Renaciendo en el grafiti
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Renaciendo en el grafiti

Texto y fotos: Iván Kashinsky

Valparaíso es un puerto con banda sonora propia: se resiste a bajar la voz ante el paso de los años. El grito de los vendedores que anuncian los precios de calamares, almejas y pescados son parte del bullicio cotidiano de este puerto en el que no caben las improvisaciones. Todo forma parte de un ritual que ha pasado de generación en generación, y en el que las variantes, sencillamente, no tienen cabida.

Antaño Valparaíso fue conocido como la “Joya del Pacífico”. En la época de la fiebre de oro de California, este puerto era parada obligada para los buques que viajaban alrededor del cabo de Hornos. Pero cuando el canal de Panamá tomó la posta del camino, Valparaíso cayó en un sueño profundo. Se convirtió en un puerto olvidado.

Sin embargo, el atractivo de su vida bohemia y su ambiente rústico le devolvieron el dulce sabor de glorias pasadas. En 2003 la Unesco la reconoció como un lugar de herencia turística. Todo gracias al embeleso que genera en los visitantes un “Valpo” que ahora se envuelve en el arte grafitero que ha emergido de la mente de los jóvenes como un tigre indomable, devorando las murallas de la ciudad.

En los tiempos que corren, las casas rústicas y añejas prestan su cara al arte callejero, tan vibrante como eterno.

Teo es un joven que se ha metido el grafiti al bolsillo. Camina por las calles y, al tiempo que avanza, piensa que esas imágenes que se plantan desnudas ante su retina se parecen mucho a las que copan las revistas o Internet. A pocos metros de su nariz, el lenguaje grafitero pinta de majestad las viviendas de Valparaíso.

Él es un joven artista que pertenece al colectivo Vida en Gravita. Tiene un apetito creativo que no sacia. “Cuando ves una pared blanca es como si una bomba explotara ante tus ojos. Las paredes se enamoran de ti y terminan cautivándote”, dice. No quiere fama ni anhela exhibir en museos. Prefiere beberse la hermosura de la calle que no tiene dueño, que permite crear en libertad, que está a la vista de todos los ojos.

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