
Jane Fonda, actriz y activista estadounidense de 87 años, estuvo en la Amazonía ecuatoriana para conocer la lucha de los pueblos y nacionalidades indígenas de la Amazonía. Recorrió la selva, vio de cerca la belleza de estos bosques y fue testigo de las actividades que amenazan su existencia.
“La experiencia en la selva fue profunda y movilizante. Los sonidos, las aves, los monos aulladores. Hemos perdido esos sonidos en Norteamérica”, dice Jane Fonda en la sala de reuniones de un hotel, ubicado en los alrededores del Aeropuerto Mariscal Sucre, en Quito. Después de ocho días de recorrer la Amazonía ecuatoriana hizo una breve parada en la capital ecuatoriana, antes de partir esa misma noche de regreso a Estados Unidos.
Fonda abre la puerta del salón. Su característico peinado en capas y sus grandes ojos verdes son solo una parte de la imagen imponente que aparece en la entrada, y que se suaviza cuando sonríe de forma cálida, dando la bienvenida a este espacio. “Vamos adentro y te cuento todo”, dice.
Un colgante de semillas, que es una evidencia de su paso por la selva ecuatoriana, resalta sobre su blusa roja de manga larga. “Estoy muy sentimental porque me quedan pocas horas en el país”, admite antes de iniciar la entrevista. Se sienta en la mesa y visiblemente emocionada, como lo dijo desde el inicio, relata todo su itinerario y las razones de su visita.
La actriz, ganadora de dos premios Oscar, un Emmy y siete Globos de Oro, llegó al Ecuador por una invitación de la lideresa indígena ecuatoriana Nemonte Nenquimo y su esposo Mitch Anderson. Ambos son los fundadores de la organización Amazon Frontlines y también estaban en la sala junto a Fonda.
La pareja se conoció con la estadounidense durante la premiación de los Time Earth Awards 2024, que se llevó a cabo el 24 de abril de ese año en Nueva York. Tanto Fonda como Nenquimo recibieron este reconocimiento que otorga la revista Times a las personas que están contribuyendo a mantener la vida en este planeta.
En esa ocasión, Nenquimo le regaló su libro ‘We will be jaguars’ (Seremos jaguares). “Es un libro muy inusual porque no siempre tienes la oportunidad de aprender cómo es el día a día en la vida de una líder indígena”, relata Fonda. Tras leer la obra de la lideresa Waorani, la actriz se encontró nuevamente con la pareja en los Premios Humanitarios Conrad N. Hilton, en Los Ángeles, que en 2024 fueron otorgados a Amazon Frontlines. Allí pidió a Nenquimo y Anderson que la inviten a conocer la selva ecuatoriana.
Reconectar con la naturaleza
“Una de las cosas que me impresionó del libro (de Nenquimo) es que los pueblos indígenas son uno solo con la naturaleza; escuchan a las plantas, hablan con los animales, escuchan diferente y quise experimentar eso. Y lo hice”, recuerda Fonda, mientras sus ojos se tornan vidriosos.
A pesar de que la multipremiada actriz se inició en el activismo hace más de 50 años, y hace ocho años se dedica a causas climáticas y ambientales, admite que su paso por la selva ecuatoriana ha sido distinto a cualquier otra experiencia.
El itinerario de su visita consistió en tres días en territorios indígenas, en los que experimentaron la vida en el bosque. “Caminé con una mujer de mi edad, se llama Winya y es una sabia Waorani. Ella cantó algo increíble y el bosque se convirtió en una iglesia, y me mostró plantas..”,relata, antes de hacer una pausa por la emoción.
“No podíamos hablar la misma lengua, pero allí estábamos, caminando por el bosque. Ella tuvo otras experiencias de vida totalmente diferentes a las mías, pero estábamos en el mismo lugar ambas comprometidas en terminar la extracción petrolera. Fue muy movilizante”, cuenta Fonda, quien se dedica a luchar en contra de los combustibles fósiles, al ser los principales causantes del cambio climático.
Jane Fonda vio las amenazas
Después de tres días de estar en contacto directo con la naturaleza y de dormir bajo los sonidos de los insectos y las aves, se transportaron a un escenario completamente distinto. La actriz y su grupo recorrieron las zonas afectadas por la industria petrolera en la Amazonía norte.
“Fuimos a una piscina abandonada y no hay protecciones para impedir que el petróleo se vaya a los ríos. El olor es horrible. Sé lo que hay ahí porque he visto estas cosas antes, pero esto es diferente. Es ese contraste. Lo que se está dañando es más grande que en cualquier otro lugar que he estado”, dice.
En su visita, también conversó con personas que viven alrededor de estos pozos abandonados que sufren de cáncer o han perdido familiares por esta enfermedad, y conoció de cerca las estrategias lideradas por los pueblos indígenas para conservar su territorio. Ahora regresa a su país con una nueva misión.
Como activista climática, Fonda ha sido la creadora de iniciativas como las manifestaciones pacíficas ‘Fire Drill Fridays’ (viernes de simulacro de incendio), que se iniciaron en 2019, y es la autora del libro ‘What Can I do’, donde habla de su lucha por detener el cambio climático. Tras esta visita, su compromiso es dar a conocer los esfuerzos de los pueblos indígenas del Ecuador y las amenazas que está sufriendo la selva. “He visto lo que causa. Tenemos que hacer que la gente sepa lo que esto significa. Si la Amazonía se muere, nosotros morimos con ella”.

