
¡El fútbol es mucho más que un juego! En Mitos y leyendas de los mundiales (Editorial Planeta), Alberto Montt y Alejandro Varsky rescatan en formato cómic decenas de anécdotas ocurridas dentro y fuera de la cancha. Esta primera entrega recopila hitos que demuestran cómo este deporte siempre ha estado unido a la política, la economía y hasta la muerte.
Uruguay 1930
En la primera cita mundialista de la historia participaron 9 equipos latinoamericanos entre ellos Argentina. Su capitán era Manuel Ferreira. El mismo Ferreira que el día que su equipo jugaba el partido con México pidió permiso para faltar ¿Por qué? debía viajar urgente a Buenos Aires. ‘Nolo’, como lo llamaban, estudiaba para escribano público y ese mismo día tenía que rendir un difícil examen en la universidad. Su ausencia no se notó tanto: Argentina igual ganó 6-3. En la universidad, él también se anotó una victoria y aprobó su examen con nota sobresaliente. Eso sí: confesó que los profesores lo habían ayudado.
Italia 1934
Los años 30 fueron tiempos agitados en Europa. Para armar un equipo fuerte que pudiera aspirar a ganar el título, Italia optó por nacionalizar a cuatro de los argentinos más talentosos de la época. Demaría, Orsi, Monti y Guaita y lo mismo hicieron con el brasileño Marqués. El fascismo italiano sirvió para brindarle varias ayudas a los locales a lo largo de toda la competencia. En los cuartos de final se produjo uno de los más escandalosos: al arquero español Zamora le rompieron dos costillas de una patada para poder marcar el gol del empate. Los azzurri cumplieron así con el pedido de Mussolini “Ganar es una orden”.
Francia 1938
Parte de la locura de la época permitió a Adolf Hitler anexar a dos países bajo los colores de un mismo equipo. Austria tuvo que fusionarse con Alemania. Hay quienes dicen que, si un austriaco estaba casado con una mujer judía, debía separarse para poder jugar en el equipo. Pero hubo un futbolista que se negó públicamente a participar en el Mundial en esos términos, la máxima figura del fútbol austríaco en aquella época: Matthias Sindelar. Poco después, en enero de 1939, él y su esposa fueron encontrados muertos en su casa, ¿la causa del deceso? un misterioso escape de gas según las autoridades.
Brasil 1950
En la final de aquel Mundial, Uruguay venció a Brasil. Uno de los héroes del Maracanazo fue Alcides Ghiggia, autor del gol decisivo en ese partido. También fue el último sobreviviente de aquella gesta épica. Además de recordar su gol, siempre repetía una frase histórica: “Al Maracaná lo silenciamos apenas tres personas: el Papa, Frank Sinatra y yo”. El que no la pasó bien tras la final fue el arquero brasileño Barbosa, a quien culparon de por vida por el segundo gol. Consultado por su historia, él siempre dijo que “En Brasil la pena más alta por un crimen es de 30 años. Pero yo llevo pagando 50 por el mío”.
Suiza 1954
En este mundial, el jugador uruguayo Juan Hohberg volvió de la muerte. Así como lo lee. Resulta que en la semifinal ante Hungría Hohberg convirtió dos goles. El segundo fue tan emocionante que le provocó un infarto. Pero los médicos reaccionaron rápido y lo reanimaron con Coramina. Uruguay perdió 2-4 en el alargue y el goleador, finalmente, abandonó el fútbol. Otro que volvió de la muerte fue el alemán Fritz Walter. Durante la Segunda Guerra Mundial, siendo prisionero de los soviéticos, un guardia lo reconoció y decidió salvarle la vida al decirle a las autoridades que se trataba de un prisionero austríaco.
