
El postre insignia de Italia cuyo nombre proviene del latín gelatus, que significa “congelado”, remonta su origen a los postres helados servidos en la antigua Roma y Egipto, los cuales eran elaborados con hielo, traído de las montañas, y endulzado con jugo de frutas o miel. Posteriormente, en la época del Renacimiento, en Florencia, gracias a la familia Medici, se dio a conocer una especie de crema fría; se dice que el cocinero florentino Bernardo Buontalenti inventó los helados modernos en el año 1565, cuando presentó su receta y sus innovadoras técnicas de refrigeración a Catalina de Médici, para su banquete nupcial con el príncipe de Francia Enrique II.
Francesco Procopio dei Coltelli, un conocido cocinero y empresario siciliano, hizo famoso el helado en toda Europa. Procopio se mudó de Palermo a París en 1670 y abrió un café que se convirtió en el centro de las novedades, desde café exótico hasta chocolate y un refinado helado servido en pequeños vasos. El Procope, lugar que aún existe, tuvo un gran éxito y el helado se extendió por toda Francia y Europa en general.
A América llegó por primera vez en 1770, cuando Giovanni Basiolo lo llevó a Nueva York. En este punto había dos tipos de helado, uno hecho a base de agua con frutas (también conocido como sorbetto), y otro hecho a base de leche.
La popularidad del gelato creció en los años 1920 y 1930, cuando en la ciudad de Varese, al norte de Italia, se desarrolló el primer carrito de helados.
Gelato vs. helado
El gelato difiere del resto de helados por tener menor contenido de grasa y menos aire que un helado industrial que contiene entre 100 y 120 % de aire. Típicamente, el gelato y el sorbete italiano contienen una base estabilizadora, compuesta de varios ingredientes naturales para darle esa textura cremosa; es por eso que el gelato a base de agua y a base de leche logran tener la misma consistencia cremosa.


Los sabores más solicitados en el mundo son el de vainilla y de chocolate.

350 años de helados
Francesco Procopio dei Coltelli, conocido en Francia con el apodo de Le Procope, fue un cocinero
y empresario siciliano, reconocido como el padre del helado. El Café Procope fue un notable reducto literario que atrajo numerosas personas del mundo de las letras, las artes y la política.
Gelato casero de frutillas frescas

Ingredientes
750 ml de leche
200 g de azúcar
5 yemas
1 cucharadita de esencia de vainilla
1 taza de puré de fresas
Preparación
Poner a hervir una olla amplia con agua hasta la mitad.
En un bol refractario batir las yemas con el azúcar hasta obtener una crema espesa, espumosa y de color blanco; agregar la esencia de vainilla. Calentar la leche a fuego bajo; antes de que comience a hervir, retirar del fuego. Incorporar la leche de a poco a las yemas, sin dejar de batir. Colocar el bol en la olla con agua hirviendo a fuego bajo y continuar removiendo con cuchara de madera hasta que la crema cubra el dorso de la cuchara. Este proceso toma alrededor de 15 minutos.
Dejar que la preparación entibie un poco antes de añadir el puré de fresas. Colocar la mezcla en un recipiente para congelador. Dejar que la preparación se enfríe por completo en el refrigerador y luego subir al congelador por 3 o 4 horas.
Dejar el gelato unos minutos fuera del congelador antes de servir.

