
Shany Nadan ganó la segunda temporada de ‘MasterChef Celebrity Ecuador’. Pero esta solo es una nueva faceta suya: las tablas de los teatros, los platós de cine y televisión la han visto triunfar durante años. Acompáñenos por un recorrido a vuelo de pájaro por su vida artística…
Meses antes de entrar a ‘MasterChef’, Shany Nadan pensaba que allá le iría bien porque la cocina, como la actuación, requiere estudio y tenacidad. No se equivocaba. Hoy regresa a la interpretación con el sabor de la victoria en la boca y premios bajo el brazo.
Y es que su talento es muy importante, pero no lo es todo: su capacidad para aprender e ir mucho más allá de lo elemental, además de su enfoque son las cualidades que le permiten brillar cuando hace cine, diseño de modas o un plato de comida…
Vida de artista
La actriz nació en Guayaquil en 1991 y vive, desde 2015, a saltos y brincos entre Colombia y Ecuador; antes también estuvo en La Florida estudiando Publicidad y Artes Escénicas.
No le teme al kilometraje si se trata de perseguir un sueño que en el caso de la actuación empezó pronto, en la niñez. A menudo frases como la última son clichés, sin embargo, para Nadan es precisa: desde los seis años hizo comerciales de televisión, comprendiendo que aquel era su elemento.
De modo profesional, debutó a los 18 años y, casi de inmediato, pudo interpretar papeles interesantes como en ‘Fanatikda’ (2010-2011), una telenovela juvenil donde ella hizo de Déborah, el amor prohibido de un cristiano riguroso.
Ya entonces se notaba su principal característica: la naturalidad. No hay impostación cuando actúa, sino que puede hundirse en la piel de sus personajes sin dejar espacio a la sospecha de que aquello es ‘puro teatro’. Justamente, por esos años subió a las tablas y, desde el proscenio, le dijo al público que se llamaba Wendy, la mejor amiga de Peter Pan. Nadie lo puso en duda.
Finalmente, acaso convencida de que la única manera de probar la potencia de su arte era lejos de la seguridad del hogar, se fue al todopoderoso mundo de las telenovelas colombianas.
Manuela Sáenz 'by' Shany
En Colombia, los platós de RCN, Caracol, Fox-Telemundo la vieron alcanzar su anhelo infantil. Y es que el universo televisivo del país caribeño la obligó a medirse con toda clase de proyectos: seriados de ciencia ficción -‘2091’ (2016)-, melodramas con aroma a realismo mágico y vallenato -‘Tormenta de amor’ (2019)- o dramas de época -‘Las Villamizar’ (2022)- y telenovelas históricas como ‘Bolívar’ (2019).
En esta, Shany Nadan se convirtió en Manuela Sáenz. Y ‘convertir’ es el verbo adecuado porque a través de una documentación profunda, llevó al personaje más allá de lo que muestran los profesores de Historia en los colegios, convencida de que tras la heroína, hubo una mujer como cualquier otra.
Esa fue la esencia de su reto: zafarse de los estereotipos de distinto corte para mostrar a una Manuela Sáenz sincera, con igual porción de heroísmo y sensibilidad. El trabajo obtuvo una nominación a los Premios India Catalina, los más prestigiosos de la televisión colombiana, y la presea ‘Al mérito cultural’ del Municipio de Guayaquil.
Pero lo más importante es que ese papel desnudó no solo al personaje histórico, sino a la actriz, mostrándola con todas sus fortalezas, entre las que destaca el anhelo de conocimiento: aun antes de que le confirmasen su contrato, empezó a leer mucho sobre el tema segura de “el conocimiento nunca es una pérdida”.
Conferencista y diseñadora

‘Auténtica’ es el título que Shany Nadan escogió para sus ciclos de conferencias, los mismos que convoca cada cierto tiempo a través de las redes sociales. Su objetivo es ayudar al público echando mano de lo que aprendió como actriz y productora.
No trata de adoctrinar a nadie, sino de que el público comprenda el valor de la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Con esa meta, deja ver sus debilidades y sus fortalezas, sin temor a cuestionarlo todo, incluso a sí misma, pues ella dice que, como todos, evoluciona y no es inmutable.
En su caso, los cambios responden a la curiosidad de probar cosas nuevas y, por eso, se involucró en la creación de su línea de carteras -Tinta Melón-, cuyos productos combinan la versatilidad con el colorido y están hechos con mano de obra y material puramente ecuatoriano.
Y es que no cabe duda de que Shany Nadan comprende que el arte -cualquiera que sea- no es un oficio, sino la vida misma, de modo que hay que disfrutarlo y sufrirlo, atreviéndose incluso a enfrentar el fracaso.

