
En tiempos de consumo rápido, Orígenes, un programa de responsabilidad social de Diners Club, vuelve su mirada a los rincones del Ecuador donde se guardan recetas antiguas y se producen ingredientes poco conocidos. El objetivo es recuperar las tradiciones del país y contarlas a través de sus sabores.
Aunque se puede reconocer a un país por su paisaje y sus costumbres, lo mejor es hacerlo por el aroma de sus cocinas. Es que la comida resume la cultura y un pueblo en general. Por ejemplo, la sal prieta manabita cuenta la historia de una región donde el maní es fundamental desde tiempos precolombinos, mientras que el locro quiteño dice mucho sobre la gente de los Andes, cuyo alimento insignia es la papa.
El Ecuador, por su posición geográfica, cuenta con productos tanto del mar como de la Sierra y de la Amazonía, lo que se ha traducido en una gran riqueza culinaria. Sin embargo, las recetas suelen estar dispersas o incluso perdidas en algún viejo cuaderno que pasa de un familiar a otro.
Orígenes se propuso rescatar ese conocimiento con la convicción de que la gastronomía es identidad, memoria y también desarrollo. Desde 2013 dicho programa investiga y expone productos y platos tradicionales relegados por las modas culinarias contemporáneas, al tiempo que ayuda a fortalecer los emprendimientos locales.
Orígenes del sabor ecuatoriano
Orígenes entiende que la gastronomía se trata de aromas y sabores, pero también de personas. De modo que, a lo largo de los años, construyó una red donde cocineros, dueños de restaurantes populares, agricultores y familias enteras se unen para contar su historia y contribuir al desarrollo de sus comunidades.
Según explica Cristina Valenzuela, jefa de Responsabilidad Social de Diners Club, el proyecto ha llegado a 108 localidades desde 2013. Como resultado, se capacitó a 11 000 personas con el fin de que potencien sus negocios y los encajen en la dinámica productiva de la comunidad.



Además, se recopilaron más de 2100 recetas, muchas de las que han aparecido en series televisivas como Rescatando sabores y la serie de libros que se titula Orígenes.
Presente y futuro
Orígenes ahora trabaja sobre tres pilares: ingredientes, productores y chefs. El primero es clave porque enlaza a los demás. El programa, por eso, rastrea e investiga productos que, pese a haber sido parte de la gastronomía de ciertas zonas, no son muy comunes. Hasta el momento se consiguió identificar cuarenta; entre ellos, la concha negra, la chillangua, el pez brujo, el cangrejo azul y el macambo.
Aquellos ingredientes son una puerta de entrada para conocer a las comunidades que los producen. Por eso, se busca que chefs y escuelas gastronómicas los incluyan en sus platos y, de ese modo, creen un puente entre la cocina tradicional y la contemporánea.
Así, Orígenes mantiene vínculos con entidades como el Instituto Culinario de las Américas (ICHE), Grande Table, Alianza para el Emprendimiento y la Innovación (AEI) y los premios gastronómicos Summum del Perú que, desde 2025, también se entregan en el Ecuador.
Por otro lado, se ofrece capacitación financiera, formación en servicio y acompañamiento empresarial a los pequeños y medianos negocios que, además de conservar prácticas culturales que de otro modo podrían perderse, generan empleo y mueven la economía.
Quizá lo más importante es que Orígenes aporta para que los ecuatorianos sientan orgullo de sí mismos. Durante mucho tiempo, la cocina ecuatoriana estuvo a la sombra de la de otros países y el programa intenta revertirlo mostrando la calidad tanto de los ingredientes como de las recetas propias.

