
La mini serie 'The four seasons', estreno reciente de Netflix, marca al 2025 como el año en que regresó Tina Fey. Y regresó como la queríamos: escribiendo, actuando, haciendo de todo y haciéndolo todo bien.
Tina Fey recibió el ‘Premio Mark Twain al Humor Americano’ en el 2010. Su discurso fue una serie de bromas ensortijadas. Una de ellas: prometo poner este premio (el busto de Mark Twain) en un sitio de honor, así me aseguraré de que mi hija no juegue con él como si se tratase del ‘sugar daddy’ de la Barbie. Otra: espero qué, como le pasó a Mark Twain, de aquí en cien años la gente vea mi trabajo y piense, ‘wow, de hecho, eso es bastante racista’. Suponer que Tina Fey será en algún momento cancelada le otorga otro buen resto de méritos.
A esas alturas, en el 2010, a los cuarenta años de edad, Tina Fey coronaba una carrera legendaria en todas sus etapas: ‘estandapera’ curtida en los clubs de Chicago; guionista de planta en ‘Saturday Night Live’ y, poco después, la primera mujer en llegar a convertirse en ‘escritora en jefe’ del mismo show; autora de la ‘coming of age’ y ahora de culto ‘Chicas pesadas’; creadora de su propia serie de comedia, la gran-gran ‘30 Rock’. Es decir que, como suele ocurrir, le dieron el premio cuando ya no lo necesitaba, pero vaya que lo merecía.
El regreso
Tiene Fey tiene ahora cincuenta y cinco años, ninguna necesidad de demostrar nada, y aún así aparece en ‘Saturday Night Live’ para burlarse de los republicanos cada vez que la patria la reclama. Tiene, también, nueva mini-serie en Netflix: se llama ‘The Four Seasons’ (Las cuatro estaciones) y está basada en una película de 1981, aquella, escrita y dirigida por Alan Alda. La trama es básicamente la misma: un grupo de amigos, compuesto a su vez por tres parejas, se reúne para vacacionar en el pico de cada estación.
Vacacionar una vez al año con el mismo grupo de personas es entendible, especialmente si se trata de familia o de esos amigos-como-hermanos que uno tiene (a Dios gracias, dice mi abuela) regados por ahí, pero, ¿cuatro veces al año?, ¿como si fuera una obligación?, ¿en serio? La premisa es harto gringa y radical porque, digámoslo, uno tiene la llama incandescente del amor por su gente, y, al mismo tiempo, la libertad de escoger amigos de los que pueda y sepa descansar y desconectarse.
Con estos amigos, versiones futuras de ‘Friends’, sucede lo contrario: el esfuerzo reside en la cantidad de tiempo que logren permanecer unidos e incondicionales. Así, cada uno de los ocho capítulos los encuentra en momentos clave: alguien dejó de amar a alguien, alguien está teniendo problemas con sus hijos, alguien tiene problemas de dinero, alguien tiene miedo de que ya no lo quieran pero tiene más miedo de ya no poder querer. En pocas: alguien necesita de alguien y cantemos otra vez por favor eso que dice: ‘alguien en el mundo piensa en mí’.

El drama
El ‘Premio Mark Twain al Humor Americano’ reconoce, sobre todo, a los autores que han podido comentar, describir e intervenir la sociedad a través de la comedia. Teniendo esta condición como la más alta de las varas, Tina Fey explora por primera vez en su carrera la posibilidad de dejar a un lado ‘el humor como mecanismo de defensa’. Lo que llega a resolverse en ‘The Four Seasons’ no se soluciona con bromas ni actos de escapismo: uno frena, uno observa, uno se pone serio y uno se hace cargo.
Mientras el espectáculo se vuelve cada vez más espectacular y quienes lo ven, digamos, reclaman finales más cerrados y precisos, finales inteligentes y amarrados que ya no dejen nada más para pensar ni adivinar, Tina Fey hace vanguardia optando por una madura y elegante sobriedad. Tiene escenas en las que construye un conflicto, otras en las que lo desarrolla, pero no tiene explosiones. Estamos presentes antes y después del melodrama, cuando se ha decidido seguir con la vida y seguir con los amigos.
¿Cuántos son, actualmente, cincuenta y cinco años?, ¿qué significa tener esa edad?, ¿cómo se supone que debe uno comportarse? Y, sinceramente, ¿qué cosas deben o deberían estar superadas? La curiosidad de Tina Fey tiene el mismo tamaño y la misma ambición de su sabiduría: al parecer, sus personajes han entendido mucho de esta vida, han pasado cosas, pero lo que tienen claro es lo poco saben y sabrán. Esa amistad se ofrece en esta tienda: unidos ante todo. Unidos, más que nunca, cuando no se sepa qué pasará y la única certeza sea que pase lo que pase ahí donde estás te volveré a encontrar.

