
La Fiesta del Taita Carnaval en Tarqui es de tiempos precolombinos: los cañaris ofrecían su sangre a los dioses durante el equinoccio de primavera para propiciar la fecundidad de la tierra. Hoy, la ofrenda ha cambiado, pero la fiesta sigue...
Tomado del libro: 'Orígenes. Cocina de celebraciones'
Localidad: Tarqui
Provincia: Azuay
Fecha de celebración: los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza, cuando empieza la cuaresma cristiana.
La fiesta cañari del Taita Carnaval nace de un ritual andino precolombino relacionado con la contradicción entre escasez y abundancia. Se celebraba el 21 de marzo de cada año, durante el equinoccio, y se ofrecían los primeros productos de la chacra a seres míticos Es decir, tiene sus inicios en la cosmovisión andina prehispánica, pero los conquistadores españoles modificaron la fecha, adecuándola a sus principios religiosos y vinculándola con la fiesta del carnaval europeo.
Historia
Antes de la llegada del carnaval, la fiesta cañari se basaba en un rito de sangre o batalla en la que las comunidades actuaban con el fin de controlar un espacio (pukará) o vencer a sus oponentes; la sangre era un signo de fecundación para los cultivos y el ritual se desarrollaba al iniciar el ciclo agrícola para asegurar una buena cosecha. Los juegos bélicos consistían en peleas entre grupos o comunidades.
Con el paso de los años, los componentes de las ofrendas también han variado, por ejemplo, el rito de sangre ha desaparecido. Hoy se celebra con el rescate de juegos tradicionales, concursos y gastronomía.

La festividad del Taita Carnaval
El Taita Carnaval es una fiesta de reciprocidad andina hacia seres míticos o urcuyayas (padres del cerro) que, según la creencia, verifican el estado de un cultivo en el inicio de producción. Para ello se les ofrenda los primeros productos. De acuerdo con la tradición, una semana antes del carnaval, el taita emerge del interior de las montañas para vivir esta época de fecundidad, reciprocidad y gratitud por las cosechas. Según la cosmovisión cañari, el Taita Carnaval baja de lo más alto de los cerros tocando un instrumento llamado pingullo y un pequeño tambor.
Los campesinos deben recibir de buena manera al Taita Carnaval, dejándole ofrendas para que las tome, a la espera de que les retribuya con un año de abundante cosecha, caso contrario les caerá la maldición de la guaccha, que es pobreza y miseria.
El Taita Carnaval reúne lo mítico, lo social y lo simbólico, porque emerge de montañas y Tarqui (parroquia rural ubicada al suroeste de Cuenca) es el pueblo que fomenta el rescate de esta tradición. En Tarqui, el taita es la figura central del festejo. Lo habitual es que este personaje visite los hogares de los comuneros para que le brinden algo de comer y tomar a cambio de dejar “una bendición y prosperidad” para el resto del año.
Las actividades se inician el jueves anterior al domingo de carnaval, con el “jueves de compadres y comadres”. Se trata de un concurso de comparsas en el que participan las 26 comunidades de la parroquia; la comunidad que gana la comparsa apadrinará la fiesta del año próximo. El compadre de turno prepara el recibimiento del carnaval y recibe a las comunidades para la elección de su reemplazo.
Después del mediodía se trasladan a la comunidad que será prioste el año entrante, para la ceremonia de Cambio de Cruces, en la cual el Taita Carnaval saliente entrega la cruz al entrante. Las cruces son adornadas con flores, frutas, serpentinas y globos. Luego comparten los alimentos en la pampa mesa que ofrece el Taita Carnaval.
El gran festejo se lleva a cabo el domingo de carnaval, usualmente inicia con un desfile encabezado por el Taita Carnaval saliente y el entrante. Ellos desfilan levando la cruz andina de madera, ricamente adornada con flores, frutas, serpentinas, globos... mientras cantan: “A la voz del carnaval...”
El taita llega ataviado de prendas de lana a visitar a familiares y vecinos. Le acompañan los danzantes, que durante el desfile llevan canastos repletos de alimentos típicos de la zona, como mote, cuy, papas y dulce de higos. Además, portan instrumentos musicales y espuma de carnaval.
Todos los años se realiza un concurso de comparsas y luego una misa campal alrededor de las 12:00, que es muy concurrida. A estas actividades se suma la feria gastronómica y agroecológica que realizan las organizaciones productivas de la parroquia. Posteriormente, tiene lugar el Festival del mote pata y dulces y el juego del Gallo pítima. Otro de los atractivos es el concurso del cuy carnavalero y del cuy reproductor. El festejo cierra con varias presentaciones artísticas.
Platos tradicionales
En la fiesta prima la gastronomía típica de la zona: frutas, dulces y abundante comida como cuy, papas, mote pata, ají y la tradicional chicha de jora. También se ofrece chancho, pero sobre todo son muy apetecidos el cuy y el mote pata. Este último platillo se sirve los tres días, es una especie de sopa con mote pelado, fréjol maduro, longaniza, salchicha, carne de cerdo, cebolla y cebollín.
En zonas como la comunidad de Acchayacu también son tradicionales la miel de fréjol y la de sambo. Quienes consumen estos platillos aseguran que el dulce sube la temperatura de los cuerpos, sobre todo cuando están empapados de agua por los juegos del carnaval. En los barrios más tradicionales, donde la población no ha migrado, las familias conservan la costumbre de regalarse entre ellas los platillos que preparan en sus hogares.
Mote pata

Receta de María José Sandoval
Centro Parroquial Tarqui, Cuenca, Azuay
Ingredientes
½ libra de espinazo de cerdo
½ libra de carne de cerdo cortada en cuadritos
10 rebanadas de tocino
1 kilo de mote pelado y cocinado
½ libra de fréjol cocinado
1 libra de longaniza cortada en pedazos
1 cebolla paiteña
1 taza de pepa de sambo tostada
½ taza de pasta de maní
Achiote, manteca o aceite de color al gusto
1 litro de leche
4 dientes de ajo
Orégano al gusto
Sal y pimienta al gusto
Preparación
(10 porciones)
Cocine la carne y el espinazo de cerdo con los dientes de ajo, sal y media cabeza de cebolla paiteña; cierne y reserve. Corte el tocino en cubos y fríalo ligeramente hasta que suelte un poco de su grasa, agregue la manteca de color y saltee la media cebolla restante. En una olla, ponga el refrito de tocino y la mitad de la leche; cuando hierva, incorpore el caldo cernido, la carne en cuadritos, el mote y el fréjol. Deje al fuego por 10 minutos, añada la longaniza y espere a que la preparación espese. Licúe la pepa tostada de sambo y el maní junto con el resto de la leche y agregue a la preparación. Deje hervir removiendo a menudo, rectifique sabores y finalmente agregue el orégano. Se puede añadir cilantro o perejil para servir.

