Skip to main content

Mundo Diners al día

El chisme histórico: El cadáver que vio su propio funeral

por David Landeta Venegas

TIEMPO DE LECTURA 5 MINUTOS

Un macabro acto de poder: el cadáver de Gabriel García Moreno, presidente asesinado a machetazos y a balazos en 1875, fue fotografiado sentado en la silla presidencial con su uniforme de gala, presidiendo su propio funeral.

Hay muchos momentos ‘memorables’ de presidentes ecuatorianos capturados por una cámara: Rafael Correa trapeando un piso con las botas embarradas de lodo, Lucio Gutiérrez tropezando cuando intentaba escapar en un helicóptero o el célebre “Este Ecuador Amazónico, desde siempre y hasta siempre” de Jaime Roldós, horas antes de morir. Pero la imagen del cadáver de un primer mandatario, sentado en la silla de honor, presidiendo su funeral… ¡Bienvenidos al chisme histórico!

Eran las nueve de la mañana del seis de agosto de 1875. Gabriel García Moreno despertó temprano, como estaba acostumbrado desde pequeño “sin rectitud… la sociedad es imposible”, decía. Fue a misa junto a Mariana, su esposa, en la iglesia de Santo Domingo, salió de la eucaristía y se acercó a él Faustino Rayo, “vamos a casa, tengo una tortuga galápagos que quiero mostrársela”, le dijo el presidente a quien pasaría a la historia como su asesino. Se fueron juntos.

A la misma hora, por las empedradas calles del Quito de finales del Siglo XIX, dos hombres: Manuel Cornejo Astorga y Manuel Polanco buscaban revólveres. Los encontraron, el uno fiado y el otro comprado. Llegó el momento: el destino del presidente estaba sentenciado. Pasado el mediodía, García Moreno salió de casa rumbo a lo que hoy llamamos: Carondelet. Los conspiradores vigilaban desde uno de los arcos en la calle que conduce a la casa presidencial.  El primer mandatario llegó al pretil del palacio.

Cornejo y Polanco lo siguieron, estaban a punto de cometer uno de los magnicidios más famosos de la historia ecuatoriana. Alistaron sus armas, pero Faustino Rayo se abrió paso entre ellos y le asestó un machetazo en el hombro al presidente. “Tirano”, le gritó. “¡Qué es!, ¡qué es!”, alcanzó a responder García Moreno. Lo que pasó después: disparos, machetazos, gritos “Muere, tirano”, “muere, malvado”, vociferaban los atacantes. “Asesinos”, “canallas”, respondía el herido. Y luego… silencio y una tenue voz entrecortada por el dolor que musitaba: “Dios no muere”.

El presidente que venció la muerte

El cuerpo de Gabriel García Moreno estaba tendido en la calle de las Siete Cruces, luego fue llevado a la catedral. En sus últimos minutos de vida, un canónigo le tomó de la mano y le preguntó si perdonaba a sus enemigos. Hizo un “leve movimiento de asentimiento” y murió.  

Miembros de la guardia presidencial fueron los encargados de levantar el cuerpo y quienes lo embalsamaron. Cosieron las heridas, pusieron el cuerpo en una posición solemne ataviado con el uniforme de General del Ejército de Ecuador. Los cinco soldados posaron detrás de él y lo hicieron con su uniforme de gala y un mandil. Llegó el fotógrafo Rafael Pérez y colocó el papel albuminado en su cámara, luego lo bañó con plata y el resultado fue este:

Garcia Moreno
El cuerpo de Gabriel García Moreno embalsamado y rodeado de su guardia honor. Foto: Instituto Nacional De Patrimonio Cultural.

Esta es una de las fotografías ‘post mortem’ más importantes en Ecuador, junto a la del Obispo Checa y Barba. La costumbre de hacer este tipo de retratos apareció en Inglaterra, en la Época Victoriana, unos años antes de que suceda este relato. Fotografiar cadáveres era común entre las personas y fue una costumbre que se popularizó con los años: “era un método de intercambio emocional”, asegura la investigadora Rosa Inés Padilla.

