Petróleo sangriento, o la maldición del dinero
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Petróleo sangriento, o la maldición del dinero

Por Gonzalo Maldonado Albán.
Edición 464-Enero 2021.

Daniel Day-Lewis.

Juan Pablo Pérez, fundador de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), dijo que el petróleo es el “excremento del diablo”. Pérez y su compatriota venezolano, el escritor Arturo Uslar Pietri, argumentaron que aquella sustancia oscura y viscosa corrompía irremediablemente a las sociedades que tenían la desgracia de poseerla.

El dinero fácil —la posibilidad de acumular cantidades astronómicas de dinero en períodos relativamente cortos— es lo que explica la podredumbre que provoca el petróleo, decían Pérez y Uslar Pietri, porque convierte a las personas en autómatas entontecidos por la plata, impermeables a cualquier consideración moral que se les pudiera presentar en el camino.

La película There will be blood, o Petróleo sangriento en español, usa la misma línea de reflexión para contar el nacimiento de lo que ahora se conoce como el Cinturón bíblico, la franja sureña de Estados Unidos que, hasta el día de hoy, está asentada sobre dos grandes pilares: la riqueza petrolera y el fanatismo religioso.

El filme narra la historia de Daniel Plainview, un minador de plata que, por un golpe de suerte, encuentra petróleo y se vuelve archimillonario. Su enemigo íntimo es Eli Sunday, un joven santurrón pero ambicioso que entiende el enorme poder que significa convertirse en sanador de almas en un lugar tan sórdido como Little Boston, el pueblo donde se desarrolla la historia.

Sunday funda la iglesia de la Tercera Revelación y pretende que Daniel Plainview lo trate como a un igual, casi como a un socio, a cambio de apaciguar a la población y permitir que el negocio petrolero continúe. Pero Daniel se niega a hacerlo. De hecho, este personaje se vuelve cada vez más solitario y ensimismado; su desprecio por todo y por todos llega a ser procaz.

Hacia el final de la película, Plainview vive encerrado en una lujosa mansión, practicando tiro al blanco en su pista de bolos, convertido en una suerte de monstruo excéntrico y violento. Es allí donde Plainview y Sunday protagonizan su último enfrentamiento y donde, a mi modo de ver, se expone el planteamiento central de la película: Sunday desea que Plainview le compre unas tierras supuestamente ricas en petróleo. Daniel accede a entregarle dinero solo si Sunday acepta que es un farsante y renuncia a su dios.

Sorprendentemente, Sunday acepta humillarse y reconoce que es un falso profeta. Pero en vez de entregarle dinero, Plainview lo mata (es la única escena sangrienta de la película), proclamándose, de esta manera, como nuevo profeta. ¿Qué significado tiene todo aquello?

En los albores del siglo XX la religión ha dejado de ser el eje articulador de la sociedad. Ahora el petróleo y el dinero dirigirán el curso de la civilización con todas las consecuencias, buenas y malas, que esto conllevará.

There will be blood (2007)

• Escrita y dirigida por Paul Thomas Anderson.
• Protagonizada por Daniel Day-Lewis (Daniel Plainview) y Paul Dano (Eli y Paul Sunday).
• La música de la película fue compuesta por Jonny Greenwood, guitarrista de Radiohead.
• Anderson ganó un Oso de Plata por su dirección y Day-Lewis ganó un Óscar por su actuación.
¿Te ha sido de ayuda este contenido?
Comparte este artículo
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Más artículos de la edición actual

Recibe contenido exclusivo de Revista Mundo Diners en tu correo