
El gato es una criatura con siete vidas y tres días para festejarlo. Y es que su existencia está ligada a la humanidad por casi diez milenios, de modo que se ha convertido en un coprotagonista de nuestra historia…
El gato es un rey. ¿La prueba? Se lo festeja en tres fechas distintas: el 20 de febrero es su ‘Día Internacional’, mientras el 8 de agosto y el 29 de octubre son sus fiestas en Estados Unidos y otras partes del hemisferio norte.
Y es que esta criatura unió sus garras con las del humano aproximadamente hace 9500 años cumpliendo papeles tan exquisitos como el de divinidad del Egipto Antiguo o demonio en la Europa de la Edad Media.
Hoy, en el siglo XXI y a despecho del perro, podemos decir que esta clase de felinos son dioses una vez más, al menos en internet donde aparecen a diario en múltiples videos. Sin embargo, para llegar a este punto tuvieron que vencer mar, cielo y tierra…
Un gato entre sabios

El Ateneo de Madrid es una institución centenaria por la que han pasado grandes intelectuales de España y América: escritores y filósofos de las Generaciones del 98, el 14 y el 27, así como políticos y premios Nobel. Pero entre estos no brilla un humano, sino un gato.
Negro como el olvido, Fígaro vivió en la institución madrileña en la década de 1920. Se invitaba él mismo a las reuniones de Valle Inclán o Unamuno y miraba a estos y otros señores con una indiferencia que solo puede definirse como ‘gatuna’. Y es que su trabajo no era otro que ronronear en el salón de tertulias.
Pero no era aquella su única sede, a menudo aparecía en la Sala de Retratos para luego saltar hacia el vestíbulo y nadie, conserje o socios, se atrevía a decirle palabra alguna porque era ‘el gato más culto del mundo’ -no se perdía ni una conferencia-. De todas maneras, su conocimiento pudo provenir de The Times, periódico londinense sobre el que Fígaro reposaba siempre, exigiendo el cambio diario de esas sábanas pues a nadie le gusta dormir sobre noticias viejas.
Durante uno de los discursos del socio Manuel Azaña -futuro presidente de la República española-, el felino apareció en la sala y se enroscó sobre un sillón. El orador, entonces, dijo: “¡ha venido a oírme hasta el gato!” Al poco, dimitió de su cargo como secretario del Ateneo.
No se sabe si Fígaro alcanzó a arañar la Guerra Civil, pero su negra presencia aún se siente y los socios recuerdan que su nombre fue el mismo que usó un siglo antes Mariano José de Larra, el más romántico de los periodistas españoles cuando escribía artículos para la prensa.
Cuento de un marinero

La Operación Rheinübung arrancó el 18 de mayo de 1941. A la cabeza estaba el acorazado alemán Bismarck y aquella era su primera y última misión. Pero, aparte de marinos, en las entrañas de la nave había un gato de nombre Oskar, cuyo destino sería distinto al del resto de tripulantes.
En efecto, los británicos destruyeron el barco nazi apenas nueve días después de zarpar y, entre los despojos del naufragio, rescataron al felino, llevándolo a la cubierta del destructor HMS Cossack. De inmediato, este tuvo que cambiar de bando y empezó a cazar ratas para Su Graciosa Majestad.
En esa tarea estaba el 23 de octubre de 1941 cuando, al oeste de Gibraltar, se escuchó un ronroneo que no era suyo, sino de un torpedo. El HMS Cossack pudo sobrevivir al ataque, pero no a las tormentas toda vez que, con el casco endeble, se hundió cuatro días más tarde. Hubo 159 muertos, mas Oskar volvió a huir de la muerte brincando sobre trozos de metal y madera. El portaviones HMS Ark Royal lo recibió entre vítores y con un nuevo nombre: ‘Sam el insumergible’.
En cubierta, se decía con total impunidad que el animal perdió dos de sus siete vidas hasta que esa nueva casa siguió el camino de las previas cerca de Malta. El gato, de nuevo, pudo salvarse…
Con tres vidas menos, la marina británica sacó a Oskar -o Sam- del servicio, confinándolo en un hogar de retiro para marineros en Irlanda del Norte. Lo cierto es que esos hombres son supersticiosos y temían que su pelaje, negro en espalda y cola, provocara el desastre de la Marina del Reino Unido.
La reina de los cielos
Los egipcios de la antigüedad imaginaron que la diosa Bastet era una gata, así que a nadie debería sorprenderle que esos felinos vayan el cielo de vez en cuando. O al menos eso debieron pensar en Francia al lanzar a una de ellas hacia el infinito en 1963.
Esta 'astrocat' era la primera de su especie en salir de la Tierra, aunque, sin duda, aquello nunca estuvo entre sus planes porque disfrutaba de su libertad en las calles de París hasta que un comerciante de mascotas la atrapó para venderla al Centro de Enseñanza e Investigación de Medicina Aeronáutica (CERMA). Allí, entre centrífugas de Fuerza G y cámaras de comprensión, se convirtió en astronauta.
Su cohete, el Véronique AGI 47, despegó de Argelia pasadas las 8 a.m. del 18 de octubre e hizo un vuelo suborbital de trece minutos, alcanzando los 152 kilómetros de altura. Luego de permanecer por unos instantes fuera de los dominios de la gravedad, volvió a la Tierra.
Dentro del planeta, la cápsula abrió su paracaídas y los investigadores pudieron rescatar al ‘astrocat’, al que recién entonces le otorgaron el nombre de Félicette. Los científicos recurren al anonimato para eludir el amor.
Ella fue la única gata que sobrevivió a un viaje espacial, aun así, la sacrificaron luego de un par de meses. Hoy, en honor de aquel felino se erigen estatuas, sin embargo, todo homenaje es insignificante para esas criaturas sacrificadas en el altar de la curiosidad despiadada de los humanos.
Gatos de la ficción

Los bardos también cantan al gato e imágenes suyas desfilan incluso en las esquinas de viejos códices medievales. No obstante, hay algunos que, por el cine, la literatura o la música, no se pueden olvidar:
- Murr, felino alemán -creado por E.T.A. Hoffmann- que perteneció al maestro de capilla Kreisler; arañó sus memorias al reverso de las de su amo, condenándolo a él a una vida azarosa y fragmentaria.
- El Gato con Botas salió de los cuentos tradicionales de Francia y fue recogido por Charles Perrault.
- Plutón, gato negro -quizá fue más de uno- del cuento de Edgar Allan Poe que enloquece a un marido hasta el punto de que se convierte en homicida.
- Muezza, gata favorita de Mahoma; según una leyenda salvó al Profeta de una serpiente que se había metido entre sus ropas para matarlo.
- Delilah, la mascota preferida de Freddy Mercury que se transformó en canción.
- Salomon, de raza angora, es la única criatura que conmueve al mayor enemigo de James Bond, Ernst Stavro Blofeld.
- Félix, competencia de Mickey Mouse; fue el rey de los dibujos animados hasta 1928 y posee una bolsa de la que se puede extraer casi cualquier cosa.
- Garfield, el pelirrojo felino que solo devora lasañas.
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