Por eso, tiene sentido que la foto de García Moreno con la boca semiabierta, los ojos cerrados y acomodado en una silla sea tan popular. Esta imagen se usó como una suerte de estampa que se entregaba a los seguidores del presidente y fue la última muestra de su poder. El historiador Fernando Muñoz califica a esta foto como una de las más importantes de la historia local y lo hace, primero por la relevancia del personaje, luego porque fue asesinado y además porque se la reprodujo en formato estampita.

Y claro, para un quiteño del siglo XIX, educado en la fe católica, devoto del Sagrado Corazón, no había mejor forma de rendir homenaje al hombre que dejó al país en las manos de Dios que conservar su estampita, como quien guarda en la billetera la imagen de un santo. Así, Gabriel García Moreno venció a la muerte. Lo hizo, porque fue el presidente que estuvo al frente de su propio funeral y no dentro de un ataúd.

El día del funeral

El historiador Severo Gomezjurado describe así ese día:

“Al día siguiente, 8 de agosto, domingo, el cadáver de García Moreno fue por fin presentado al público, en el interior de la capilla del apóstol San Pedro, en la Catedral. Su vestido era el de General en Jefe del Ejército. La banda presidencial terciada al pecho. La cabeza cubierta con el sombrero oficial de tres picos, propio de los grandes magistrados.

La espada pendía del costado izquierdo del cinto. Los pies de la ilustre víctima descansaban sobre un enorme cojín. El busto aparecía erguido. El rostro varonil. Cerrados los ojos. La boca un poco entreabierta. Las tremendas aberturas de las heridas ya no causaban horror a los espectadores, por haber sido cosidas. En la mano izquierda, los dedos índice, cordial y anular carecen de sus falanges extremas, que habían sido cortadas por el machete parricida”.


La última gran obra de García Moreno

Garcia Marquez
Gabriel García Márquez, el día que recibió el Premio Nobel.


“Dios no muere” se puede leer en una placa al pie del Palacio de Carondelet acompañadas de una cruz y la fecha de nacimiento y muerte de Gabriel García Moreno. Sí, esa frase que fue de las últimas que pronunció se convirtió en una sentencia, casi que una profecía de quien, para muchos, fue un santo.

Y la frase no murió porque uno de los escritores más importantes de Latinoamérica lo recordó y volvió a la vida. Y no fue un recuerdo cualquiera, lo hizo durante el discurso al ganar el mayor premio que un escritor puede recibir: el Nobel de Literatura.

En sus palabras de aceptación del galardón, Gabriel García Márquez resucitó a ese ecuatoriano muerto a machetazos y a balazos en una empedrada calle de Quito casi un siglo antes y lo hizo con estas palabras:

“La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general Gabriel García Moreno gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial”.

Así rescató a la fotografía ‘post mortem’ de nuestro ‘Santo del Patíbulo’ del olvido y volvió realidad su voz profética: “Dios no muere”.

Etiquetas:

Imagen de perfil

Acerca de David Landeta Venegas

Comunicador y periodista quiteño. Diez años dedicados al periodismo digital y al ‘storytelling’. Actualmente, encargado de las redes sociales de la Revista Mundo Diners. Cuento lo que veo por la calle.
SUS ARTÍCULOS

Finalizar Compra

DETALLES DE FACTURACIÓN

Requerido.
Requerido.
Ingrese un correo válido.
Documento inválido.
Celular inválido.
País / Región *
    Requerido.
    Región / Provincia *
      Requerido.
      Localidad / Ciudad *
        Requerido.
        Requerido.

        RESUMEN DEL PEDIDO

        Producto
        Cantidad Total 1
        Subtotal $0.00
        IVA 0% $0.00
        Total $0.00

        Pagos seguros vía:

        Visa Mastercard Amex Discover Diners

        Finalizar Compra

        Detalles de facturación

        Requerido.
        Requerido.
        Ingrese un correo válido.
        Documento inválido.
        País / Región *
          Requerido.
          Región / Provincia *
            Requerido.
            Localidad / Ciudad *
              Requerido.
              Requerido.
              Celular inválido.

              Resumen del Pedido

              Plan
              Subtotal $0.00
              IVA 0% $0.00
              Total $0.00

              Pagos seguros vía:

              Visa Mastercard Amex Discover Diners
              Revista Mundo Diners
              Resumen de privacidad

              Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.