
La magia de la Navidad llega cada año al Complejo de La Armenia con un brillo especial. En el Club Universidad Católica, estas fechas no son solo un cierre de temporada. Son una oportunidad para reencontrarse con las raíces, compartir costumbres y descubrir que detrás de cada jugador hay historias llenas de afecto, familia y tradiciones que cruzan fronteras.
En medio de entrenamientos, viajes y competencias, diciembre se convierte en un momento único, donde la familia Cammarata hace una pausa para celebrar lo que más importa: la unión. Y qué mejor forma de vivirla que escuchando a los propios protagonistas.

Mauricio Alonso: Navidad que huele a hogar uruguayo
Para Mauricio Alonso, el fin de la temporada significa un viaje directo a su querido Uruguay. Allá lo esperan los suyos y un ritual que no falla: armar el árbol de Navidad el 8 de diciembre y desmontarlo exactamente un mes después, el 8 de enero. No es casualidad; es tradición familiar, una de esas costumbres que se transmiten degeneración en generación.
Pero la verdadera fiesta llega en Nochebuena, cuando la mesa se transforma en un símbolo de unión. En su casa preparan costillar, o como él lo llama con orgullo uruguayo: una manta para todos. Una cena que reúne, que celebra y que recuerda que la Navidad es sabor, tradición y familia.

Carlos Medina: Navidad entre olas, playas y amistad
Mientras unos regresan a sus países, Carlos Medina re enrumba al calor y la brisa de Esmeraldas. Para él, la Navidad es sinónimo de playa y de un ritual tan simple como valioso: ir a pescar con un amigo de la infancia durante la Nochebuena y el mismo día de Navidad. Una costumbre que mantiene viva la conexión con sus raíces y con un Ecuador que festeja entre risas, mar y amistad.
Una Navidad que se vive en familia… y en equipo

La mayoría de los jugadores coincide en algo: la Navidad es su época favorita del año. Los extranjeros vuelan a sus lugares de origen, los ecuatorianos recorren el país para reencontrarse con sus familias. Aquellos que ya tienen sus propias familias recalcan que celebran con mayor emoción gracias a sus hijos e hijas, quienes hacen de estas fechas un momento inolvidable. Además, el Club les concede descanso, permitiendo que cada jugador viva estas fiestas con tranquilidad y afecto.
Pero la alegría navideña no se queda solo en los hogares. Dentro del Club, la celebración también cobra vida. El espíritu navideño une a Formativas, Femenino y el Colegio Comuna. En La Armenia, diciembre se transforma en un escenario lleno de creatividad, música y compañerismo. El colegio Comuna, parte esencial del entorno celeste, organiza cada año un programa navideño antes de que todas las categorías formativas y el equipo femenino cierren sus actividades.

La meta es simple pero poderosa: que chicos se integren, compartan sus costumbres y vivan la Navidad como una verdadera familia. El complejo se llena de juegos, risas y presentaciones donde los jóvenes se disfrazan, bailan, interpretan números artísticos y se muestran tal como son fuera de la cancha. Un evento pensado para celebrar valores que se respiran dentro del Club: compañerismo, integración, respeto y alegría.

