Quito siglo XX.
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Quito siglo XX.

Por Milagros Aguirre.

Ilustración: Adn Montalvo E.

Edición 447 – agosto 2019.

Firmas---Aguirre

Dicen que la felicidad es producto de la nostalgia, de eso que recordamos con sonrisa cómplice, de eso que pasó y que nos llenó de gratos momentos. La memoria es selectiva: recordamos con placer esos momentos, lugares, canciones, libros, cuadros o aromas. Y olvidamos  aquello que nos hace sentir dolor o pesar. Menos mal. Eso hace que la vida sea llevadera. Hagamos memoria, entonces, de un tiempo feliz en donde el quehacer cultural no necesitaba de ministerios sino de voluntades. Camine usted por la Juan León Mera. Deténgase en la calle Wilson. ¿Está viendo esa casa grande de la esquina? No. No era un burdel. Ni una casa de fantasmas (aunque tal vez sí, tal vez por ahí se coló alguno). Era la casa de Art Forvm, una de las galerías más importantes de la ciudad.

Quito. Años noventa. Siglo pasado. La Mariscal no era fea y no se necesitaba caminar por ahí mirando a ambos lados con precaución y alerta para no ser asaltado por alguno de esos muchachos que caminan desorientados y agresivos en busca de unas monedas para comprar droga. Al contrario. El barrio estaba de moda. Tiendas y galerías, librerías y anticuarios. En la Veintimilla estaba la Galería Artes, de Iván Cruz y Luce de Perón. En la Juan Rodríguez estaba La Galería de Betty Wappenstein. En la Juan León Mera, LibriMundi, entonces la librería de más prestigio en la ciudad, fundada por Enrique Grosse Luermen en 1971. Y frente a la librería, estaba el Art-Forvm, que Marcela García, heredó luego de la temprana muerte del librero.

Cada vez que había una exposición o un lanzamiento de un libro nuevo, había fiesta porque se encontraban los amigos. Y cuando se encontraban los amigos no solo se ponían al día de asuntos de la politiquería nacional que ahora despierta tantas pasiones, sino que de esos encuentros salían ideas como pompas de jabón. Sí. Ideas: un nuevo libro, el guion de una peli, una antología, un cuento, una novela, un gran reportaje, la entrevista a un pintor, una muestra colectiva, la invitación a un artista extranjero o un museo a lo Guggenheim, pero… en la selva.

Si hoy se viven tiempos de la posverdad, en ese entonces entrábamos en la posmodernidad. Ese Quito del siglo XX era el de los intelectuales. Los artistas contemporáneos proponían instalaciones y alborotaban el avispero con obras audaces, la prensa tenía amplísimos espacios culturales. Los literatos empezaban a publicar en editoriales de fuera del país chiquito y el mundo dejaba de ser ancho y ajeno. A nadie se le ocurría pedir un fondo concursable a instancia alguna para tal empresa: se hacía nomás. Sin likes de por medio. Ni fotos en Instagram. Ni ministerios que digan qué hacer, cómo escribir o qué cosa exponer. Ni gestores culturales con máster, pero sin espacios para gestionar; es decir, sin las paradojas del siglo XXI.

Comparte este artículo
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Más artículos de la edición actual

En este mes

Mientras embalo mi librería

Por Karina Sánchez. Fotografía: cortesía. Edición 457 – junio 2020. Tolstói, en el centro-norte de la capital, ha sido muchas cosas durante los últimos diez

En este mes

Las pasiones de Mahler

Por Fernando Larenas. Edición 457 – junio 2020. Un compositor de dimensiones titánicas, ubicado en la fase tardía del Romanticismo, es lo primero que se

En este mes

David Rojas, autodidacta al servicio del arte

Por Martín Córdova. Fotografía: Pancho Feraud. Edición 457 – junio 2020. Los músicos ecuatorianos son, casi por obligación, artistas independientes que en su mayoría dependen

Columnistas

La última mujer sobre la Tierra

Por María Fernanda Ampuero Ilustración: Mauricio Maggiorini Edición 457-Junio 2020 El pasado Domingo de Ramos mi hermano me envió una foto de mi mamá con

Columnistas

La Palma dibujada

Por Diego Pérez Ordóñez Hay ocasiones en que la literatura puede jugar a reemplazar la geografía. En esos momentos la pluma y los mecanismos de

También te puede interesar

Columnistas

El abrazo.

Por Milagros Aguirre. ADN Montalvo E. Edición 425 – octubre 2017. Un hombre de origen musulmán se para en Las Ramblas de Barcelona con los

Columnistas

Sagrada familia.

Por Huilo Ruales. Ilustración: Miguel Andrade. Edición 441 – febrero 2019. Aparte del periodismo, mi hermana Ligia practica una especialidad macabra: ser la portadora de

Columnistas

Hombres feministas y burros volando.

Por María Fernanda Ampuero. Ilustración MAGGIORINI. Edición 422 – julio 2017.   Qué odiosas. Qué antipáticas, carajo. Andan a cada rato con la cantaleta del

Ana Cristina Franco

De la sala a la cocina, es mi posición.

Por Ana Cristina Franco. Ilustración: Luis Eduardo Toapanta. Edición 434 – julio 2018. Mi hija me hace detenerme en medio de una carrera para ver

Columnistas

El misántropo fisgón.

Por Huilo Ruales   Hay alguien que se ha mudado en el piso de arriba. Parecería un niño, pero aquí los niños no tienen derecho

Ana Cristina Franco

Crisis

Por: Ana Cristina Franco Crisis. Escuché por primera vez esa palabra a los siete años. Mis papás la usaban a cada rato. Sonaba importante. Solemne.