Suecia 1958
En este Mundial Brasil no solo contó con Pelé como figura sino también con Garrincha. Dicen quienes lo conocieron, que era mucho más listo dentro que fuera de la cancha. Pero sus compañeros lo adoraban y lo defendían de las críticas. Él les devolvió la confianza con magia, goles y el título, a pesar de que era chueco y tenía una pierna más corta que la otra. Lamentablemente, Garrincha murió en soledad y víctima de los excesos. ¿Una de sus frases célebres? “Yo no vivo la vida, la vida me vive a mí”. En este Mundial también jugó el ruso Lev Yashin, el más famoso de todos los arqueros. Le llamaban la araña negra.
Chile 1962
Italia y Chile protagonizaron uno de los partidos más violentos y recordados en la historia de los mundiales. Todo comenzó con un artículo de la prensa italiana criticando a la organización del evento. Los jugadores azzurri intentaron calmar los ánimos arrojando flores a las gradas. Pero la afición no estaba receptiva y la táctica de reconciliación fue un fracaso. El partido fue una verdadera carnicería. Hubo de todo: golpes, patadas y varias narices rotas. El resultado fue 2-0 para Chile. Italia sufrió dos expulsiones y fue eliminada. A Ferrini, volante italiano, no podían sacarlo del terreno y la policía tuvo que llevárselo.
Inglaterra 1966
Una de las polémicas de este Mundial se produjo en el partido entre Inglaterra y Argentina, cuando el árbitro alemán Rudolf Kreitlen expulsó al argentino Rattin sin motivo aparente. El 10 sudamericano pidió un traductor para hacerse entender con el árbitro pero se lo negaron. Mientras se iba del campo, enojado, intentó arrancar una bandera inglesa ante los ojos de la reina. Tras el partido, el juez aclaró la situación y explicó que el argentino lo había “mirado de mala manera”. La controversia en la expulsión de Rattin fue tal que se decidió crear las tarjetas amarilla y roja. Las ideó Kenneth Aston quien se inspiró en los colores del semáforo.
México 1970
Los ingleses tuvieron su momento de gloria gracias a la “atajada del siglo”, del portero Gordon Banks ante un cabezazo de Pelé. Cuenta la leyenda que esa atajada revolucionó a los ingleses, tanto que la misma Reina llamó al arquero para felicitarlo. Pero tanta exposición tuvo el efecto contrario de cara al próximo partido: Banks se ausentó por un problema estomacal y los ingleses cayeron ante Alemania. La semifinal entre Italia y Alemania se consideró el partido del siglo. En el tiempo suplementario se metieron 5 goles. El encuentro tuvo de todo: giros en el marcador, alargue, suspenso y drama. En Tixtla, la policía se dedicó a ver el partido y perdió de vista las celdas: 23 presos escaparon.
Alemania 1974
Mobutu Sese Seko, dictador de Zaire, lanzó una amenaza a los suyos tras el 0-9 frente a Yugoslavia. “Si pierden por más de tres goles el próximo partido, ninguno vuelve a casa”. El jugador Ilunga Mwepu ideó un plan. Contra Brasil ejecutó un tiro libre a favor de sus rivales. La jugada fue interpretada como infantil e inexperta pero los comentaristas deportivos. Años más tarde se conoció la verdad. Lo que el mundo se tomó como burla fue un llamado de atención en contra de su dictador. Zaire perdió “solo” 3-0. Johan Cruyff fue la estrella en Alemania 1974. Sin embargo, los holandeses cayeron ante Alemania en la gran final.
Argentina 1978
El director técnico César Menotti tuvo que tomar una decisión difícil: llamar a Mario Kempes o al joven Diego Maradona. La confianza y la 10 fueron finalmente para el ‘Matador' y Diego quedó afuera de la lista. La primera ronda no fue buena para el cordobés que jugó tres partidos sin marcar un solo gol. Pero Menotti, un motivador nato, le propuso algo inesperado: “¿Y si te afeitas el bigote?”, sugirió. Rasurado Kempes metió 6 goles; fue el mejor jugador, goleador y campeón de la copa. Del otro lado, la estrella ausente fue Cruyff, que decidió rechazar la convocatoria luego de sufrir un intento de secuestro en 1977.

