
Zámbiza celebra sus fiestas patronales el 29 de septiembre de cada año. Ese día sus habitantes festejan la aparición del patrono San Miguel con una procesión, misa, castillos, bandas de pueblo y artistas.
Tomado del libro: 'Orígenes. Cocina de celebraciones'
Localidad: Zámbiza
Provincia: Pichincha
Fecha de celebración: 29 de septiembre
Para la fiesta se escoge a los priostes, cuyo presidente, junto con los danzantes, pasea por las calles principales al arcángel San Miguel. Los participantes muestran su agradecimiento por las cosechas y las bendiciones recibidas durante el año.
Antes, los platos tradicionales eran el mote con cáscara, el 'maqui-hucho' (un plato compuesto de mote y demás granos cocinados con papas, carne de gallina, carne de cuy, de cabra, de res y de conejo) y chicha de jora alojada.
Historia
Zámbiza fue un cacicazgo descendiente de los quitu-cara, llegando a ser uno de los asentamientos indígenas de gran importancia en la época preincaica. La población era principalmente indígena y sus rituales fueron acoplados al catolicismo tras la conquista española.
La raíz histórica de la fiesta se inicia con la fundación parroquial eclesiástica en 1584 a cargo de monseñor Luis López Solís. Se entiende que los sacerdotes de turno encargaron el cuidado de las almas de los nativos a los guerreros más poderosos contra el mal según la Biblia (San Miguel y la Virgen María). De acuerdo con narraciones orales, un domingo 8 de mayo, antes de la parroquialización eclesiástica, apareció en la zona de Cruz Loma la imagen de San Miguel Arcángel de origen italiano.
Desde aquel instante los nativos la acogieron como propia e intransferible y la llevaron en hombros al templo. El sacerdote se encargó de destacar la presencia divina de San Miguel, sus bondades y milagros, con el fin de influir en la creencia de los nativos para lograr que manifiesten su gratitud a través de ofrendas materiales que debían ser dadas para recibir favores, de lo contrario se exponían a recibir castigos. Dentro de este contexto se inicia la celebración de la Festividad de San Miguel Arcángel.
En un inicio, las fiestas religiosas de San Miguel de Zámbiza eran celebradas solo por los indígenas de la zona, sobre todo de la comuna añeja San José de Cocotog, cuyos habitantes se trasladaban hasta el templo de Zámbiza para celebrar al santo en sus fiestas. No es sino hasta finales de los años setenta cuando Mesías Carrera, junto al párroco de aquel entonces, Froilán Serrano, investigó la importancia antropológica e histórica de la fiesta. Con los datos recopilados se da un redescubrimiento de las fiestas anuales por el patrono. Carrera fue el primer mestizo en ser prioste de las fiesta de San Miguel arcángel, para luego abrir esta posibilidad al resto de mestizos habitantes de la zona.
La festividad
Cada año, los zambiceños celebran sus fiestas patronales en honor a San Miguel Arcángel. Los fieles tienen la creencia de que el santo tiene dos oficios importantes: pelear contra el diablo y rescatar las almas de los devotos del poder del enemigo, especialmente a la hora de la muerte.
Por ello en la zona persiste la tradición de ofrecer la fiesta, una comida por el día de novena y una ofrenda al sacerdote o misas en honor al santo para garantizar un beneficio futuro. En la celebración se constata la fusión de la cultura indígena con la hispánica, pues para ser partícipes de la fiesta y de los grupos de disfrazados, el aspirante a prioste debe contar con una posición social importante.
La fiesta requiere que los priostes patrocinen los gastos de los festejos, y eso significa mucho, pues es una estrategia de poder ya que el simple hecho de ejercer ese cargo es un modo de notificar a la comunidad que se está en posesión de recursos económicos suficientes.
Para la celebración de la fiesta, los priostes designados hacen la invitación a los habitantes de la parroquia. Generalmente, antes de la gran fiesta se realizan las novenas. Allí, después del rezar el rosario, los dueños de casa ofrecen un pequeño aperitivo a los asistentes. El arcángel pernocta en la casa de quien lo recibe y al día siguiente los priostes lo trasladan a la morada siguiente. Una vez que terminan las novenas en los hogares se las hace en la iglesia. Dependiendo de la cantidad de familias que se han unido a la celebración, cada noche los devotos se reúnen en la casa designada para los rezos.
El sábado previo a la fiesta inicia con la misa de acción de gracias. Después vienen varios ritos, por ejemplo, la mesa con el mote y las habas; el cura bendice estos alimentos y cada disfrazado recoge los granos y los entrega a su familia. Después viene la comida, que es el caldo de gallina, mote con hornado y chicha. Más tarde, entre todos llevan los castillos y las ramas para la chamiza y por la noche los encienden. El 29 de septiembre la población y los visitantes se concentran en el parque central para bailar al ritmo de la banda de pueblo con cada uno de los personajes representativos de las fiestas. Con la procesión de la imagen del arcángel, decenas de devotos siguen a los priostes que encabezan el recorrido. En la procesión, la banda de música se encarga de dar las notas y el pueblo acompaña con el cántico “Sumac San Miguel”. Luego de la procesión, generalmente se presentan grupos folklóricos y musicales.
Platos tradicionales en Zámbiza
La gastronomía es un elemento básico en la fiesta de San Miguel de Zámbiza. El plato típico de la fiesta era el llamado ‘maqui-hucho’, acompañado de la chicha de jora alojada. El plato se compone de mote y otros granos cocinados, papas, carne de gallina, carne de cuy, de cabra, de res, de conejo, etc. Todo esto sazonado con achiote y cebollas largas refritas y pedazos de huevo o queso cubiertos con salsa de maní. Este plato característico ya no forma parte de la festividad, ahora se ofrece caldo de gallina y arroz, mote con hornado y bebidas como cerveza, ron y chicha.
Maquiucho

Receta de Feliza Tupiza
Zámbiza, Quito, Pichincha
Ingredientes
2 libras de carne de un lado de la cabeza de res con hueso
1 libra de mote grueso
3 litros de agua
24 papas medianas
10 ramas de cebolla blanca
5 dientes de ajo
6 cucharadas de achiote
2 cucharadas de comino
Sal al gusto
3 huevos
1 queso
Preparación
(6 porciones)
El día anterior, cocine el mote en fogón de leña durante toda la noche, escurra y reserve. Muela en piedra el comino y el achiote por separado y póngalos a remojar por un día, cada uno en un vaso con agua.
Al día siguiente, cocine en tres litros de agua los aliños: la mitad de la cebolla picada, el ajo machacado, la mitad del vaso de achiote y la mitad del vaso de comino, añada sal al gusto.
Luego, agregue la carne con los huesos, cocine hasta que se suavice y se separe de los huesos por sí sola (este proceso puede llevar de una a tres horas, dependiendo de la edad de la res). Retire los huesos del caldo y deséchelos, corte la carne en pedazos medianos. Reserve el caldo y la carne en recipientes separados.
Aparte, lave y cocine las papas con cáscara con la cantidad de agua necesaria para cubrirlas, escurra y conserve el agua. En esa agua ponga el resto del comino y del achiote, pique la cebolla blanca faltante en tallos de 5 cm, ponga al fuego, y una vez hirviendo añada al caldo de la carne. Pele las papas con las uñas y colóquelas en un recipiente. Endure los huevos, pélelos y corte el queso en tajas.
Para servir, en un recipiente hondo, para cada persona ponga tres cucharadas de mote, cuatro papas, dos o tres pedazos de carne. Cubra con caldo, añada medio huevo duro y una tajada de queso.
Tiempo de elaboración: 8 horas.

