
¿Qué dicen los niños de sus maestros y de la escuela? El proyecto ‘Cartas a la Educación’ se propuso responder a esa pregunta colocando papel y lápiz en sus manos. Le contamos lo que escribieron.
El túnel que conduce al teatro donde se mostrarán las ‘Cartas a la Educación’ está casi en la penumbra. Sin embargo, en sus paredes hay una serie de frases que niños de distintas partes del Ecuador escribieron a mano y que un artista parece haber traslado al aerosol. Cada texto conserva la morfología de las letras intacta, pero la 'pintura' adquiere colores naranja, verde o morado gracias a la luz.
Y esto no es una una casualidad, el proyecto pretende poner los reflectores sobre el estado de la educación en el Ecuador y no con diagnósticos especializados, sino escuchando a su actor principal: el estudiante.

Un proyecto para la educación
Sin duda el género epistolar es el más valiente porque implica abrirse ante el ‘otro’ para contarle alegrías y tormentos. Además, tiene la ventaja de que los ojos inquisidores e impacientes del destinatario nunca están sobre el narrador, sino lejos, en otro espacio y en otro tiempo incluso, de modo que es menos proclive a un juzgamiento.
Pensando en esto, el proyecto Edupasión invitó a maestros, personal escolar, padres y madres, académicos y sobre todo a estudiantes de diversas edades a escribir una carta a la educación, humanizándola y atreviéndose a decir cosas que una autoridad o un micrófono ponen freno.
La iniciativa se lanzó en octubre de 2024, pero estaba gestándose desde el año anterior; su fin es alcanzar un Ecuador con educación de calidad y que responda a las necesidades de una población que empieza a envejecer por efectos del cambio demográfico.
Algunos datos
- ‘Cartas a la Educación’ es parte del proyecto Edupasión de Unicef y Diners Club que arrancó en 2018 con la misión de transformar el sistema educativo del Ecuador.
- Para diciembre de 2024, el total de cartas recogidas fue de 705: 487 en la Sierra, 198 en la Costa, 18 en la Amazonía y 2 en las Galápagos.
- La presentación de varias misivas se hizo a través de un ‘performance’; el objetivo era dotarlas de vida en un escenario.
- El evento fue en el Teatro del Centro Comercial Scala, el 10 de diciembre de 2024.
- Las misivas no solo pertenecen a niños, sino a profesores, exestudiantes, maestros y padres de familia.
- Algunos de los sitios que respondieron a la convocatoria incluyen escuelas y colegios, por supuesto, pero también centros de rehabilitación juvenil y universidades.
- Además de texto, hubo animaciones , toda vez que varios remitentes optaron por el dibujo para expresarse.

Las voz de las cartas
Una vez atravesado el túnel, el escenario del teatro permanecía desnudo ante el espectador y los reflectores apuntaban al techo dibujando ondas, óvalos y zigzags multicolores mientras el parlante no hacía otra cosa que soltar verdades como puños: eran las cartas en la voz de sus autores.
Así, una exestudiante mencionó su alivio al salir de una secundaria donde la acosaban. Otra contó que su maestra fue su salvación porque más que conocimiento le dio amor. Y un tercero, un adolescente en prisión, dijo que su esperanza de un futuro digno dependía de sus clases de manualidades.
De pronto, los parlantes se abrieron a cuatro lectores -entre ellos, una niña-, quienes, desde los palcos del teatro, citaron párrafos enteros de misivas que requerían del auditorio en pleno para revelar su potencia: “mi sueño es que me reconozcan por lo que soy, no por el lugar en el que nací”.

Luego, llegaron los discursos que sin importar el personaje decían casi siempre lo mismo: Ecuador es imposible sin una educación de calidad. Algunos pensarán que se trata de un cliché, pero se hace muy difícil dudar de tal afirmación.
Al final, los textos de luz en el túnel eran diferentes: aun cuando decían lo mismo que al arrancar el ‘performance’, su impacto era mayor porque adentro, en el escenario, se habían transformado en gritos para despertar a la gente, acabando con su indiferencia y empujándola a participar de una educación plural y humana.

