Periodismo en peligro.
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Periodismo en peligro.

Por Milagros Aguirre.

Ilustración: ADN Montalvo E.

Edición 433 – abril 2019.

Firma---Aguirre

Por estas fechas cumplo treinta años de ejercicio del periodismo, el oficio más lindo del mundo. Crecí en él convencida de que contar historias era poner un grano de arena para cambiar la realidad de injusticia del país, para visibilizar lo invisible. Convencida de que teníamos una herramienta poderosa para pedir cuentas a quienes nos gobiernan: la palabra. Y que a través de ella podíamos cambiar el mundo y construir uno mejor, con gente más honesta, menos violenta, más consciente de sus derechos.

Aprendí, de maestros sensibles y también exigentes, el rigor del oficio y, junto a otros periodistas de mi generación, aprendimos a no comer cuento. A cuestionar, dudar, preguntar, investigar, a escudriñar en las cosas del poder, a exigir transparencia y acceso a la información. Nunca tuve un jefe que me obligara a escribir a favor o en contra de nadie y, peor aún, de acuerdo al gusto o interés de algún auspiciante o de la pauta publicitaria del diario o de la revista donde publiqué mis textos, crónicas, entrevistas o reportajes. Para mí, y para muchos colegas periodistas
de mi generación, las cosas siempre estuvieron claras: el mercadeo es una cosa y el periodismo, otra.

Durante los últimos doce años se mancilló al periodismo de manera sistemática y la mentira dicha mil veces —la prensa corrupta— se volvió certeza. Para combatir esa premisa solo hay un camino: más periodismo, ese periodismo que destapa la corrupción, ese periodismo atento, vigilante, incorruptible, ese que se vuelve la voz de quienes no tienen voz, ese periodismo que contrasta, escudriña o interpela.

Pero parece que la tecnología, además de las leyes mordaza y los tiempos de la posverdad, han jugado una mala pasada a quienes apostamos por el oficio. Ya decía el New York Times en un artículo reciente: los periodistas deben dejar Twitter: “Esa red social ya no es un club desenfadado para el periodismo. Es un estadio de gladiadores con una gestión tan mala que casi es cómica, un lugar en el que los activistas, los artistas de la desinformación, los políticos y los publicistas se reúnen para dirigir e influenciar el mundo mediático más amplio”.

Además, están los trolls y los influencers; es decir, gente pagada para hacer campañas y divulgar contenidos, sean falsos o no, en redes sociales. También los bots, programas diseñados para repetir desde insultos hasta rumores. Por cada insulto, por cada campaña, por cada frase que se replique o que guste, los influencers cobran. Y eso es publicidad, nada más reñido con el periodismo y con la ética periodística.

El tema de la profesionalización también ha contribuido a malos entendidos. El comunicador, que no es lo mismo que el periodista, puede ser vocero, por ejemplo, del poder y de sus instituciones. El buen periodista, jamás. El comunicador puede saber mucho de técnicas. Pero el periodismo no es una profesión, es una vocación. El periodismo ha de sobrevivir a todo ello. O morir en el intento.

Comparte este artículo
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Más artículos de la edición actual

En este mes

La gripe, una amenaza para la salud pública

Hay enormes avances científicos en vacunas para la prevención de diversas enfermedades, pero aún “los logros alcanzados son frágiles”, señala la Organización Mundial de la

Columnistas

Callos o guatita. ¡He allí el dilema!

Gonzalo Dávila Trueba Las vísceras debieron llegar a la mesa cuando algún caballero francés, maltrecho y agotado pero con la certeza de que su lado

En este mes

Diario del encierro

Por Anamaría Correa Crespo Ilustración: María José Mesías Edición 456-Mayo 2020 Hoja en blanco. Varias frases escritas, luego borradas. Pensé que escribir este artículo, desde

Ana Cristina Franco

Qué será el amor

Ana Cristina Franco Tenía siete años y estaba enamorada. Mientras mi mamá preparaba la merienda, yo me sentaba en el mesón de la cocina y

Música

Preludios. Interludios. Inventario

Por Samir El Ghoul Edición 456 – mayo 2020 Suenan a través de este texto las teclas de la memoria. Salen recuerdos. Ilusiones. Desencantos. Dolores.

También te puede interesar

Columnistas

A lágrima viva.

Por Francisco Febres Cordero. Ilustración: Mario Salvador. Edición 447 – agosto 2019. Acudí a la convocatoria de uno de los clubes integrado por lectoras que

Columnistas

El poeta

Salvador Izquierdo que hable sólo el que no tenga / o el que no quiera / el que no pueda volver / sólo el desnudo

Columnistas

The big shave.

Por Huilo Ruales. Ilustración Miguel Andrade. Edición 429 – Febrero 2018.   Una pila de años fue necesaria para que su vida ecuatoriana terminara convertida

Columnistas

Berebé

Por Huilo Ruales – 1 – Viernes, diez de la noche. Como si más bien fuese un golpe de gracia pongo el punto final en

Anamaría Correa Crespo

Liquidez humana.

Por Anamaría Correa Crespo. @anamacorrea75 Ilustración: María José Mesías. Edición 433 – abril 2019. Zygmunt Bauman, el gran sociólogo polaco, creador de las ideas de