Escucha el artículo
Durante décadas, las mujeres ocupaban un lugar periférico en el fútbol, un deporte y una industria administrada casi exclusivamente por hombres. Hoy, mientras la Copa Mundial de la FIFA 2026 desata el fervor de países enteros, son ellas quienes participan en las decisiones que organizan, sostienen y proyectan el espectáculo deportivo más grande del planeta.
Tardía. La transformación avanzó a ritmo de cuentagotas. Aunque la FIFA fue fundada en 1904, el reconocimiento institucional del fútbol femenino llegó recién en 1985, cuando se disputó en Londres el primer partido femenino organizado por el organismo, antecedente de la creación de la FIFA Women’s World Cup en 1991.
Mucho antes, en 1921, la Football Association inglesa prohibió que las mujeres jugaran fútbol por considerarlo “totalmente inapropiado para ellas”, una decisión que empujó al deporte hacia la clandestinidad y que luego fue replicada en países como Alemania, Francia, Noruega y Brasil. Así lo recoge The Guardian en “De porterías rosas a placas azules: una historia del fútbol femenino”. Recién a partir de la década de 1970 la presencia femenina comenzó a desplazarse hacia espacios de arbitraje, gestión y toma de decisiones. El proceso ha sido lento y desigual; cada avance dentro del fútbol femenino ha implicado también disputar quién tiene derecho a ocupar ciertos lugares dentro del deporte.
Has llegado al límite de artículos gratis para este mes.
Si eres suscriptor de la edición impresa solicita tu acceso.
Si no lo eres, elige tu plan
Revista digital
DESDE- Acceso ilimitado a todo el contenido digital de revistamundodiners.com
Revista impresa + edición digital
DESDE- Revista mensual impresa + acceso ilimitado a todo el contenido de revistamundodiners.com
- Envío incluído


