Pedro Restrepo es padre de los hermanos Carlos Santiago y Pedro Andrés, quienes fueron detenidos, torturados, asesinados y desaparecidos por agentes de la Policía Nacional en 1988.
En el quinto piso del hospital del IESS del sur de Quito está la habitación 501. Para llegar hasta ella hay que cruzar un largo pasillo sin sonidos alrededor. El grosor de los muros y las ventanas mantienen estas salas aisladas del ruido exterior. Sin embargo, en la habitación 501 las palabras rompen cualquier pacto de silencio. No podía ser de otra manera, pues ahí está Pedro Restrepo, padre de los hermanos Carlos Santiago y Pedro Andrés, desaparecidos por agentes de la Policía Nacional en 1988.
El silencio nunca fue una opción para Pedro, menos después de lo que pasó con sus hijos. Su voz fue su principal herramienta para llegar a los oídos de los últimos diez presidentes que habitaron el Palacio de Carondelet. Desde la Plaza Grande gritó miles de veces por Carlos Santiago y Andrés. Quería respuestas y las exigía junto a su esposa, su querida Luz Elena, quien murió en 1994. Ambos se convirtieron en símbolos de la lucha por los derechos humanos y las personas desaparecidas.
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