El 7 de agosto se celebra el Día Internacional de la Cerveza y, por eso, le invitamos a conocer la antigua cervecería de San Francisco. La bebida que se fabricaba allí es solo uno de los secretos del convento. Y es que la historia de la orden franciscana está ligada a la de Quito, pues introdujo a la ciudad cereales y técnicas de cultivo europeas.
Es mediodía de un martes de agosto de 2026. Dentro del convento de San Francisco hay un cartel en el que se lee: "Antigua Cervecería". Junto a él está parado Pablo Rodríguez, administrador de un Museo instalado allí desde 1950.
En el interior del museo hay bancas, una mesa larga y una barra con muchas botellas cuyas etiquetas señalan la marca "Franciscana Antigua". Rodríguez cuenta que la favorita de los visitantes se llama "Gran Poder", tiene color rojo, posee más de 7 volúmenes de alcohol y un ligero sabor a mora.
Entre las más populares también está "Bendición", una cerveza rubia ligera (5.6 volúmenes), con toques de maracuyá; y "Altísimo" una negra (5.9 volúmenes), que muchos consideran la reina del lugar, porque logra una armonía entre dos productos amargos: cebada y cacao.
Rodríguez explica que estas cervezas no son hechas por los frailes como antaño. "Las que vendemos son elaboradas con una receta del Museo y se venden únicamente aquí". Están, eso sí, inspiradas en la tradición franciscana pero se hacen con procedimientos modernos.
La cerveza franciscana







El espacio donde operó la cervecería está en las salas contiguas a la barra que está en el Museo. Rodríguez cuenta que los registros del convento indican que empezó a funcionar allí a finales del siglo XIX. Antes de eso, el lugar se usaba para la panadería.
En esa época, más de un centenar de frailes habitaban en el convento y la cerveza era parte de su dieta cotidiana, pues se trataba de una bebida procesada y segura, tomando en cuenta que en la ciudad la calidad del agua no siempre era la mejor.
Los equipos llegaron gracias a una donación de la cervecería La Campana, cuyo establecimiento funcionaba muy cerca del convento. Hoy se conservan, entre otras cosas, el horno de cocción, algunos barriles de madera, la bandeja de enfriamiento y las máquinas encorchadora y embotelladora.
La fábrica de los franciscanos se mantuvo activa hasta la década de 1970. Entonces, la disminución de religiosos, el costo de mantenimiento, así como la competencia con industrias mucho más modernas los obligó a cerrar.

El Día Internacional de la Cerveza
Según el diario The Telegraph, el Día de la Cerveza se celebró por primera vez en Santa Cruz, California en 2007, aunque la página web oficial del evento reconoce al año 2008.
El primer festejo se hizo en el bar de los impulsores de la fiesta -Jesse Avshalomov, Evan Hamilton, Aaron Araki y Richard Hernández-, quienes pretendían reunir y honrar tanto a los productores como consumidores. Al inicio, la fecha escogida para hacerlo fue el 5 de agosto, pero desde 2012 se trasladó al primer viernes de ese mismo mes.
La cerveza cuenta con otras celebraciones emblemáticas, por ejemplo, el Oktoberfest que arrancó en Múnich o el Belgian Beer Weekend.

La fábrica del conocimiento
El fraile franciscano Jodoco Ricke llegó a Quito en 1535. El Cabildo le había asignado a su orden religiosa unos terrenos en la actual Plaza de San Francisco. Y con él liderándola, se hizo la primera capilla.
El proceso de construcción del complejo entero tardó más de dos siglos, pero en su primera etapa ya tuvo un área de huertos donde los frailes enseñaban a los indígenas el cultivo a través de técnicas europeas como el arado con bueyes y carretillas.
Ricke además trajo el trigo a tierras quiteñas, distribuyendo luego semillas entre los vecinos. Según la Real Academia de Historia de España, aquel fue el primer arribo del cereal a Sudamérica y menciona otras importaciones como la cebada.
Este último producto es indispensable para hacer la cerveza, quizá por eso se suele afirmar en artículos de prensa o relatos orales que el fraile fue el responsable de la primera fábrica de esta bebida en Quito.
Rodríguez explica que aquella idea también puede estar relacionada con el origen flamenco de Ricke, ya que en su país -la actual Bélgica- la cerveza era parte de la dieta diaria. Sin embargo, agrega que en el curso investigaciones recientes sobre el patrimonio conventual no se encontraron documentos que mencionen de forma concluyente la existencia de una cervecería en el siglo XVI.
Aun así, se realizaron proyectos externos para recuperar la bebida que pudo producirse en aquel tiempo. Es el caso de ‘Quito 1566’ donde el doctor en Ingeniería Química Javier Carvajal y su equipo recuperaron levaduras de antiguos toneles y las convirtieron en una cerveza que se lanzó en 2018.

