
Manden a las casas es un proyecto que trata de rescatar la riqueza artística y culinaria de una zona de Quito que lleva más de una década enfocada en ser un circuito gastronómico, capaz de mostrar cómo la relación entre barrio y comercios funciona. La segunda edición se realizará en octubre.
El sábado 22 de agosto de 2026, el parque Italia y sus alrededores se abarrotaron de personas. Allí se celebró la primera edición de la feria gastronómica ‘Manden a las casas’, que contó con stands de una docena de restaurantes y proyectos culinarios que en su mayoría son parte del barrio de Las Casas, casi todos ubicados en la calle Ruiz de Castilla.
Estos restaurantes funcionaron en una versión compacta y de feria gastronómica debajo de algunas carpas en las que los chefs y quienes se dedicaban a atender a los clientes parecieron no descansar durante cinco horas, o hasta que se les acabaron ingredientes y productos. Lo que llegara primero.

Ahí estuvo Megumi con su café de especialidad y sabores japoneses; Shibumi Sushi Bar con su sushi; Kim’s Chicken, especializado en pollo frito al estilo corenano; Blúm heladería; Auqui Panera y Chulpi Urbano, con su menú de alta cocina ecuatoriana.
Fue una jornada que rebasó las expectativas planteadas. En realidad, desde la organización de Manden a las Casas se confirmó que a pesar de la preparación que habían tenido, tuvieron un 300% más de las visitas de lo planteado, por lo que la comida se acabó alrededor de las 18:00.
Más detalles de la feria gastronómica
- La feria gastronómica Manden a las casas se repetirá en octubre y se ha planeado una para diciembre.
- Para las próximas ediciones se espera definir un presupuesto mayor para mejorar mesas y carpas; así como ampliar la cobertura y la cantidad de oferta de los stands para que la comida no se acabe antes de tiempo.
- Este todavía no es un colectivo de los restaurantes y locales del barrio, pero se busca conseguir una organización que permita la participación de propuestas que estén enfocadas en generar comunidad.
- La feria gastronómica está pensada para incluir un 70% de restaurantes de la zona y un 30% de invitados. En esta primera edición, el invitado fue Chez Jérôme, que para las 15:00 ya había vendido todos los platos que llevó.

—Al ser restaurantes pequeños no hubo capacidad para prepararnos para la cantidad de gente que llegó. Ese será un punto que tomaremos en cuenta para la próxima edición que será en octubre explicó Junior Córdova uno de los organizadores de esta feria, que tiene el enfoque de mostrar lo que sucede en el barrio, con los proyectos culinarios independientes que lo integran.
Para ser una primera edición, que los números hayan quedado cortos habla de un poder de convocatoria impresionante. En ese sentido, el trabajo realizado en redes sociales —sobre todo en la cuenta de Instagram que lleva el mismo nombre de la feria, para promocionar lo que iba a pasar—, funcionó.

Cerca, una docena de stands con emprendimientos artesanales y artísticos —pulseras, cuadros, cuadernos, objetos de orfebrería, jabones y hasta libros— creaban un pasillo para la gente que llegaba al parque y que se detenía a ver lo que ahí tenían.
De los 12 locales con estos productos a la venta, ochos de ellos eran del barrio, los cuatro restantes de zonas cercanas y estaban ahí a través del apoyo de la Feria de Emprendedores, organizada por la Administración Zonal La Mariscal, que también fue de gran ayuda para esta feria gastronómica.

