La pincelada perfecta

EDICIÓN 485

Pinceles Serie 7
La serie 7 de los pinceles de marta Kolinsky eran los favoritos de la reina Victoria.

Una comadreja siberiana provee un material invaluable para la pintura de acuarela.

La calidad de un pincel marca la diferencia en un trabajo pictórico. Si bien hay pinceles sintéticos de muy buena calidad, los de pelo natural son muy cotizados.

Por ejemplo, en pinturas al óleo son muy utilizados los de pelo de cerdo, debido a su rigidez y resistencia, mientras que para acuarela los de marta Kolinsky (comadreja siberiana Mustela sibirica) lideran la excelencia, pero también se aprecia la suavidad de los pelos de otras especies, como la ardilla y la cabra.

“Los grandes artistas inspiran grandes materiales”, así define Winsor & Newton la producción de pinturas, aceites y pinceles de alta gama para promover las bellas artes y fomentar el talento artístico.

Una de las especialidades de esa compañía, fundada en Londres en 1832, es la elaboración de la serie 7 de los pinceles de marta Kolinsky, considerados los de mayor perfección para la pintura de acuarela.

Lo curioso es que Winsor & Newton estableció en 1866 los estándares de calidad de esos pinceles de punta fina por pedido expreso de la reina Victoria, quien prefería los del tamaño número 7.

Posteriormente, en 1946, abrió una fábrica en Lowestoft, Inglaterra, que resultó ideal para aprovechar las habilidades de sus pobladores en la reparación de redes de pesca en la atadura de los famosos pinceles.

Cada maestro artesano necesita más de diez años de experiencia para dominar la experticia de elaboración, explica el fabricante londinense que produce más de veinticinco millones de pinceles al año.

Los pinceles originales para la monarca estaban hechos de marfil, plata y, por supuesto, el finísimo pelo de la marta. Winsor & Newton mantiene la tradición de que cada pincel se hace a mano, mientras para el acabado los mangos son de madera de abedul y los casquillos de níquel sin costura.

Los pinceles más finos para acuarela se fabrican con pelos de la cola de marta Kolinsky.
Los pinceles más finos para acuarela se fabrican con pelos de la cola de marta Kolinsky.

Un reportaje de Business Insider muestra el laborioso proceso de fabricación de los pinceles de la serie 7, y señala que toma semana y media armar uno de ellos y que, según la longitud, pueden costar más de trescientos dólares.

El trabajo intrincado en la elaboración implica que “sean hechos casi exclusivamente por mujeres”, afirma Business Insider, y añade que “los pelos del tamaño del cepillo más pequeño tienen solo siete milímetros de largo, más cortos que una pestaña”.

El proceso implica la limpieza, clasificación, armado, hervido y planchado de los pelos de la marta. La habilidad y la experiencia de los artesanos entran en juego al separar manualmente cada hebra.

Y sobre la exclusividad de la materia prima, cabe señalar que el pelo de la Mustela sibirica “cuesta tres veces el oro en peso”: cada hebra tiene una superficie de escamas direccionales y entrelazadas que aportan a la resistencia y delicadeza de la serie 7, el pincel para acuarela más fino del mundo.

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