonio. Nicolás estaba bajando del techo tras tirar el monedero para la última joven cuando el hombre abrió su puerta y lo vio.
Nicolás le dijo al padre que no debía contar el origen del dinero, pero su generosidad no pudo pasar desapercibida por mucho tiempo y, al ordenarse sacerdote, sus buenas acciones le consiguieron miles de seguidores en toda la cristiandad.
5 ‘rarezas’ de Papá Noel
Papá Noel es un hombre misterioso, por eso, más allá de su origen hay varios detalles de su vida y muerte que se desconocen. Estos son algunos de ellos:
- Tiene varios nombres y la mayoría dependen del lugar o del idioma. El primero es San Nicolás y de él derivan: Santa Claus, Sinterklaas, Nikolaus. Papá Noel, por otra parte, surge en Francia, allí se lo conocía como Santa Claus ‘Pere Noël’, es decir, Padre de la Navidad.
- Una de los nombres más curiosos es el chileno: ‘Viejito Pascuero’. Es el resultado de un equívoco que ocurrió con un muñeco en una juguetería.
- La geografía dice que es imposible para Noel vivir en el Polo Norte. ¿Cuál es la razón de esa creencia entonces? El caricaturista Thomas Nast publicó en la revista estadounidense Harper's Weekly una serie de 33 dibujos navideños entre 1863 y 1866, el escenario era ‘Santa Claussville’, una ciudad del Polo Norte..
- Aunque la Navidad dura 24 horas, Papá Noel tiene 31 para repartir todos los regalos; esto se debe a los cambios horarios en el planeta. Aun así, en promedio, no puede superar el milisegundo por entrega en cada ciudad…
- La Sociedad histórica de Nueva York lo considera el protector de la ciudad desde 1810.
- Es posible visitar la tumba de Papá Noel en la ciudad italiana de Bari. Según la tradición, los restos fueron trasladados desde Anatolia en 1087. Sin embargo, los turcos aseguran que el cadáver nunca salió de sus tierras y creen haber desenterrado su sarcófago en Demre, al suroccidente del país.
La Fiesta del Zapato

En el siglo XVI, el rey Felipe II de España homenajeó a san Nicolás instituyendo el 6 de diciembre -su día en el santoral cristiano- como la Fiesta del Zapato… Y es que, desde la Edad Media, en esa fecha solían llenarse con oro esos objetos para regalarlas a los pobres.
El rey era muy serio y le desagradaba el teatro. Sin embargo, su gran devoción a San Nicolás hizo que solo durante esa fiesta estuviesen permitidas las pantomimas para recrear la historia de los monederos y las tres hermanas.
Los súbditos, libres del juicio real, no escatimaban en gastos: disfraces y armatostes para recrear chimeneas altísimas, música y bailarines, casi nada estaba prohibido. Y hasta las villas competían por robarse el protagonismo.
Entonces como en la Edad Antigua o incluso ahora, el santo resurge para conmover por su generosidad y alegría.

