
El queso es de esos ingredientes irresistibles y comerlo en fondue puede resultar el plan perfecto. Esta comida de origen suizo, a base de queso que se funde dentro de una cazuela especial, proviene de la palabra francesa fondre que significa fundir.
El dato más antiguo que se tiene de esta preparación es la Ilíada de Homero, donde se describe una mezcla de queso de cabra, vino y harina. Mientras que la leyenda cuenta la historia de un pastor que, cansado de comer queso duro, lo puso al fuego para suavizarlo y untarlo en un pan, a la vez que deseaba un bocadillo caliente para sobrellevar el invierno.
Para 1825 el cocinero francés Jean Anthelme incluyó una receta de fondue en La fisiología del gusto, uno de los primeros libros de gastronomía. Jean admitía haber encontrado la receta en el cantón suizo de Vaud, donde el queso se mezclaba con huevos y mantequilla para obtener una textura fluida.
La misma referencia apareció en el Gran diccionario de cocina de Alejandro Dumas, en 1873. En 1885 se cambió la fórmula, al omitir los huevos y agregar vino blanco en su lugar, creando la versión actual.
En 1930 la Unión Suiza del Queso declaró a la fondue como plato nacional. Sin embargo, también es un plato tradicional en la región francesa de Saboya, donde estuvo de moda en la década de los treinta y se convirtió, desde entonces, en un clásico del turismo regional. Asimismo, se consume en las zonas italianas del valle de Aosta y del Piamonte.
Chocolat!
En Suiza, según el queso que se use la fondue adquiere su nombre. Así, la fondue Vaudoise tiene huevos, queso, pimienta y vino de Yvorne, mientras que la denominada Fribourg, en vez de utilizar queso Gruyère y Emmental, que es el que se usa en la receta anterior se hace con queso Vacherin.
Desde Estados Unidos llegó la fondue de chocolate, donde se puso de moda a finales del siglo pasado. Para untar, en vez de pedazos de pan, se utilizan pequeños pedazos de fruta como las fresas que logra un delicioso mix.

Fondue con un toque suizo
Ingredientes
300 g de queso Gruyére rallado
300 g de queso Emmental rallado
2 cucharadas de maicena
1 diente de ajo
1 vaso pequeño de vino blanco seco
⅓ de copa chica de krisch
Nuez moscada al gusto
Sal al gusto
Preparación
6 personas
Para acompañar:
Baby corn
Pepinillos encurtidos
Palos de zanahorias crudas
Palos de zucchinis crudos
Papas pequeñas cocinadas
Charcutería seca
Pan en cuadrados de varios tipos para los trinches
Preparación:
El kirsch es un licor destilado del jugo de unas cerezas silvestres.
Pelar el ajo y frotar en la cacerola de fondue.
Incorporar el vino.
Llevar a fuego mínimo.
Colocar en un recipiente la maicena junto con el krisch, mezclar hasta disolver. Una vez que el vino rompa el hervor, verter la maicena disuelta y mezclar rápidamente con una cuchara de madera.
Añadir ambos quesos y mezclar nuevamente hasta que los quesos se derritan.
Condimentar con nuez moscada y sal.

Blanco o tinto
La fondue es un plato que funde quesos y la gran mayoría son muy salados, por lo que pensar en un buen vino blanco es más apropiado que en un tinto. Un Chardonnay de barrica iría bien. Sin embargo, un tinto podría maridar siempre que sea joven o de baja estructura tánica como un Pinot Noir o Malbec.

